Ovación
Martes 03 de Enero de 2017

De Bauer y Sigel hacia el mundo

Novara debutó en el Dakar con 43 años e hizo conocida a la población de apenas 180 habitantes que queda cerca de Rafaela.

45 kilómetros al oeste de Rafaela se encuentra un pequeño poblado que lleva el nombre de sus fundadores: Bauer y Sigel. Si se hiciera una encuesta en todo el territorio santafesino, seguramente un porcentaje altísimo desconocería su existencia. Lo sabe bien Pablo Luis Novara, uno de sus 180 habitantes, que posee una también pequeña empresa familiar dedicada a la actividad exclusiva del lugar, la agricultura, y que se lanzó este año al desafío con el que soñó desde chico: correr un Rally Dakar. Su pasión fierrera pasó de despuntar en los zonales a transformarse en nacional en el 2016 y en internacional en este 2017. Y a partir de su decisión de viajar a Asunción hizo que ahora su pueblo no sea tan anónimo.

   "Mi pueblo es muy chiquito, nací ahí y vivo ahí. A Bauer y Sigel lo conoce muy poca gente, así que no te culpo para nada", dijo entre risas cuando el cronista le confiesa el total desconocimiento de su lugar en el mundo. "Con esto la movida es muy grande y se está empezando a conocer un poco más". Claro que su zona de influencia es un poco mayor y la actividad se relaciona tanto con Rafaela como con San Fransisco, Córdoba. Es netamente agrícola. Antes era una cuenca lechera importante, pero por inundaciones y cuestiones económicas hoy prácticamente se volvió sojera.

   Novara empezó corriendo a los 19 años en Midget del Litoral santafesino y algo de Fórmula 4 Cordobesa, pero dejó enseguida "porque económicamente no daba". Así que se dedicó a formar su familia, con su esposa Mariela y sus hijas Sofía y Fiorella, que lo apoyan totalmente y de hecho estuvieron en Asunción cuando empezó la aventura, junto a su primer nieto Valentino. "Ellos son el pilar fundamental, lo mismo que mis padres, mi hermano y la familia de mi mujer". Recién a los 30 años volvió a los zonales para correr en forma casi ininterrumpida hasta el presente, siempre en midgets, y hoy con 43 cumplió el sueño "que tenía desde hace una década, cuando todavía el Dakar se corría en Africa". Claro que no fue nada fácil.

   "Siempre me apasionó y cuando el Dakar empezó a venir a Sudamérica creí que estaba mi posibilidad. Se lo dije a mi esposa en un aniversario de casados y luego a mis hijas de que algún día lo iba a correr, ellas primero me dijeron que "no" pero me terminaron apoyando en todo, y acá estoy", describió Novara. "Lo fui armando con mi hermano, con quienes trabajamos juntos en la producción agropecuaria, aunque siempre lo económico era lo limitante. La moto era lo más factible pero siempre le tuve recelo, hasta que en 2013 hice un curso de navegación de cuatriciclo con Daniel Mazzucco. Ahí me contacté con él, corrí por primera vez en La Cumbre, donde salí cuarto, y sentí que con ese vehículo podía estar en un Dakar", expresó, rescatando todo el apoyo que le dio el experimentado cordobés y su equipo, para encarar la competencia con un Can Am. Debieron pasar otros dos años para armarse en serio, en los cuales sumó experiencia dakariana siendo asistente de la empresa (Surtirally) que cargaba los combustibles de los vehículos. Le tocó dormir en el desierto y vivir el rally más duro del mundo desde adentro en otra función. Entonces el camino estaba allanado. "Pude comprar el cuatriciclo el año pasado y me probé en el campeonato argentino de cross country para ver si estaba en condiciones. Me fue muy bien. Salí campeón en 4x4, gané el Desafío Ruta 40 y supe que ahora sí estaba para el rally Dakar", después de ser 3º en el debut en Mina Clavero, ganar el mencionado Desafío Ruta 40 y en La Cumbre, y ser 3º en Chaco para consagrarse.

   "Fue un gran año el 2016. Ser campeón nacional con 43 años me dio el espaldarazo mental para este desafío. No me garantiza nada, por supuesto, pero sí me hizo sentir que podía. De hecho, lo que quiero es aprender todo lo que se pueda y por supuesto llegar a Buenos Aires", apuntó, rescatando "al profesor Juan Ghisolfi, a la licenciada nutricionista Valeria Kessler y al apoyo de Lucas Prato en la parte periodística, con quienes trabajamos profesionalmente durante tres meses para encarar lo del año pasado y luego afinar la preparación para el Dakar". "Mi carrera empezó hace diez años cuando pensé en cómo llegar y haber llegado a la rampa de Asunción fue algo increíble. Creo que el Dakar será tan duro como lo fue llegar a esa rampa", sintetizó.

Los apoyos para correr

"Mi sponsor principal es el Grupo Fonte, que tiene sede en Villa María y posee negocios en Villa Carlos Paz. Ellos fueron el pilar económico para poder encarar el Dakar. Y tengo un montón de amigos que me dieron una mano enorme, de Rafaela y San Francisco. Fue toda una novedad que pueda correr esta competencia y recibí mucho apoyo".

Comentarios