Ovación
Miércoles 27 de Septiembre de 2017

El 7 de Septiembre, la segunda casa de Mauricio Sperduti

El Gordo jugó en Newell's y ahora está en Banfield, pero nunca se fue del club y el barrio de su infancia: el 7 de Septiembre.

El domingo fue uno de los goleadores y estuvo en boca de todos. Fue el que le convirtió el cuarto gol a Rosario Central con la camiseta verdiblanca de Banfield. Encima es ex jugador de Newell's Old Boys y ese tanto fue una satisfacción para cualquier leproso. Pero pasadas unas horas del cotejo, Mauricio "Gordo" Sperduti habló con Ovación de lo que nadie comentó tras el partido y pocos saben. Que trabaja de futbolista profesional dentro de la cancha y juega y es hincha del fútbol amateur fuera: desde diciembre del año pasado, junto a Juan Tevez (padre del jugador rojinegro Mauricio Tevez) y seis personas más, está trabajando para levantar al 7 de Septiembre, el pequeño club nominado con fecha metalúrgica (por el nacimiento de Fray Luis Beltrán, fabricante y organizador de la artillería del Ejército de Los Andes de San Martín). "El 7" (Martínez Estada 8062) donde el volante del Taladro comenzó a jugar y se crió.
   Sumar más socios, organizar rifas y cenas para comprar nuevas camisetas, pelotas y botines para los chicos, pagarle viáticos al cuerpo técnico de primera, iluminar la cancha, cercar el club y levantar un vestuario para el baby. "Intentar sacar de la calle a los pibes del barrio" y trabajar para que se prueben en otros clubes; lograr que "las familias del barrio vuelvan al club", como cuando él era chico, son sólo algunos de los proyectos que Sperduti y su grupo (enfrentados con el actual presidente de la entidad) se propusieron llevar adelante. Y lo están logrando.
   Desde la primera división (que justamente el último domingo, a seis fechas del final del torneo, ascendió de la C a la B tras golear 9 a 1 a Inter), pasando por infantiles y baby, en el 7 de Septiembre hay 220 jugadores. Un patrimonio que Sperduti y varios más valoran y quieren rescatar.
"El año pasado pasé por el club y lo vi muy caído. Prácticamente no había socios. Y me dio una pena inmensa. Yo empecé a jugar acá a los 4 años y medio. Este club es mi infancia, mis primeros partidos, mis amigos, mi barrio, donde aún vuelvo y me junto en el quiosco de Lucas, mi amigo canalla. ¿Cómo no iba a intentar levantarlo?", dijo Sperduti, uno de los tres hijos de un matrimonio de padre metalúrgico y madre ama de casa, que aún vive en el barrio.
   Cuando el Gordo (tal como lo bautizó Lautaro Formica cuando jugaba para el club del Parque) se refiere al "7" cuenta que tiene tres canchas de baby y una de once, que no está cercado y necesita baño. Y lamenta que ahora haya un solo equipo por categoría, algo muy distinto de lo que ocurría en su época, cuando había por cada año un equipo A, B, C y hasta D, en algunos casos.
   "Queremos que haya más chicos. Que tengan nivel competitivo: a cuatro los acompañamos hace un mes a probarse en Patronato y quedaron dos. Muchos pibes de este club llegamos a primera. Queremos repetir eso. Y a nivel infraestructura queremos cercar sólo para tomar precauciones, porque queremos que las cosas duren. Todo lo hacemos con muchísimo esfuerzo y no sólo mío y de Juan sino de varias manos que quieren colaborar", dijo. Y en una firme intención por no dejar de nombrar a todos los que se rompen el lomo por hacer renacer de las cenizas al club, apuntó a todos: Karina, Angel, Diego, Sebastián, Nahuel, Andy, Gustavo, Martín, Andrés y Leonardo.
   Sperduti dijo que con lo recaudado en una cena ya lograron iluminar la cancha. "Hacía 11 años que esta cancha no tenía luces. Ahora todos los jugadores pueden jugar hasta la medianoche si quieren. Para ellos y para nosotros es una alegría enorme", dijo el hombre que tiene grabado el escudo del 7 de Septiembre en la pierna derecha .
   El jugador, que como profesional no sólo jugó en Newell's sino también en Arsenal y en Colón, también en el fútbol extranjero (en Palermo de Italia, de 2012 a 2013, y en Cerro Porteño de Paraguay, en 2014 y 2015) y se puso dos veces la albiceleste, buscó en los recuerdos de infancia y compartió una foto con Ovación.
   "Soy este que está abajo con la pelota, en esa época jugábamos con Tevez, Fabián Moserrat y Cristián Ortiz, hoy en Independiente, con Javier Mendoza que juega en Atlético de Tucumán. Y nos dirigía Gustavo Brochero".
Cuando se le pregunta qué soñaba a esa edad dijo: "Jugar con mis amigos". Y ahora que tiene 31 años sigue soñando. Dice que quiere "seguir creciendo" en su carrera y "salir campeón alguna vez con Newell's". Pero no se aparta mucho de esos sueños de la niñez. "Querría volver a pasar por el club y volver a sentir como siempre que es mi segunda casa".

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