Ovación
Sábado 03 de Junio de 2017

El partido más duro para Newell's se juega afuera de la cancha

Las declaraciones cruzadas entre el plantel y la comisión directiva no generan el mejor clima para el encuentro que Newell's, tercero en el torneo, disputará esta tarde contra Unión en Santa Fe

El conflicto se profundiza a partir de las posturas férreas y las duras declaraciones de los últimos días entre la comisión directiva y el plantel. En el medio de una situación que delata un quiebre y preanuncia posibles fines de ciclo al concluir el torneo, Newell's tiene que jugar hoy un partido contra Unión que lo puede mantener con la chance de dar pelea por la punta o al menos seguir en la búsqueda del objetivo de acceder a la Copa Libertadores. La crisis que se desató en la semana aparece inoportuna, incómoda, aunque siempre existe margen para la reacción de los futbolistas, capaces de olvidar por un rato lo que sucede afuera y dedicarse a jugar.

   El plantel adoptó la decisión inédita de viajar el mismo día del partido. Esta mañana se reunirá en Bella Vista para ir rumbo a Santa Fe. Es una de las medidas de fuerza que lleva adelante, disconforme porque no se le depositó una de las cuotas correspondientes al pago de primas y premios del segundo semestre de 2016. En el caso de cinco futbolistas, según puntualizó ayer el tesorero Alberto Sauro, estos jugadores depositaron los cheques y les fueron rechazados por falta de fondos.

   Lo adeudado desencadenó una serie de reacciones que fueron derivando en cruces de uno y otro lado. El jueves por la mañana, los futbolistas y el cuerpo técnico decidieron no entrenar y explicaron tal acto de reclamo a través de un comunicado. "Debido a las reiteradas mentiras e incumplimientos de la comisión directiva, nos vemos obligados a tomar la decisión que muchas veces evitamos", se expresó en el escrito.

   El mismo día, Osella dio una conferencia de prensa que se circunscribió a este particular momento. "El equipo va tercero y seguimos viviendo estas situaciones. En este momento siento fastidio y voy a sentarme a replantearme las cosas. A mí me molesta mucho que se metan con mi trabajo. Lo pudimos disimular por mucho tiempo, hasta que me cansé, ya está", expresó Osella.

   Las palabras del entrenador hicieron referencia a una mitad de año complicado en la relación entre los jugadores y el técnico con la dirigencia rojinegra. Empezó en la pretemporada, que dio inicio dos días después por un reclamo de sueldos y premios, con una amenaza de no realizarla en Mar del Plata. Siguió en la misma ciudad de la costa atlántica en la visita a Aldosivi, por los mismos motivos económicos, con los jugadores entrenando con ropa propia. Este gesto se repitió en otras ocasiones durante el torneo.

   En mayo pasado, apareció el primer comunicado de los jugadores, hablando de "la desidia, el maltrato y la irresponsabilidad de quienes deben conducir tan importante institución". En forma paralela, los empleados realizaban el paro más prolongado de los que se realizaron este año. Osella, una vez más como en ocasiones anteriores, se puso del lado de los futbolistas y les agradeció que lo tuvieran en cuenta en el reclamo de sus haberes.   

Las urgencias del club se deben a los acotados recursos financieros y económicos con los que cuenta. Es una realidad que arrastra de la anterior comisión directiva y que la actual aún no encuentra la manera de resolver. El presidente Eduardo Bermúdez pidió paciencia y mencionó que se cumplió "uno de los principales objetivos, el alejarnos de la posibilidad de perder la categoría", caso contrario hubiera causado una crisis económica de la que no se hubiese salido "nunca más".

Bermúdez manifestó que están "agradecidos a los jugadores" por la campaña realizada y que "hay un cuerpo técnico sensacional". Pero al mejor estilo del boxeador Nicolino Locche, que pegaba y retrocedía, también fue crítico con ellos. La dureza de ayer de sus expresiones, tanto como las que hubo del otro lado, marcan un punto de inflexión.

Sin dinero, sin solución

"Tengo 50 años en esto y nunca me pasó nada igual", expresó sobre las medidas adoptadas por el plantel. "Uno de los jugadores nos dijo que si no teníamos la plata que no vayamos (a Bella Vista, para intentar llegar a una solución). No tenemos la plata y no fuimos", explicó acerca de si existía una gestión para resolver las diferencias.

   El reclamo, justificado, provocó roces a poco de la finalización del torneo, con vínculos que llegan a su fin, con otros que deben convenirse, como ser con Maxi Rodríguez, y ante la posibilidad de que algunos se vayan, tal el caso de Formica a Pumas de la Unam o de Nacho Scocco. La relación tirante con la dirigencia abre el interrogante sobre el futuro de varios de ellos.

   El camino que seguirá Osella es otro tema. Bermúdez aclaró que el técnico tiene un contrato firmado hasta la mitad de 2018 y reiteró que quiere que "se quede los cuatro años" de su mandato. Por el contrario, fue severo con el DT. "Sus declaraciones no me gustan. Osella debe hablar exclusivamente de fútbol. El no tiene que hablar de los problemas de la comisión directiva con el plantel. Lo voy a hablar personalmente con él para la próxima temporada", dijo.

   A esta altura, los cruces de declaraciones y las actitudes de uno y otro lado exponen mucho más que un conflicto económico momentáneo. Es la realidad que atraviesa Newell's, bien diferente a la de un conjunto que está concluyendo el torneo entre los mejores y en el que hasta puede ilusionarse aún más, dependiendo de cómo le vaya en Santa Fe.


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