Ovación
Jueves 27 de Abril de 2017

Contate una que sea verdad

Verdad: conformidad de lo que se dice con lo que se siente o piensa. La Real Academia Española en su máxima expresión. Pero la sencillez que debieran exponer las palabras cuando se adecúan a la realidad contrasta de manera inequívoca cuando hay comportamientos traicioneros de por medio. Bauza encendió la mecha. Y la bomba explotó. Chiqui Tapia acusó recibo y también dijo lo suyo. Y allá en España Sampaoli jugando su propio partido, que no es ni más ni menos que el mismo que el que se juega de este lado del mundo. En el mismo lodo están todos manoseados. En el medio, esa verdad que no fue contada, pero que jamás pudo occultarse.

Son tardías la declaraciones del Patón. De igual forma se saluda que de una vez por todas el ex DT del seleccionado haya podido sacar ese entripado con el que sin dudas carga desde aquella patética conferencia de prensa que enmarcó su despedida. Sólo se le puede achacar el haber camuflado su salida con ese manto de hermandad y buena convivencia que ni el más ingenuo de los ingenuos podía creerse.

La misma ingenuidad es la que Chiqui Tapia intentó potenciar detrás de ese retraso en el desenlace de la relación. Un retraso tan enfermizo como mentiroso y cínico. Hacer correr trascendidos y mantenerse parapetado detrás de la esa actitud cobarde esperando la caída de adversario también es criticable. Cuánto camino se hubiese allanadado si el mismo día (o al día siguiente) de haber asumido como presidente, el hoy titular afista se hubiese parado frente a Bauza para decirle que su ciclo estaba cumplido.

Y si de ingenuidad se trata, Jorge Sampaoli debe entender que es imposible tapar el sol con las manos. Porque así como Bauza dijo en la nota con Ovación que ya sabía que el Zurdo venía hablando desde hacía varios meses con dirigentes y allegados, el mundo del fútbol sabe que ya está todo acordado. Porque mientras sigue negando cualquier contacto, el presidente de Sevilla ya dijo que el casildense recibió una oferta de la AFA. Puede obrar de la manera que le plazca con los hinchas del club español, pero debe saber que acá ya se sabe todo.

No hacía falta que el Patón aclarara lo que era un secreto a voces. Tampoco que Tapia y sus afines se manejaran de esa forma. Mucha menos falta hace que Sampaoli siga jugando a las escondidas en un descampado.

Cuánto más sencillo hubiese sido todo de haber existido esa "conformidad de lo que se dice con lo que se siente o piensa".

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