Ovación
Lunes 03 de Abril de 2017

El quiebre que no fue: Central no pudo con Sarmiento

Central no pudo dar ese salto de calidad del que habló Montero en la previa y empató 2-2 ante Sarmiento en Junín

Central no pudo dar ese salto de calidad del que habló Montero en la previa y empató 2-2 ante Sarmiento en Junín

"Siento que este puede ser el partido del quiebre", había dicho Paolo Montero en la semana. Era la sensación que tenía de acuerdo a lo que había hecho su equipo y por los resultados de las dos últimas fechas. Central estaba ante la chance de ratificar lo realizado hasta ese momento ante un Sarmiento perseguido por el fantasma del descenso, ese que empuja a los conjuntos a la desesperación. El canalla necesitaba golpear otra vez de visitante para alimentar la confianza en este nuevo ciclo liderado por el uruguayo. Pero no pudo. Por errores propios más que ajenos. De dos pelotas paradas llegaron los goles del verde de Junín, algo evitable a nivel profesional. Y casi imperdonable.

"Hay que corregir errores. No culpo a nadie, pero no nos pueden hacer dos goles de tiro libre en la puerta del área", sentenció Javier Pinola con total fastidio y sin excusas. Palabras que sirven para graficar lo que le sucedió a un Central que estuvo dividido en dos partes. Porque arriba, cuando se juntaron los volantes ofensivos con los delanteros, inquietó y generó situaciones, pero abajo se hicieron presentes las dudas y de ahí surgió precisamente la seguidilla de infracciones. Por algo los canallas acumularon seis tarjetas amarillas.

"Perdimos dos puntos. No tuvimos paciencia y dejamos jugar al rival. Este era el partido que teníamos que ganar", agregó el defensor. En la frase englobó muchos aspectos. Primero que Central se fue dolido por considerar que dejaron escapar la victoria. Segundo que la paciencia fue la que no apareció en el momento indicado, cuando estaba en ventaja y era indispensable tener el balón para conducirlo sin desesperación. Y dejar que el rival entrara en crisis. En el tercer punto coincidió con lo expresado por Montero antes del partido, en ese quiebre que al final no se dio porque el triunfo que parecía que se podía dar se le fue de la peor manera. Por una pelota detenida.

No fue un juego de alto vuelo, pero sí intenso y cargado de adrenalina. Los dos siempre pensaron en ir por más. El local por la obligación de sumar de a tres para escapar de la zona roja. El canalla para seguir aumentando la solidez como equipo en este semestre con un nuevo conductor.

Todo fue a puro vértigo y con mucha enjundia. Ahí estuvo quizás el punto en cuestión, el de no saber bajar los decibeles en el momento en que había sacado la diferencia establecido el 2-1 y llenar de preguntas a un Sarmiento que enloqueció. Le faltó el control justo y necesario en este tipo de situaciones, que no consiguió porque los del medio luchaban más de lo que jugaban. Y en el fondo los errores conducían a situaciones de peligro. Como la falta en el borde del área a los 12' del complemento para que Núñez hiciera gala de su pegada fantástica.

Por cómo se dio el partido, de ida y vuelta, y por las jugadas generadas fue Central el que quedó dolido y herido en el alma por no haber cosechado tres puntos que lo hubiesen dejado a tiro de Talleres, el último que hasta el momento está clasificado para ingresar a la Copa Sudamericana 2018. Pero no se le dio.

Central necesitaba quebrar el partido en Junín para seguir pegando saltos importantes en el torneo, pero con dos bolas detenidas Sarmiento fue el que le terminó quebrando la victoria que vino a buscar.

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