Ovación
Miércoles 01 de Marzo de 2017

Día de huelga

El 1º de marzo de 1931 murió el capitán de Gimnasia Héctor Arispe tras una insolación y el deceso fue el puntapié inicial de la primera huelga de jugadores del fútbol argentino.

El 1º de marzo de 1931 murió el capitán de Gimnasia Héctor Arispe tras una insolación y el deceso fue el puntapié inicial de la primera huelga de jugadores del fútbol argentino

Dos cosas emparejan este 1º de marzo de aquél de 1931, en el fútbol argentino. El calor pegajoso y agobiante con el que comienza este tercer mes del año y el Día de Huelga de jugadores.

Hace 86 años, en el partido entre Sportivo Barracas y Gimnasia y Esgrima fallecía el capitán del equipo platense, Héctor Arispe a raíz de un paro cardíaco supuestamente provocado por una insolación, tras una jornada de 38 grados reales de calor.

Esa muerte fue parte del pliego reivindicativo de la primera huelga del fútbol nacional que se llevó adelante en abril de ese año, en plena dictadura cívico, militar y religiosa de José Félix Uriburu.

Los jugadores, entre otras cosas se negaban a seguir jugando en verano. Contrastes de épocas.

La actual es claramente una huelga por cuestiones económicas (¿cuándo no?). Así lo expresó oficialmente anteayer Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) en un comunicado en el que se explicó que se mantenía la postura de "no dar comienzo a la segunda parte de los Torneos de las categorías profesionales organizados por AFA, previstos inicialmente para el día 03/03/2017".

Y ayer, el titular del gremio, Sergio Marchi, ratificó el paro (ver página 8). "En estas condiciones, el fútbol no va a volver. Hay una cesación de pagos muy profunda y me llama la atención la indolencia e irresponsabilidad de un grupo de dirigentes que quieren que el fútbol arranque igual, aunque el club no pueda pagarles a sus empleados".

Pero ocho décadas atrás, en los comienzos del profesionalismo, otro era el fútbol y obviamente otros eran los reclamos.

El 12 de abril de 1931 en el local de la Asociación Amateur Argentina de Football (AAAF), en Buenos Aires, se realizó una asamblea en la que se resolvió que no habría domingo futbolero en todo el país y que se realizaría una movilización hacia la Casa Rosada. Toda una reacción popular en medio del gobierno de facto que había echado al presidente constitucional Hipólito Yrigoyen, y lo había confinado a la isla Martín García. "Los jugadores de football (sic) de la Capital Federal declararon la huelga general", publicó el 14 de abril de 1931, La Capital.

Por entonces los clubes conformaban la AAAF bajo la órbita de la Fifa. Los grandes equipos se llevaban a los cracks del interior a Buenos Aires y se pagaban pases y salarios en negro. Muchos jugadores que repudiaban esos negociados se sindicalizaron en la Asociación Mutualista de Footballers: pedían ser dueños de su propia contratación, repudiaban la cláusula candado que los obligaba a quedar dos años inactivos si por decisión propia querían pasarse a otro club y además, los que integraban la selección, se negaban a jugar el partido programado contra Paraguay (medida contra la que la AAAF ya había aplicado sanciones).

El diario socialista La Vanguardia editorializó: "El lunes los jugadores tomaron tres importantes resoluciones: declararse en huelga, no ir al Paraguay e ir en cambio a la Casa Rosada y cantarle el himno al Provisorio (por Uriburu). Nos imaginamos al General rodeado de los improvisados coristas repitiéndole a voz en cuello el consagrado ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad...! Menos mal que los muchachos sólo le pedían en realidad sus pases libres".

La asamblea había votado por unanimidad marchar y, petitorio en mano, así lo hicieron 2 mil jugadores. El militar golpista recibió a los huelguistas y le pasó la pelota al intendente de la ciudad de Buenos Aires, José Guerrico, pero antes de irse, los jugadores cantaron el himno en la Plaza de Mayo.

Después de 8 días de huelga, los clubes más poderosos, con el aval de Guerrico, aceptaron blanquear los pagos y formaron en su mayoría la Liga Argentina de Football (LAF).

El resto se mantuvo en la Asociación Amateur Argentina de Football (AAAF) que sí aceptó liberar los pases. Pero no sirvió de mucho. Los mejores jugadores eligieron la LAF con mejores salarios y primas. Boca tenía ya el mayor presupuesto y pagaba diez veces más que Gimnasia. Se hicieron costumbre los contratos del interior y del exterior por el que Independiente compró a Juan Carlos Corazzo. Los sueldos de los cracks de esa época cotizaban a 300 dólares mensuales. Y River, un año después de la huelga pagó la cifra récord por la que se ganó el mote de "millonarios": compraron a Bernabé Ferreyra por 33 mil pesos. El profesionalismo había llegado para quedarse.

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