Ovación
Miércoles 14 de Junio de 2017

Di María está de vuelta en la selección

El ex canalla revivió en el nuevo ciclo y mostró todas sus ganas de un gran momento personal en la goleada sin equivalencias ante Singapur.

Algunos medios titularon de "sobrada" el último gol de la goleada de Argentina sobre Singapur. Pero más allá del ojo de quien lo vio, el pase a la red de Angel Di María pasado el minuto 90 para redondear el 6 a 0 en el país asiático reflejó como ninguna imagen la diferencia de categoría de los rivales, que hizo pasar el carácter de "amistoso" al de "entrenamiento" de la selección. Sin equivalencias, siempre es bueno rescatar los triunfos, además ante un rival que disputó la eliminatoria asiática y la seriedad con que los futbolistas argentinos encararon el compromiso. Sin aflojar el ritmo, a Jorge Sampaoli le habrá servido para sumar minutos de fútbol y de convivencia y al rosarino para resurgir. El ex volante canalla y del PSG es uno de los que necesitaba volver a sentirse bien con la celeste y blanca, fue el mejor ante Brasil y también ayer.

Si fue canchereada o no la resolución del pase de Nacho Fernández, es una anécdota. A Di María la pelota le quedó un tanto atrás y aunque tenía tiempo de pararla y empujarla con su zurda, decidió de espaldas al arco darle con la suela derecha. Después tomó la pelota, se la puso bajo la camiseta y se lo dedicó a su esposa, Jorgelina Cardoso, embarazada nuevamente. De esta manera dio a conocer la noticia al mundo y luego la amplió con una imagen de ese momento en su cuenta de Instagran. Ahí mismo reforzó un estado de ánimo que se vio reflejado en la cancha del imponente Estadio Nacional de Singapur, que no completó los 55 mil espectadores de capacidad por la ausencia de Lionel Messi.

Precisamente, sin Messi en la cancha Argentina metió 6 goles y, aunque no hay prueba contrafáctica, vale la pregunta de cuál hubiera sido la diferencia con él entre los once. Pero la Pulga había mostrado ante Brasil que la cabeza estaba en otra cosa, algo muy distinto de lo que reflejó Di María. A Fideo, que venía de capas caídas, le sirvió más que a nadie estos amistosos. Fue uno de los mejores en el clásico sudamericano, donde fue punzante y se mostró con la velocidad de otrora, y aunque ayer Singapur no se movió de su campo, buscó con movilidad los espacios, pateó varias veces al arco y hasta contó con situaciones de cabeza. Como a todo el equipo, jugó un amistoso que fue más que nada una práctica con la máxima seriedad.

El otro jugador de la cantera rosarina que estuvo en la cancha los 90 minutos y casi no la tocó fue Nahuel Guzmán. Por suerte para él le gusta jugar con los pies y participó de algunos circuitos de pases de esa forma, pero no le llegaron nunca, así de simple. Como contracara, en el arco de enfrente el uno titular debió ser reemplazado e ingresó un chico de 16 años que seguramente no se olvidará en su vida de esa experiencia. A él le hizo el gol Di María. Ever Banega, quien entró en el complemento por Lucas Biglia, completó el trío rosarino que terminó entre los once.

Di María lo hizo de la mejor manera, enchufado, motivado dentro y fuera de la cancha. Está de vuelta en la selección.

"Transpiraron la camiseta"

Jorge Sampaoli reconoció las debilidades del rival para hacer su análisis del partido en Singapur y en ese contexto casi todas fueron loas para sus dirigidos. En ese sentido, dijo, que "transpiraron la camiseta", una frase bien de hincha, que es al que quiere seducir el casildense para que vuelva a enamorarse de la gente.

Por eso, pese al fácil 6 a 0, Sampaoli remarcó que "este inicio nos da ilusión de acercarnos a la gente. Aspiramos a que nuestro entusiasmo se contagie en el país porque le damos la ilusión a la gente que el equipo está vigente. Necesitamos mucha gente con la camiseta argentina puesta de cara a lo que viene", dijo en un lenguaje que usó desde que fue presentado.

Y el Zurdo sueña también porque "vi una gran predisposición de los jugadores a llevar adelante una idea. Todo el mundo corrió para recuperar, jugamos siempre en campo contrario y no sufrimos ningún contratiempo". ¿Y qué fue lo que lamentó? "Si hubiéramos sido más contundentes, hablaríamos de cifras muy pocas veces vistas en el fútbol".

Del resto, todos goles primerizos

Debutaron Ignacio Fernández, Alejandro Gómez y Leandro Paredes, los últimos dos con goles incluidos. Y hablando de gritos, excepto el de Angel Di María, todos fueron primerizos. El que abrió la cuenta fue uno de los defensores que plantó Sampaoli: Federico Fazio. Tardó casi 25 minutos en hacerlo y el primer tiempo terminó 2-0 gracias al primer gol de Joaquín Correa en la selección, el 9 fetiche de Sampaoli en Sevilla. La gran diferencia de Argentina sobre Singapur la hizo en el complemento y la redondeó con dos goles en el final, de Alario y el mencionado de Di María. Antes llegaron a la red el Papu y Paredes.

En el resumen del 6 a 0 se podrá incluir que Nahuel Guzmán no sacó ninguna, que el gol de Fazio fue con un toque sutil, que Correa se movió bien de 9 entrando y saliendo y marcando el pase, que Paredes mostró sello distinto de calidad además del gol apenas entró, que Acuña se movió bien por la banda izquierda y poco más.

Hasta el final fue una exageración que Sampaoli plantara dos defensores. Singapur no pasó casi nunca la mitad de la cancha y poco parece haber quedado de la selección que quedó 3ª en la 2ª fase de las eliminatorias de Asia, igualando 0 a 0 con la favorita Japón.El rival fue netamente amateur y seguramente el dinero para la AFA sedujo semejante movida a Asia pero al Zurdo no le importó. Estuvo con los jugadores, trató de inculcar una idea y se trajo dos triunfos.

Igual que en el primer partido

La goleada de ayer ante Singapur, en lo que fue el partido número 977 en la historia de la selección nacional, tuvo la particularidad de que los 6 goles del equipo de Sampaoli fueron convertidos por 6 futbolistas distintos.

La única vez que se había dado esta situación fue en el primer cotejo que jugó la selección, hace casi 115 años. El 20 de julio de 1902 Argentina goleó a Uruguay 6 a 0 en Montevideo en un amistoso. Los autores de los goles fueron Carlos Dickinson (jugador de Belgrano Athletic Club), Edward Morgan (Quilmes), Juan Anderson (Lomas), Jorge Gibson Brown (Alumni) y hubo dos goles en contra de futbolistas uruguayos: Arímalo y Carve Urioste según las crónicas de la época.

La selección del Zurdo estuvo a un gol de igualar el récord que es de 7 futbolistas distintos en anotar goles en un mismo partido. Esto se produjo en Rosario en el marco de la Copa América de 1975. En la vieja cancha de Central, el 11 de agosto de 1975, Argentina, dirigida por César Luis Menotti, goleó 11 a 0 a Venezuela con 3 goles de Daniel Killer, 2 de Mario Zanabria, 2 de Mario Kempes, Ramón Bóveda, Américo Gallego, Osvaldo Ardiles y Leopoldo Jacinto Luque.

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