Ovación
Domingo 16 de Julio de 2017

Desprolijidades de ayer y del presente

Siempre lo fue y lo sigue siendo. Todo en el fútbol argentino se maneja de manera desprolija.

Siempre lo fue y lo sigue siendo. Todo en el fútbol argentino se maneja de manera desprolija. Y a nadie le importa demasiado emprolijarlo, porque precisamente dentro de este contexto de enredos "todo pasa" como si nada. Lo que se hace —y mal— queda en eso, en una mera anécdota pasajera que el tiempo enterrará. ¡Y dale que va! La sucesión de hechos bochornosos casi siempre aparecen y quedan como situaciones tragicómicas. ¡Quién no recordará cuando el ex presidente Eduardo López tenía a dos jugadores esperando en su oficina! Uno (Rodrigo Mannara) había sido convocado por Caruso, técnico en ese momento, y el otro por el ex titular leproso (Nico Cabrera). Mannara llegaba con el fin de firmar, pero el ex Gimnasia fue el elegido y su colega se volvió a Buenos Aires maldiciendo. Descuidos que se siguen repitiendo en este deporte, por errores o, quizás, otros motivos. Sucedió con el arribo de Zampedri, donde Atlético Tucumán sostuvo —a través de un comunicado— que aún no había un acuerdo definitivo en el momento en que el delantero estaba realizando la revisión médica. Luego todo se acordó y se convirtió en refuerzo auriazul. Una situación similar, pero aún con un resultado nada feliz para el jugador, es el caso de Rafael García. Tiene un acuerdo firmado para llegar a Newell's, pero el que arribó primero fue Bruno Bianchi. Situaciones inverosímiles que, por supuesto, no son propiedad exclusiva de directivos leprosos o canallas, si no que suceden en todo los clubes. Pero lo que pasa no deja de mostrar la desprolijidad con lo que todo se maneja.

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