Ovación
Jueves 22 de Junio de 2017

El Boca de los mellizos con el traje que esperaba lucir

Boca jugó ya como nuevo campeón del fútbol argentino, aunque los festejos quedaron para el domingo en La Bombonera.

Partido tranquilo para Boca. Ningún tormento como aquellos que supo vivir unas cuantas fechas atrás, cuando resignaba cada vez más terreno y algunos equipos se le arrimaron más de lo previsto, como el caso de River. Pero ya no había nada de preocuparse. En la noche del martes el mundo xeneize había armado campamento en otros estado de sensaciones. La victoria de San Lorenzo contra Banfield (único equipo con posibilidades de arrebatarle el título) desató el delirio de jugadores, cuerpo técnico, dirigentes y también de los hinchas mientras el grupo aguardaba ya concentrado en el hotel Argos de Bahía Blanca. Por eso los 90 minutos que había que disputar contra Olimpo pasaban a formar parte de una simple anécdota, de un escaló con carácter obligatorio para cumplir con fixture.

   No importó que no hubiera vuelta olímpica (así lo decidieron desde Boca). Tampoco que los festejos no tuvieran la magnitud que seguramente tendrán el próximo domingo, en La Bombonera, cuando el equipo de Guillermo Barros Schelotto reciba a Unión. Era jugar para cumplir. Sólo eso, aunque las miradas estuviesen puestas con la misma fuerza porque se trataba del flamante campeón. También por el lado de Olimpo, que se jugaba una patriada más que importante para evitar caer en la zona de descenso, algo que logró con el empate.

   Este Boca de los Mellizos Barros Schelotto ya se había despojado de todo. Básicamente de las presiones, aunque después de la categórica victoria en Mar del Plata frente a Aldosivi nada hacía suponer que se le fuera a escapar el torneo. Sólo era cuestión de esperar y que la definición decantara.

   Lo bueno está por venir en Boca. Ese grito de desahogo y felicidad se producirá el domingo en La Bombonera. Alí habrá vuelta olímpica, coronación, medallas, copa. Todo.

   Un gol de Darío Benedetto para reafirmarlo como el máximo artillero del campeonato. Otro de Ricardo Centurión, un jugador al que Guillermo bancó en los momentos más complicados del jugador (incluso de su vida personal). Apenas un par de grageas que matizaron la presentación del nuevo campeón en un Roberto Carminatti que ayer presentó una fisonomía distinta, también con esos famosos hinchas neutrales a los que el fútbol argentino les está dando cada vez más cabida y que ya tenían asegurado su lugar mucho antes de que Boca jugara contra Aldosivi y quedara en las postrimerías de la coronación.

   Quizá algo de esa relajación haya existido en un segundo tiempo en el que Olimpo se animó y logró traducir esa arremetida en el resultado. Con un premio enorme. Es que con la derrota estaba en la zona roja y con el empate pudo salir, al menos en esta fecha.

   Con el título bajo el brazo y también la clasificación a la próxima edición de la Copa Libertadores (para algunos el logro más importante) Boca paseó su condición de nuevo rey del fútbol argentino por una Bahía Blanca que explotó el martes por la noche y que ayer fue el escenario en el que Boca lució el traje de campeón.

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