Ovación
Jueves 13 de Julio de 2017

El plan de desendeudamiento de la AFA, un intento impostergable

El plan que propone la entidad madre del fútbol argentino es muy similar al que se promocionó a comienzos de 2016 pero no prosperó.

El plan de desendeudamiento que propone la AFA es muy similar al que se promocionó a comienzos de 2016 pero no prosperó

"Hay clubes que están embargados, tendrán que devolver la plata que deben. El plan de desendeudamiento es en todas las categorías, se aprobó en Comité Ejecutivo y se puso en marcha. En algún momento hay que empezar a arreglar las situaciones económicas y va a ser doloroso. Pero que propongan otra forma de reparto y se analizará".

No es Claudio Tapia, actual presidente de la AFA, es Luis Segura, ex titular de la casa mayor del fútbol, en marzo de 2016.

Contexto: los clubes de la B Nacional amenazaron con una medida de fuerza luego de que varias instituciones vieran drásticamente reducidos sus ingresos de Fútbol Para Todos de 780.000 a 71.000 pesos con motivo del Plan de desendeudamiento mediante el cual la AFA podía descontarles a los clubes hasta un 30 por ciento de sus ingresos por derechos de televisación. A la cabeza de la protesta estuvo Chiqui Tapia, por entonces vicepresidente de la AFA, que organizó una reunión de urgencia con Segura, Daniel Angelici y Matías Lammens, que en ese momento manejaba la tesorería en calle Viamonte.

"Logramos unificar un criterio para el pago de la deuda. Si en diciembre no se salda, no podrán incorporar refuerzos". Este sí es Tapia y su declaración corresponde al lunes último donde se reflotó aquel plan de desendeudamiento que ahora agrega porcentajes de quita por cantidad de incorporaciones.

Cuentan que los clubes del ascenso y las ligas del interior que apoyaron al mandamás de Barracas Central para sentarse en el sillón de Grondona, empezaron a mirarlo medio de costado últimamente porque lo desconocen en algunas de sus decisiones. Ellos mismos son los que susurran que Chiqui sólo es un vocero de las decisiones que toma Angelici. Ni tanto, ni tan poco. Lo que pasa es que cuando las medidas se endurecen siempre aparecen este tipo de situaciones, que en realidad sólo llegan al grado de hipótesis de conflicto y no pasan de ahí. Demora lo que un acuerdo entre pares.

Los clubes deudores con la AFA (sólo deudas con la Asociación del Fútbol Argentino) ya recibían un 15 por ciento de descuento en sus ingresos por derechos de TV y ahora se agregará un porcentaje idéntico en caso de realizar dos incorporaciones y un 20 por ciento extra si los refuerzos son cuatro. Además, la deuda será dolarizada para protegerla de los efectos de la inflación.

Newell's, por ejemplo, verá recortados en la mitad sus ingresos por derechos de TV y si a fin de año no está al día no podrá incorporar, aunque su tesorero sostiene casi lo contrario (ver aparte). Central, en tanto, no tiene ese inconveniente y no recibirá ningún recorte porque no le debe a la Asociación del Fútbol Argentino (ver infografía con lista de deudores de primera división).

Enero de 2016, Matías Lammens, por entonces tesorero de la AFA: "Hay un empobrecimiento del fútbol argentino y queremos cambiar ese paradigma. Se acabó la época dorada de la AFA, que antes funcionaba como un Banco Central solucionando los problemas. Son todos adelantos de cuenta corriente. Ahora planeamos esto para que no haya más adelantos y se pague lo de televisión a mes vencido. Tenemos que terminar con la lógica de las prebendas... Hay que devolverle la plata a la AFA, la situación no da para más".

El sábado 22 de este mes, esa declaración de Lammens cumplirá un año y medio, 18 meses... Y todavía no camina.

Por lo escrito más arriba, por el inicio de este relato, es por lo que cuesta muchísimo creer que alguien le va a poner el cascabel al gato. Lo más grave es que no existirá la voluntad política de hacerlo si no se advierte que hay agua para el molino propio. Es una práctica del fútbol argentino que Grondona había planchado. Nada era más importante que la AFA. Aquella política, también alejada de lo ideal, mantuvo a los poderosos mordiéndose los codos y esperando su momento. Y ahora parece haberles llegado el tiempo de la revancha. Y entonces cada uno tira para su lado. El plan de desendeudamiento es impostergable, pero el formato de implementación es tanto o más importante que la decisión de hacerlo.

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