Ovación
Martes 02 de Mayo de 2017

Continuemos gobierna AFA

A casi 2 meses del paro de futbolistas, los problemas siguen y nada se hizo para resolverlos.

Se iba la primera semana de marzo y las autoridades de Futbolistas Agremiados llegaba a un acuerdo para levantar la medida de fuerza y devolver la actividad con el reinicio de los torneos, en un contexto en el que la Comisión Normalizadora transitaba los últimos días y los integrantes de la mesa chica del nuevo poder a formalizarse estaban sentados como garantes en el Ministerio de Trabajo. Llegaba a su fin una huelga respaldada por los jugadores y duramente cuestionada por los dirigentes, a tal punto que el secretario general Sergio Marchi exigía a viva voz: "Pido a los dirigentes que dejen de apretar", cuando varios clubes pergeñaban comenzar la competencia con juveniles. Un mes había transcurrido desde la fecha programada para reanudar los campeonatos. Y el motivo de la razonable medida de fuerza era el considerado atraso salarial debido a la calamitosa situación financiera y económica de muchos clubes, los que basaban su funcionamiento no en la responsable administración de los fondos sino en cubrir parte del déficit exclusivamente con el dinero que ingresaba por los derechos televisivos, que en ese momento eran aportados por el Estado.

Esta situación, además de quedar manifiesta por el reclamo de los jugadores y empleados de los clubes, ya había sido anticipada cuando el otrora presidente de Belgrano, Armando Pérez, por entonces responsable de la transición política, dio a conocer la deuda de los clubes con la propia AFA. Un dato demoledor. Mil millones de pesos. Y haber dado a luz esta cifra provocó otro cortocircuito con los aspirantes al poder, quienes prometían hacer lo que ni siquiera fueron capaces de hacer en sus propios clubes. Era paradójico que Daniel Angelici y Claudio Tapia le respondieran a Marchi que "cuando comiencen a regir las nuevas reglas todo será más estricto, los clubes sabrán que habrá sanciones cuando no cumplan con sus compromisos". Prometiendo así un nuevo orden con una superliga que todavía no fue encaminada, más ahora tras la salida de Tinelli y la postura del presidente de River, Rodolfo D'Onofrio, quien se niega a ser parte de la película.

Esto, que parece una historia lejana y que fuese contada en diarios ya con sus hojas sepiadas por el tiempo, transcurrió hace apenas un mes y tres semanas. Y la realidad no cambió. Se mantuvo. Para ser idéntica sólo falta la huelga de los jugadores convocada por el gremio. La que bien puede decantar en cualquier momento porque los incumplimientos empiezan a sucederse como era previsible y las reacciones ya asoman de manera espasmódica. Sin ir más lejos Newell's está inmerso en esa crítica situación por el pasado pero también por el presente y porque los encargados de mantener el equilibrio defeccionaron.

Y es lógico que en el fútbol argentino nada cambie cuando no se cambió. La búsqueda del dinero y el poder fue el proyecto acordado para arribar al edificio de calle Viamonte, con la lógica política de la impronta de desplazar al adversario como objetivo primario para saciar la sed de venganza, sin entender que ese es el primer paso hacia el ocaso.

Hoy hay dirigentes desesperados tratando de vender jugadores para poder paliar una crisis inevitable, ya que ni siquiera el dinero próximo de Fox y Turner alcanzará para nivelar varios barcos que corren el riesgo de naufragar.

Claro que mientras tanto esos mismos directivos formulan declaraciones tan inconsistentes como las que realizó Eduardo Bermúdez con respecto a renovaciones contractuales o adquisiciones de derechos cuando ni siquiera puede pagar salarios. Claro que Newell's no es el único, hay muchos clubes con realidades similares.

Pero no hay atisbo de que esta gestión afista corrija esta precarización económica y organizativa, como tampoco se puede imaginar un nuevo orden para controlar la violencia, ya que la brutal agresión física y verbal a la que fueron sometidos los jugadores de Atlanta y también el DT de Italiano no encontró ni la más mínima reacción de Tapia y compañía.

Entonces, no existe un solo argumento visible para pensar que la organización del fútbol argentino modifique radicalmente el rumbo a la brevedad. Y es sabido que el gremio de los jugadores nunca se caracterizó por adoptar medidas para encontrar soluciones definitivas. Porque también forma parte de este sistema, en el que la confianza está muerta desde hace tiempo. Y porque la AFA esta gobernada por Continuemos.


Un importe mayor por la televisación

Con la implementación del acuerdo televisivo con la empresa Fox/Turner, el dinero para la AFA durante los primeros doce meses de la televisación codificada de los partidos será de 4.426 millones de pesos, de los cuales 1.200 son en concepto de garantía y serán pagados en tres cuotas, mientras que el resto irá en 12 cuotas mensuales desde agosto.

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