Ovación
Domingo 09 de Abril de 2017

El rojinegro jugó más a defenderse y con poco se llevó mucho de Sarandí

A no enloquecer. Newell's ganó. Está segundo. Hoy en la tabla se puso a dos puntos del líder Boca, que visita esta noche a Vélez, con cierta presión.

A no enloquecer. Newell's ganó. Está segundo. Hoy en la tabla se puso a dos puntos del líder Boca, que visita esta noche a Vélez, con cierta presión. También logró que nadie le quite el segundo puesto y mantener distancia con los otros tres grandes rivales que lo persiguen, incluso el River que todos marcan como retador más serio. Sumó los tres puntos que necesitaba de visitante, los que se debía. El único pero..., la única negativa... fue el apretadísimo 1 a 0 sobre el pobre Arsenal que viene cayéndose de primera. Ojo, vale igual.

   Claro, a los rojinegros les hubiese gustado sumar de otra manera. Como por ejemplo si entraba esa de los treinta segundos en la que a Maxi le faltaron cinco centímetros para poder primerear al arquero Santillo tras un pase largo y medido de Formica. Hubiese sido todo distinto, quizás. Pero esa jugada fue un espejismo. Tanto que no volvió a llegar hasta el gol de los 39', que fue y no fue de Maxi, el que aseguró por las dudas Scocco.

   Entremedio jugó detrás de lo que hizo el dueño de casa. El que estaba obligado por la otra dura pelea de no descender, esa que asustaba a los de Osella allá a mediados del año pasado y que ya quedó en el olvido.

   Igual, esto no quiere decir que Arsenal fuera mucho más, ni que lo complicara demasiado. Sí le quitó la pelota, le anuló los habilidosos al rojinegro y lo obligó a tirarse atrás. Y defender tiene sus temas. Los que aprobó por más que Elías padeció demasiado (vio la amarilla y Osella lo sacó en el entretiempo), por más que la pelota llegaba al área del siempre seguro Pocrnjic y sus laderos expeditivos Domínguez y Moiraghi. Tanto que sólo un cabezazo de Marín saltando solo en el punto penal a los 33' que salió junto al palo derecho fue una amenaza real.

   Las cosas no estaban dadas para que Newell's se luciera. Arsenal lo superaba, pero hasta ahí. Y por más que en los 45' finales el juego se incrementó hacia el arco leproso el resultado no cambió. Y fue la mezcla de debilidades locales y compromiso por la causa del visitante.

   Ni con el gol bien anulado a Curado a los 2', en un acierto del mismo línea que dio el gol de Maxi. Ni con el remate que pedía red de Sánchez Sotelo a los 32' y que Pocrnjic detuvo con solvencia junto al palo izquierdo. Ni con otros tres tiritos que atrapó el arquero rojinegro bien parado en su territorio. En esas zafó Newell's.

   La Lepra se sentía segura defendiendo. Con el compromiso de todos, en equipo. Con la ventaja de tener enfrente a Arsenal, porque otro equipo sí lo hubiese lastimado. Por eso al final fue todo satisfacción, no alegría desbordante.

   Sí la tranquilidad del deber cumplido. De dejar atrás otro partido. De acercarse al final casi arriba de todos. Como escolta. Ahí nomás de las copas. Saboreando otro gusto.

   Esta vez fue gusto a mucho con poco. De un uñazo de la Fiera, de un puntazo de Nacho. De tres puntazos del equipo que es escolta y ya le tomó el gusto a la gran pelea. La cuestión será atreverse más. Tiene cartas para jugársela.

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