Rosario Central
Sábado 22 de Abril de 2017

El entrenador Montero tiene el mérito de haber encontrado motivaciones donde no las había

Central encontró de nuevo el norte en el campeonato, viene de cinco partidos sin derrotas con cuatro triunfos y se acercó a la meta copera. El Lobo será clave en el camino a la Sudamericana.

El gran mérito de Paolo Montero es haber encontrado motivaciones donde no las había. Y hacerlo rápido además, incluso luego de la derrota (la única) en el inicio de su ciclo ante Godoy Cruz. De un equipo desesperanzado, sin horizontes de pelea grande a la vista como las que supo protagonizar en continuado durante la etapa anterior, resultaba muy duro poder dar vuelta la página y el uruguayo lo hizo. La referencia son cinco partidos seguidos sin derrotas, de los cuales cuatro fueron triunfos pero además con atisbos de los buenos pasajes de otrora. Con otro estilo, más moderado pero vistoso y efectivo, Rosario Central recuperó memoria, se puso a la pesca de metas valiosas y volvió a creer. En ese sentido, la cita de esta noche frente a Gimnasia en el Gigante será una linda prueba para ratificar este norte que parece haber encontrado de nuevo.

La dirigencia podría haber apostado a una transición a fines del año pasado tras la desilusión en la Copa Argentina. Un camino hubiera sido darle cabida a que un técnico de la casa hiciera su experiencia en primera, con la tranquilidad que le daba el colchón de puntos en el promedio y quizás encarando una renovación necesaria con chicos de las inferiores. Aún a riesgo de no enderezar el rumbo en un torneo en el que Central empezó 26º el 2017, podía haber hecho opción por ese plan semestral. Sin embargo, con la elección de Montero, un entrenador de poca experiencia (y mucho pasado de jugador) pero que sí empezaba a hacerse notar, buscó trazar una raya ahí mismo, barajar y dar de nuevo.

Eso mismo se vio en la zaga, el talón de Aquiles de la última etapa de Coudet. Se le dio cabida a Renzo Alfani, el pibe que tan bien impresionó en la despedida del 2016 ante Belgrano en Córdoba, pero se fue a lo seguro contratando a José Leguizamón. Y con el adiós de Giovanni Lo Celso, se repatrió a Federico Carrizo, que volvió entero y con ganas de mostrarse de nuevo. Tampoco se buscó cortar el vínculo con Teo Gutiérrez, pese a que parecía demasiado dinero invertido para tan poco rédito y, pese al enojo con Marco Ruben por el penal del reinicio ante Godoy Cruz, el colombiano se puso en caja y empezó a ser importante para el equipo, al punto que hoy seguramente el hincha extrañará su presencia por la fecha de suspensión.

Esas decisiones de seguir intentando, de no bajar la guardia en el torneo, dieron hoy como fruto que Central (28 puntos) quedó a sólo 2 unidades de la Copa Sudamericana (y a 9, más lejos, de la Libertadores) con 10 fechas por delante. Que hoy enfrenta a un rival directo como el equipo de Gustavo Alfaro (34) y que si le gana al menos hasta mañana puede quedar dentro de ese grupo selecto.

Para un plantel que sintió el cimbronazo de quedarse a la puerta haber reaccionado así es sin dudas un mérito enorme que, por supuesto y porque esto es fútbol, será puesto a prueba fecha a fecha. La oportunidad de continuar la senda está. Hoy es el Lobo y en la próxima Aldosivi, de nuevo en el Gigante. Ahora los números empiezan a ser de nuevo amigos. Central parece haberse reinventado. A seguir con esa gimnasia.

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