Ovación
Sábado 12 de Agosto de 2017

El Poppy de la tapa

Hace 35 años, Oscar Rubén Larrauri era tapa de la revista El Gráfico. No era un dato menor.

Hace 35 años, Oscar Rubén Larrauri era tapa de la revista El Gráfico. No era un dato menor. El semanario era por entonces la referencia obligada para el deporte argentino y para estar en la portada debía tratarse de un logro importante. Mucho más si desplazaba al fútbol como tema central. Y el Poppy lo hizo, luego de consagrarse en el Europeo de Fórmula 3, entonces la categoría más cotizada luego de la Fórmula 1, inclusive más que la Fórmula 2 que estaba agonizando. El piloto de Granadero Baigorria estaba próximo a cumplir 28 años, una edad considerada ideal para dar al trampolín a la F-1. Y el título conseguido antes del final, para una campaña en donde redondearía 7 victorias y 5 segundos puestos en el team de Giampaolo Pavanello, le abría la posibilidad de cumplir la ambición de su vida. Además, fue campeón en 1982, en plena guerra de Malvinas, y si un país nutría al automovilismo mundial en pilotos, equipos y medios mecánicos, ese era Inglaterra. Pero eso lo condicionó. Se le cerraron las puertas y en el país conseguir los 300 mil dólares (un vuelto hoy) que le pedía Guy Ligier para subirlo a uno de sus autos fue imposible. Hasta llegó a hablar con Enzo Ferrari, que se quedó sin pilotos por la muerte de Gilles Villeneuve y el accidente de Didier Pironi, pero ese título que lo habilitaba para todo no le sirvió. Como desde que empezó en la Limitada Santafesina, la siguió peleando, primero en F-2, luego en Sport Prototipos donde se consagró en 86 y más tarde convenciendo a Walter Brun, dueño del equipo, para unirse a Pavanello y formar el EuroBrun, con el que sí se daría el gusto de correr en F-1 en 88/89. Un sueño que debió darse hace 35 años.

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