Rosario Central
Viernes 16 de Diciembre de 2016

De nuevo con las manos vacías

Central vivió la misma película por tercera Copa Argentina al hilo al perder 4-3 en la final con River, que además clasificó a la Libertadores.

CÓRDOBA. ENVIADO ESPECIAL.- El peor final. Otra vez la misma película. Como si fuera una remake. Central volvió a jugar la final de la Copa Argentina y se volvió para Arroyito sin nada. Con impotencia. Con bronca. Sabiendo además que el Chacho Coudet no seguirá timoneando el barco (ver páginas 4 y 5). River se quedó con este trofeo sin objeciones. El mismo que se le viene negando al pueblo canalla desde hace tres temporadas al hilo. El 4 a 3 de anoche a favor del equipo de Núñez servirá para las estadísticas. Porque para los auriazules lo único que quedó en Córdoba fue dolor. Y muchísima desilusión.

La noche comenzó a derrumbarse a poco de haber comenzado el gran show. Porque Ponzio le cometió un claro penal a Teo que Loustau no cobró (ver páginas 6 y 7). Y al toque Musto taló a Nacho Fernández sin necesidad mientras se filtraba por el sector izquierdo canalla. Y el juez ahí sí no dudó en sancionar la pena máxima, que Alario canjeó por gol a los 10 minutos. Comenzaba otra historia para Coudet y compañía en medio de un clima caliente y picante dentro del escenario mayor.

El tiempo fue pasando y el canalla no hacía pie. Sobre todo a la hora del retroceso. A eso había que sumarle que el mediocampo no comulgaba el mismo idioma. Corrían todos, pero como en direcciones diferentes. Y así era imposible llegar a lastimar al millonario. Hasta que en una acción que parecía intrascendente llegó el desahogo auriazul en medio de un campo de juego en pésimas condiciones.

Musto la fue a pelear solito. Como con vergüenza y bronca por el penal que había hecho antes. Se la bancó como buen guerrero ante un Batalla que quiso quedarse con la pelota, pero el casildense lo dejó en ridículo de puro guapo y definió para sacarse la mufa y dejar las cosas 1 a 1 ante el delirio de todos los centralistas. Sea en el Kempes como en Rosario.

Y mientras se desataba todo un carnaval auriazul en las tribunas llegó el 2 a 1. Montoya robó una bocha en campo propio y fue metiendo marchas secuenciales hasta que vio a Teo. Gutiérrez, pícaro como pocos, le puso un pase largo como con la mano a Ruben, que la luchó entre defensores rivales e hizo ilusionar a todo Arroyito con su gol a los 29'.

Pero la alegría duró poco porque a los 37' Gissi, otra vez de flojísima performance, y Alario fueron partícipes de una jugada que generó todo tipo de conjeturas. El defensor manoteó al punta y el árbitro marcó penal sin dudar ante el grito a cielo abierto de todos los canallas, y el silencio alegre de todo River. Y el ex atacante de Colón dejó las cosas 2 a 2 con un fuerte remate cruzado a los 39'. Luego llegó el momento de ir al descanso en medio de un clima muy caldeado.

El arranque del complemento mostró que Central seguía evidenciando serias falencias en el fondo. Pero River también tenía sus serios problemas atrás. Y quedó reflejado nuevamente cuando Batalla dudó en atrapar una pelota debajo del arco y sólo miró cómo Ruben se la pescó como si estuviese en la isla de los sueños y decretó el 3 a 2 con alma y vida.

Los canallas aprovecharon ese instante de furia para ir como tromba en busca de más. Y casi lo consigue Lo Celso con un remate de media distancia a los 24'. Esta vez el arquero millonario logró zafar del papelón al contener en dos tiempos.

Después llegó la devastadora ráfaga de goles de los de la banda roja. Alario estampó el 3 a 3 a los 25'. Y Alonso, en la primera que tocó, la mandó a guardar para asegurar el 4 a 3 cuando iban 29'. En cuatro minutos se hizo añicos el sueño de todo Central. Se derrumbó una ilusión. Además perdió a su entrenador para la próxima temporada. Y River festejó su primera Copa Argentina y el pasaje directo a la próxima Libertadores. Todo frente a un Central que sigue sin poder festejar.

Comentarios