Ovación
Viernes 16 de Junio de 2017

Con la mirada fija en el objetivo

Un partido, un objetivo. Y así será en los tres capítulos que le quedan por escribir a esta historia en la que Rosario Central se debate entre la clasificación a la Copa Sudamericana y la frustración de no alcanzarla después de haber protagonizado una remontada fenomenal del puesto 22 al primer tercio de la tabla. Encima hubo un espaldarazo que debería ser aprovechado. Porque ayer la derrota de Defensa y Justicia a manos de Independiente posibilitó que el canalla mantuviera los pies dentro de esa zona de la que nadie quiere salir. Es más, ese resultado hizo que con un empate hoy en el Florencio Sola prácticamente se asegure terminar la fecha entre los clasificados, porque Defensa y Talleres podrían alcanzarlo pero para superarlo necesitarían ganar por una diferencia muy abultada.

Un partido, un objetivo. Y así será en los tres capítulos que le quedan por escribir a esta historia en la que Rosario Central se debate entre la clasificación a la Copa Sudamericana y la frustración de no alcanzarla después de haber protagonizado una remontada fenomenal del puesto 22 al primer tercio de la tabla. Encima hubo un espaldarazo que debería ser aprovechado. Porque ayer la derrota de Defensa y Justicia a manos de Independiente posibilitó que el canalla mantuviera los pies dentro de esa zona de la que nadie quiere salir. Es más, ese resultado hizo que con un empate hoy en el Florencio Sola prácticamente se asegure terminar la fecha entre los clasificados, porque Defensa y Talleres podrían alcanzarlo pero para superarlo necesitarían ganar por una diferencia muy abultada.

Pensar en el partido de esta noche y desalojar de la mente los que vendrán, contra Talleres y San Martín de San Juan (el primero de local y el último de visitante) sería un error. Es que a esta altura se sabe que hay una cantidad definida de compromisos para afrontar y una cantidad "estimada" de puntos a lograr, más allá de que las matemáticas en muchos casos suele tornarse traicioneras. Igual, el "paso a paso" también tendrá su grado de implicancia.

A esta altura del torneo, que Central sienta la obligación de afinarle la punta al lápiz y se ponga a hacer números para una clasificación a una copa internacional no es poco. Lo que sí se tiene en cuenta es el enorme gasto realizado a principios de la pretemporada, cuando Eduardo Coudet estaba al mando del equipo, con contrataciones importantes. Pero en ese panorama se encienden luces gratificantes cuando se analiza que estando tan abajo en el reinicio del campeonato hoy tiene chances de aspirar a algo más importante que al simple decoro de la recomposición futbolística.

De todas formas, Montero hizo un análisis correcto en la semana cuando habló de que estos últimos tres partidos arrojarán el veredicto y que todo lo bueno que se haya hecho hasta aquí puede desaparecer (en la conferencia de prensa del miércoles acompañó el concepto con un chasquido de dedos). Más que entendible entonces la importancia de los nueve puntos que quedan en juego.

Tan importante puede resultar todo que a partir de los objetivos que queden planteados se llevará a cabo el armado del futuro plantel, con todo lo que ello implica.

Hubo contratiempos en el medio que seguro no alcanzaron a mover el foco de atención, pero que sin dudas le metieron algún que otro palo en la rueda a esta recta final. La mención corre para lo que fue la operación a la que debió ser sometido Marco Ruben (ver página 4). Puede resultar cualquier cosa, pero la sensación en la previa es que no es lo mismo afrontar estos tres compromisos con el delantero y uno de los máximos referentes del grupo que sin él. Hasta el día del partido resulta una especie de incordio para el cuerpo técnico, teniendo en cuenta que entre el regreso de Teo Gutiérrez y el cotejo hay menos de 48 horas. Vaya el aprendizaje para la dirigencia en esto de no objetar ciertas decisiones que se toman en reunión de comité ejecutivo, del que el presidente Raúl Broglia es parte.

Pero podría ser todo eso también una anécdota más en medio de las necesidades y las obligaciones. Porque con el jugador que sea, Central sabe que está ante un escenario en el que no puede fallar o en el que, cuanto menos, debe achicar al mínimo el margen de error.

Ayer, el guiño que partió desde la cancha de Defensa y Justicia abonó la teoría de que ese objetivo llamado Sudamericana sigue al alcance de la mano. Y ahora más que nunca. Porque lo que ocurra de aquí en más sí depende pura y exclusivamente del equipo de Montero (hasta anoche estaba todo en manos del conjunto de Florencio Varela).

En esta nueva escenografía se pueden ver alterados algunos pensamientos sobre entre lo que es importante y lo que es necesario. Pero eso difícilmente modifique el accionar futbolístico de un equipo que está con la mirada fija en el objetivo ya conocido.

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