Ovación
Martes 09 de Mayo de 2017

Después de Lucha, ninguna otra

Tras la despedida de Luciana Aymar a finales de 2014, Las Leonas se quedaron sin presencia rosarina en torneos oficiales. Un dato que invita al análisis de los porqué.

El tiempo es relativo, según de qué se trate. Según de qué se hable. Pero igualmente llama la atención cuando aparece un dato como este: desde finales de 2014, cuando Luciana Aymar decidió ponerle fin a su carrera en el seleccionado, Las Leonas no han tenido más presencia rosarina en torneos oficiales. Increíble para el hockey de una ciudad que aportó talento por tantos años. La última que tuvo la posibilidad de ponerse la camiseta albiceleste, incluso antes de la salida de Lucha, fue Sofía Villarroya, la talentosa volante de Provincial, en septiembre de ese 2014 en el marco de una gira amistosa por Bélgica. Villarroya entrenó hasta 2015 y no la llamaron más. A nadie más de Rosario en realidad. Lo que es peor, nadie asoma en el actual proyecto.

   Con el nacimiento de Las Leonas, allá por el año 2000, dos nombres salidos de Rosario se hicieron famosos y quedaron impregnados en las referencias. En las más fuertes. El de la propia Aymar y el de Ayelén Stepnik, quienes completaron extensas carreras coronadas de títulos en casi todos los certámenes que jugaron. Tiempo después llegaron Marien Bianchini (GER), Agustina Bouza (Duendes) y Laura Del Colle (Universitario) para dejar sus nombres indelebles como jugadoras de torneos internacionales, medallistas las tres. Marien Bianchini y Agustina Bouza fueron, por ejemplo, bronce en el Mundial de Madrid 2006, Agustina fue como relevo a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y jugó Champions. Laura Del Colle fue medallista olímpica de plata en Londres 2012 y campeona de Champions Trophy. Sólo algunos méritos en trazados que no tuvieron la contundencia de los de Aymar y Stepnik pero que pusieron al hockey de la ciudad en primer plano.

   Algunos casos: entre las últimas que estuvieron y no llegaron a debutar oficialmente se puede citar a Pilar Méjico (Plaza), que quedó afuera en el último recorte de Carlos Retegui para el Mundial justamente de Rosario 2010. Sofía Cesanelli, en ese momento en Jockey, se estrenó en un amistoso dirigido por Marcelo Garraffo, pero en un flash dejó de ser considerada. Y más tarde la propia Sofía Villarroya, unos años antes subcampeona del mundo con Las Leoncitas en Monchengladbach fue convocada por Santiago Capurro, el mismo entrenador que en el junior la tenía entre las titulares. Lo cierto es que, tras entrenar en 2014 y mitad de año de 2015, Villarroya también quedó out.

   Otras jugadoras participaron, en algunos momentos de concentraciones, integraron equipos B. Y aquellas que no fueron desafectadas terminaron renunciando. Circula mucho, por lo bajo en el ambiente hockístico, cierto desmaneje en la consideración. No quiere decir que suceda en todos los casos, pero a veces las jugadoras terminan yéndose y aducen cansancio. No precisamente físico. Terminan entendiendo que la postergación de las familias y carreras no vale tanto la pena cuando las oportunidades se achican cada vez más.

   No es que esta ausencia de jugadoras del interior le pertenezca sólo y exclusivamente a Rosario. De hecho si hay algo que se le ha reprochado a los seleccionados en el último tiempo es no haber contado con jugadoras que militen más allá de las fronteras de Buenos Aires. El actual plantel sí tiene algunas. Para el caso valen las mismas preguntas: ¿no hay jugadoras con capacidad de integrar un seleccionado argentino? ¿No se las busca? Otro dato es insoslayable. Los cuerpos técnicos argentinos prácticamente no dicen presente en los torneos nacionales que, se cree, ofician de vidriera para los jugadores. Se reclama fuerte, hace rato, la falta de un plan nacional de capacitación, desarrollo y captación de talentos por parte de la Confederación Argentina. Aquel que diseñó Luis Ciancia ya no existe y los centros de alto rendimiento que alguna vez se anunciaron para distintas partes del país quedaron en promesas. El mea culpa de Rosario tampoco debe quedar exento a la hora de intentar averiguar los "porqué". ¿Trabajó bien desde las bases? ¿Qué hizo especialmente en los últimos años? ¿Formó jugadoras a la altura de las circunstancias? ¿Qué grado de compromiso tienen las chicas con eso que hacen? Los resultados de los seleccionados del Litoral del año pasado, salvo el Sub 21 de caballeros y los mayores, no fueron buenos. ¿Se concluyó al respecto?

   Lo cierto es que, por una razón o por otra, Rosario ha perdido su marca en Las Leonas, esa que la caracterizó por tantos años. Los Leones tienen a Manuel Brunet como uno de sus emblemas y, a pesar de que Manu lleva varios años en Europa, es un "producto" netamente local (Universitario). Lo mismo que Nicolás Acosta, quien el año pasado disputó el Mundial con Los Leoncitos y es hoy por hoy el jugador con mayor proyección, formado en Provincial primero y en Jockey después. Pero las chicas no. Las Leonas no cuentan hoy con talentos de acá. Y la ausencia puede empezar a desfigurarse hacia una cuenta pendiente a medida que avanzan temporadas y procesos. De mínima, el dato incita a la autocrítica. De cada parte.


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