Ovación
Jueves 01 de Junio de 2017

El golpe del Ilusionista

Renzo Olivo completó con éxito el partido frente a Jo Wilfried Tsonga, la victoria más importante de su carrera

El año 2009 queda lejos, pero de repente adquiere un sentido inmenso. Renzo maneja el punto desde el fondo haciendo desplazar al enorme Jo Wilfried Tsonga hasta que encuentra el resquicio para subir a la red o cerca de ella. Allí el drive virulento al revés del francés preferido de los parisinos se hace incontestable. Olivo festeja con furia la breve batalla de la mañana: un game. Un solo juego fue suficiente para rubricar el mejor triunfo de su carrera. Aquel 2009 del debut en el profesionalismo de repente deja de ser un inicio cualquiera. Se transforma en el punto de inflexión de una batalla por trascender en el tenis profesional que adquiere su punto culminante en el Philippe Chatrier, el court central de Roland Garros en el que sueñan jugar todos los argentinos que aman el tenis. Ese polvo de ladrillo maravilloso que fue testigo de las hazañas máximas de Guillermo Vilas y Gastón Gaudio. También las grandes faenas de Guillermo Coria, Mariano Puerta, David Nalbandian, Guillermo Cañas, Juan Martín Del Potro, José Luis Clerc...

En una cabaña en Plaisir, pueblito francés ubicado a 30 kilómetros de París, todas las noches y durante seis meses Renzo Olivo lloraba. Lloraba porque extrañaba a los suyos, a su familia rosarina que tanto le hacía falta a los doce años. Lloraba porque al desconocer el idioma casi no podía hablar. Renzo Olivo vivía en la academia internacional de Patrick Mouratoglou, reconocido entrenador y actual coach de Serena Williams. La oportunidad era única pero el sacrificio era altísimo. Primero hay que saber sufrir es lo que interpretó el joven argentino que durante tres años y medio se alejó de su país en búsqueda de un sueño: ser tenista.

El texto del párrafo anterior es textual de la página web personal de Renzo, que ayer se metió en el bolsillo a los concurrentes al estadio al explicar las sensaciones que le había dejado la victoria sobre Tsonga en un perfecto francés, el idioma que aprendió entre llantos y angustias que de repente ayer a la mañana encontraron un justificativo. "Si lo tengo que resumir en una palabra: muy duro. Fueron tres años y medio donde tuve que pasar cosas muy difíciles. Además estaba solo, aunque mi familia estaba pero a la distancia. Fue un cambio muy grande. Yo soy bastante familiero y me costó mucho", dice Renzo en su página. "Sin dudas fue la decisión más dura de mi vida. Hoy me preguntás si lo volvería a hacer, habiendo vivido eso, no sé si lo haría. A mi hijo no sé si lo dejaría hacer algo así porque es muy duro. Mis papás, en realidad, me apoyaban en la decisión que tomase. Siempre me remarcaban que sea feliz, de jugar a este deporte siendo feliz, simplemente eso. Fue una decisión propia, muy mía. La tomé y le di para adelante".

Después de ganarle a Tsonga en el court central de Roland Garros seguirá pensando en que no le recomendaría a un hijo semejante sacrificio. A veces, cuando menos se espera, las cosas adquieren sentido.

"Tuve un primer año muy duro. Los primeros cinco, seis meses todas las noches lloraba como un bebé. Mentalmente me sirvió bastante. Creo que me hice más fuerte que habiéndome quedado entrenando y viviendo en casa. Desde que volví de Francia estuve dos años solo y me la pude bancar bien, me pude manejar viajando y jugando torneos solo. En juniors jugaba Australia, Wimbledon y me tocaba estar solo", relata Renzo en su página web.

"Me llevó aprender el idioma entre cinco y siete meses para empezar a hablar. Los primeros cinco meses no podía hablar con nadie. Así que me sentía más solo todavía. Era duro. Obviamente que mi familia no estaba al tanto de esto porque sino me hubiese ido en el primer avión".

Es prácticamente una reseña de vida que cualquier persona puede consultar en la web, pero fundamentalmente muestra que para llegar a un court no sólo es necesaria la raqueta.

Renzo Olivo tiene 25 años, todo le costó mucho en el tenis, pero en los últimos tiempos es como que su enorme esfuerzo empezó a entregarle premios. El año pasado integró el equipo argentino de Copa Davis y ayer sacó de Roland Garros a Jo Wilfried Tsonga después de ser eliminado en 7 primeras rondas consecutivas.

Todo es muy duro para el deportista que busca su horizonte cada semana en cada punto. La fortaleza mental es decisiva para bancar los tiempos en los que los resultados dan la espalda. Y hasta aquí, 2017 era un año de esos. Hasta aquí, Olivo sólo había ganado 4 partidos de 15. Pero apareció la chance y no la dejó pasar. Con la misma fortaleza con la capeó los peores temporales se impuso a Jo Wilfried Tsonga por 7/5, 6/4, 6/7 (6) y 6/4 y hoy se las verá con el británico Kyle Edmund para seguir edificando un sueño que quizás nunca imaginó, pero para el que siempre trabajó.

"No renuncies sólo porque las cosas se pusieron difíciles, si vale la pena no será fácil", puso Renzo hace un tiempo en su perfil de Twitter. El Ilusionista, tal su apodo por su naturalidad y talento para jugar al tenis, al fin y al cabo sabía que nadie sería sencillo. Pero que más tarde o más temprano, todo tendría sentido. Hasta aquel llanto.

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