Ovación
Lunes 10 de Julio de 2017

El rosarino López hace Pata ancha

A los 34 años retuvo el título Plata superligero del CMB. Una historia de pasión y sacrificio

Una de las partes más recordadas del film argentino "El secreto de sus ojos", ganador del Oscar, es cuando el personaje de Guillermo Francella, Pablo, le dice al de Ricardo Darín: "Hay una cosa que no se puede cambiar. Ni vos, ni yo, ni nadie: la pasión Benjamín, la pasión". Por esa razón es que Rubén Darío López, el Pata López, sigue subiéndose a un ring a los 34 años y produce peleas como la del sábado a la noche en Sportivo América. Acompañado como siempre por la barra de amigos de Vera Mújica y Amenábar, y por su familia por supuesto, protagonizó un gran combate y defendió con éxito su título Plata latino superligero del Consejo Mundial del Boxeo. A este digno representante del deporte de la ciudad, carpintero de profesión, ese sentimiento lo impulsa una y otra vez a pelear, pese a las reiteradas promesas a su mujer, Verónica, de que esta vez será la última.

El combate de López y el salteño Diego Tejerina fue el del fondo de la velada televisada por TyC Sports el sábado a la noche, donde el rosarino defendió por primera vez el título que supo conseguir en febrero último con un tremendo nocaut a Diego Aguilera en el segundo asalto, en una pelea realizada en el Olímpico de Villa Gobernador Gálvez. Fue palo y palo como a él le gusta hasta la mitad, cuando su entrenador Carlos Alanis y él se dieron cuenta que así iba mal rumbeado. Por eso, "cambié de estrategia. A mí me gusta el palo y palo y ellos lo sabían. Por eso Alanis me retó y entendí que había que modificar el camino porque sino Tejerina hacía el negocio. Así que empecé a caminar y contragolpear, que para eso tengo buenas piernas, y encontré el camino. La verdad es que no sabía que iba a ser tan duro. Por algo ganó 9 de sus 10 peleas por nocaut".

Y para cerrar el relato de su gran noche, que terminó en victoria por fallo unánime en las tarjetas (dos 98-92 y una 97-93), López reconoció "que sentí un par de manos suyas. Igual la victoria fue justa. El pudo ganar el 4º, el 5º y tal vez el 6º round pero los otros fueron míos. No soy un gran pegador pero también pego eh!".

Pata López atendió a Ovación ayer a la tarde, no muchas horas después de la pelea. "Descansé, me siento bien", relata. Hasta ahí el presente inmediato. Pero pocos saben, excepto los afectos claro está, el sacrificio que hace para boxear, "como muchos otros como yo, ¡ojo!", aclara para no definirse como el único. Claro, a los 34 años, "la edad cuenta" y las posibilidades empiezan a escasear. Por eso fue tan valioso este título latino Plata, el que obtuvo en febrero y defendió muy bien anteanoche. "Yo no tengo contrato con nadie ni sponsor. Por eso le agradezco tanto a Alanis la mano que me da y al promotor Osvaldo Rivero, que me aprecia y siempre me tiene en cuenta, tanto como para estar en una pelea de fondo como esta. Ellos saben que yo siempre dejo todo y que soy de respeto para cualquiera", sostiene.

Claro, una pelea mundialista a esta altura sería "la frutilla del postre. Es lo que todo boxeador sueña". Pero también está con los pies sobre la tierra y espera las posibilidades que puedan surgir. "Si sigo ganando (lleva tres al hilo en la actualidad) las cosas vienen solas", dijo. Como le ocurrió en el 2015, cuando estuvo una semana en Rusia y si bien perdió con el armenio Manvel Sargsyan "sumé una experiencia que me enriqueció". Una de ellas, subirse a un avión por primera vez.

Pero la historia de Pata, apodo que ganó de chico cuando jugaba al fútbol en el club Villa del Parque ("me decían pata corta, porque soy chiquito, y me quedó Pata") es digna de ser contada porque detrás de ella está todo el sacrificio persiguiendo esa pasión que "siempre tuve. Las piñas me gustaron de chiquito", dice y se ríe, con ganas "pero mi barrio (San Francisquito) es muy futbolero y nadie me acompañaba a un gimnasio. Es más, estaba el mito de que entrabas a uno y te fajaban, pero nada que ver. Recién cuando me lesioné jugando al fútbol, un amigo me acompañó. A los dos días él no fue más y yo no me bajé más del ring", relata. Cuando empezó a guantear tenía 21 años y cuenta que "de entrada ya quería subirme a un ring, pero no me dejaron y tenían razón. Hace falta mucho entrenamiento, sino las piernas no te responden".

Pero de todas maneras, tres meses después ya se sentía listo y viviría el primer combate de los 44 que tuvo de amateur, las 7 primeras invicto, y empezaría su derrotero con vaivenes.

Primero lo frenó una lesión en el hombro donde estuvo casi un año parado y en su tercer combate profesional terminó en escándalo "porque me lo robaron". Ahí también paró bastante. Y se puede decir que resurgió cuando lo tomó Alanis, a los 29 años. "El me habló, me incentivó y acá estoy, gracias a su apoyo".

Y por supuesto, a su voluntad, a su pasión para entrenar todos los días "al menos dos horas", luego de llevar a los chicos a las escuela y cumplir su oficio en la jornada laboral diaria en la carpintería de Ricardo Vertali. Si le queda tiempo, a la tardecita-noche se va a trotar.

"Algunos me preguntan cómo hago y yo les contesto que se pongan en mis zapatillas. Es la pasión la que me mueve, el amor, no lo hago por la plata porque no vivo de esto como les pasa a muchos", dice convencido.

"La pasé mal de chico y salí a trabajar para revertirlo, para tener mi casa y mi familia bien. Siempre hice vida sana, me cuidé mucho en todo y por supuesto tengo el respaldo de mi señora, aunque siempre le prometo que este es el último año que boxeo", agrega con mucho orgullo.

Desde la gran pelea ante el invicto Elías Araujo, López viene en alza. Y luego de Olímpico de V. G. Gálvez y Sportivo América, viene haciendo Pata ancha.









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