Ovación
Jueves 20 de Julio de 2017

Cuando los goles son votos para la dirigencia de los clubes rosarinos

En la temporada 2017/18 los equipos de Central y Newell's también definirán en la cancha la proyección política de los respectivos gobiernos de los clubes.

Si el futuro de los senadores, diputados y concejales se dirimiera como el de los directivos de los clubes, seguramente muchos de ellos no podrían ser reelectos, ya que en el fútbol todo depende de los resultados y está claro que varios de los postulantes a las legislaturas ya habrían perdido la categoría.
La política en el fútbol es diferente. Tendrá algunos vicios emparentados con la política tradicional, pero los socios de los clubes son más rigurosos a la hora de votar sus autoridades, ya que exigen resultados deportivos y cuando esto no sucede son más implacables con los errores de gestión.
Es por ello que en esta temporada que comenzará en agosto próximo las administraciones de Central y Newell's rendirán también un duro examen cuando la pelota comience a rodar, ya que la proyección política mucho dependerá de lo que ocurra en los campos de juego.
Rosario Central
La actual comisión directiva canalla inicia su último año de mandato con la virtud de haberse mantenido, al menos para la opinión pública, como una unidad monolítica, a diferencia de las directivas precedentes que terminaron deshilachadas con el paso de los años por las renuncias y denuncias.
Es cierto que en su interior aparecen ya vertientes internas que comienzan a mirar con lógica ambición los comicios del 2018, pero aún mantienen una calma aparente y se abroquelan para que las incipientes críticas aún informales no lesionen el espíritu de cuerpo.
También es verdad que en Central, salvo excepciones históricas como el Crece, las agrupaciones opositoras asoman sólo en la previa de los comicios, ya que no mantienen un funcionamiento orgánico ni crítico en el transcurso del gobierno que ejerce el oficialismo de turno.
No obstante, el gobierno encabezado por Raúl Broglia tiene aún pendiente el cumplimiento de una promesa electoral de máxima, que es la obtención de un campeonato y que constituye el anhelo de todos los centralistas tras muchos años de no lograrlo.
Es insoslayable que en los últimos años, Central estuvo cerca de ganar una Copa Argentina, certamen cuyo título al menos actuaría como un paliativo a la demanda centralista, no obstante el resultado adverso en las tres finales (en una por una flagrante injusticia arbitral) mantuvieron la necesidad del festejo.
Y cuando las expectativas deportivas no son cubiertas, los errores y las contradicciones se visibilizan de otra forma y hasta son remarcados con énfasis por aquellos sectores que aspiran a corporizarse como alternativas de gobierno.
Newell's Old Boys
En el caso de Newell's hay una diferencia sustancial en cuanto a la gestión, porque la que encabeza Eduardo Bermúdez recién lleva un año de ejercicio, por eso llama la atención que en tan corto tiempo haya sufrido los avatares que padecen comisiones de mayor rodaje, ya que padeció una importante sangría en su composición y además viene de sucumbir en una asamblea, en la que fue derrotada por abrumadora mayoría en el tratamiento del presupuesto.
Es evidente que la actual comisión directiva rojinegra consumió en muy corto tiempo su crédito político electoral, no obstante y en forma de ratificación de lo expresado en el inicio de esta nota con respecto al resultado, el mayor apoyo, y por ahora único sostén, de Bermúdez y compañía fueron los 48 puntos que acumuló el equipo de Diego Osella en el torneo anterior, más la unidad que agregó Juan Pablo Vojvoda en su interinato.
Paradójicamente, Bermúdez había establecido cuando bocetó su plan de trabajo que Newell's tenía como primer objetivo el 1,400 de promedio y prácticamente lo logró, ya que arranca el torneo 2017/18 con un guarismo de 1,381.
En el club del Parque es saludable desde lo político que las diferentes agrupaciones se mantienen activas tras las elecciones, ejerciendo su labor de control y fiscalización, tanto como formulan críticas constructivas y se preparan para ser una opción en el próximo acto eleccionario, ya que su tarea también conlleva la responsabilidad de colaborar en la gobernabilidad para no precipitar la caída de una administración, más por tratarse de un club judicializado, porque esto podría derivar en consecuencias no deseadas como ya sucedió en otras entidades.
Claro que también el oficialismo debería facilitar la tarea de los fiscalizadores del club ofreciendo la información correspondiente y entender que un club en crisis financiera y operativa necesita una gestión menos hermética y no tan fraccionada para poder proyectarse con previsibilidad.
Ambos clubes
Tanto en Central como en Newell's, y aunque parezca utópico, sería trascendente y enriquecedor que las divergencias de oficialistas y opositores sean plasmadas con identidad y autenticidad, ya que es tan habitual como degradante que utilicen el recurso de la difamación desde el anonimato en las redes sociales o mediante pintadas o panfletos injuriantes.­
Sin dudas que el derrotero de los equipos marcará la cancha política en Newell's y Central, porque cada partido para los dirigentes será como unas elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso) y, a diferencia de los candidatos a las diferentes legislaturas, los directivos canallas y leprosos deberán revalidar sus cargos con resultados positivos.

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