Central
Lunes 08 de Mayo de 2017

Derrota y contratiempos, un combo muy adverso

A Central se le cortó la buena racha de cuatro triunfos consecutivos y sumó bajas en la previa del clásico. Fue otro traspié en el Nuevo Gasómetro, una cancha hostil.

Buenos Aires / Enviado especial.- Es imposible extirparle el contexto a la historia que Central escribió en el Nuevo Gasómetro, desde donde partieron rumbo a Arroyito muchas más dudas que certezas, muchas más confusiones que ideas claras y muchísimos más contratiempos que réditos. Una excursión a contramano por donde se la mire. Una más en una cancha en la que hace años el equipo canalla no logra hacer pie.

Si había algo que cimentaba la ilusión de Central era el paso arrollador que venía mostrando desde hace varias fechas. Es que de aquella derrota ante Godoy Cruz el equipo no sólo no había vuelto a perder, sino que conquistó una seguidilla de cuatro victorias consecutivas que le aportaban ínfulas de convencimiento.

Pero nada es eterno. Mucho menos en el fútbol. De igual forma lo que anoche se lamentó en el Bajo Flores fue que esa racha haya encontrado coto en una fecha muy particular: la previa del clásico frente a Newell's. Porque de la misma forma que en las últimas semanas gozaba de que los puntos se amontonaran de a tres, la orfandad de ayer presenta el mismo escenario, aunque con conclusiones y sensaciones que en un abrir y cerrar de ojos se cruzaron de vereda.

Porque no fue sólo la derrota, que se hizo carne en todos y cada uno de los integrantes de la delegación canalla. Además hubo otras perlas negras. Porque la lesión de Víctor Salazar (ver aparte) fue un baldazo de agua fría en medio de todos esos recaudos que se habían tomado, sobre todo del lado de las amarillas. Lo puede decir el propio defensor, que se cansó de tirar piñas al aire antes y después de avisar al banco de suplentes que no podía seguir. Que lo diga Montero, quien ante la circunstancia mandó a la cancha a Cristián Villagra, quien si no mediaban imprevistos iba a ser su reemplazante el próximo domingo en el Coloso. Pero la mano vino tan torcida para el canalla que sobre el final del partido el propio Kity, uno de los que estaba en capilla, cometió una falta en campo contrario y sumó su quinto cartón amarillo. Anoche mismo el DT ya debe haberse puesto a pensar lo que tendrá que trabajar durante los próximos días para arreglar ese problema.

Casi que podría dejarse de lado el mal funcionamiento del equipo o los enormes problemas defensivos que exhibió en ese afán de mostrar agresividad a costa de los riesgos lógicos que se le podían presentar en una cancha que se presta para eso y ante un rival de una jerarquía más marcada en relación con los equipos que se venían enfrentando.

También puede quedar para la anécdota que otra vez el Nuevo Gasómetro se haya presentado como un campo dinamitado, en el que la historia volvió a presentar un capítulo más sin poder romper ese maleficio que pesa desde 2005.

Derrota y contratiempos. Un combo decididamente nocivo para todas esas buenas intenciones que viajaron desde Rosario y que estuvieron lejos de plasmarse.

Comentarios