Central
Miércoles 31 de Mayo de 2017

El DT canalla, Paolo Montero, y Colón tienen un pasado que los une

Montero estará el sábado frente al club que dejó para venir a Central. Y a Colón lo dirige Domínguez, quien sonó en su momento para ocupar el lugar que hoy tiene el uruguayo

Suele ocurrir que cada partido encierra una historia propia, particular. El del sábado en el Gigante, ante Colón, tendrá lo suyo. No se desconoce el grado de importancia que tendrán los tres puntos en juego para Central debido a que el conjunto sabalero es uno de los rivales directos a la clasificación de la Copa Sudamericana, pero en esta ocasión habrá otros ribetes que terciarán, sobre todo del lado de Paolo Montero, a quien la dirigencia auriazul fue a buscar tras la salida anticipada de Eduardo Coudet y que estaba justamente en ese entonces dirigiendo los destinos futbolísticos del equipo rojinegro. Y un dato más, en el banco del conjunto santafesino hoy está Eduardo Domínguez, que fue uno de los principales competidores del uruguayo en esos días de búsqueda del entrenador.

   A la luz de los resultados, al menos los que se dieron desde el reinicio del torneo hasta aquí, todos están conformes. De un lado y del otro. Quizá más por parte de Central, ya que Colón viene de perder dos partidos seguidos después de un gran inicio de año. Pero antes de que todo eso suceda se tejieron muchos capítulos de una historia que tuvo marchas y contramarchas.

   El sábado será el día en que Montero se ponga frente a frente al Colón que dirigió y que le permitió abrirse un camino en el complejo mundo de la primera división del fútbol argentino (antes de eso en Argentina sólo había dirigido a Boca Unidos de Corrientes).

   Nada más lejano que pretender poner esta historia en la palestra y augurar que se tratará de un partido apuntalado por el morbo. Nada de eso. Lo que vale es el repaso de todas aquellas negociaciones que hubo en su debido momento que hicieron que aquel DT de Colón se trasladara 170 kilómetros para armar campamento en Rosario.

   Fue Montero, pero pudo haber sido Domínguez. Porque, se recuerda, cuando la búsqueda del reemplazante del Chacho tomó cuerpo, uno de los principales candidatos era justamente el actual entrenador sabalero. Su proyecto era uno de los que más convencía. Pero era un proyecto más entre tantos otros, en el que figuraba precisamente el de Montero. Las negociaciones continuaron su curso, pero el análisis, ya mucho más fino, que hicieron en Arroyito fue que el uruguayo tenía muchos más puntos en común que cualquier otro técnico con la idea de la dirigencia para cubrir la vacante de Coudet.

   ¿Del lado de Montero qué? El DT no lo dudó un minuto y se envalentonó con la posibilidad de que Central fuera su próxima estación, atendiendo a que había una situación contractual que definir (tenía seis meses más de contrato) y exponiéndose a las consecuencias que ello podía acarrear. En su momento se informó que se había arreglado todo, pero ayer trascendió que Colón hizo un nuevo reclamo ante la Fifa (ver aparte). De todas formas no es eso lo que se intenta destacar, justamente por tratarse de un tema privado entre Montero y Colón.

   Con 12 partidos por el torneo local (hubo uno más por Copa Argentina) de Montero al frente del plantel canalla y una campaña de reposicionamiento del equipo que hoy lo tiene en zona de clasificación a Copa Sudamericana, no hay nadie en Central que sienta que la decisión de haberlo contratado contenga algún punto que deambule en la nebulosa. Sabiendo que esto es fútbol y que todo puede cambiar, hoy lo que se ve es un cielo despejado y sin probabilidades de tormentas.

   Aquella puja Domínguez-Montero y algún que otro competidor más tuvo el final conocido. Cinco meses después el destino los une en un campo de juego. En el Gigante chocarán Central y Colón. Con un entrenador que dirigió a uno pero que hoy dirige a otro. Con otro técnico que estaba en los planes para arribar en Arroyito y que su destino fue el mismo banco de suplentes que el uruguayo dejaba disponible. Un pedazo de la historia que se sabía se iba a dar, pero al que finalmente le llegó la hora.

Comentarios