Ovación
Viernes 31 de Marzo de 2017

Con ellos al Mundial

Estos jugadores merecen ir a Rusia, no se los puede barrer a esta altura.

Estos jugadores merecen ir al Mundial. No importa el técnico. No es cuestión de barrer con todo a cuatro fechas del final de las eliminatorias. Tampoco lógico. Son ellos los que tienen que llevar a Argentina a Rusia. O dejarla sin el vuelo. Son los que la trajeron hasta esta instancia de definición aún indefinida. Con finales perdidas, es cierto, pero llegando a ellas, algo que antes ni siquiera pasaba. Además, quién puede garantizar que cambiar de protagonistas a esta altura abrirá las puertas de la clasificación. Y, encima, si se produce el cambio que muchos pregonan y la selección se queda sin viaje se agregarán los nuevos nombres al fracaso. Esa palabra tan dura pero cierta. Porque no estar en la cita máxima de 2018 no tiene otra definición. Es algo que no sucede desde aquel lejanísimo 1970 en México, que casi nadie recuerda y significó un principio de reestructuración de selecciones.

   Además, si los jugadores experimentados, los que valen millones y todos los clubes del mundo quieren, aplauden y elogian, no tienen la suficiente espalda para bancarse el sacudón y llegar de pie y cabeza en alto al Mundial, qué quedaría para los buenos proyectos a los que tirarle la responsabilidad por el lomo podría liquidarlos también si no se concretara el objetivo. ¿Si lo consiguieran? Claro que podrían, porque así como pinta complicado también es posible porque son sólo cuatro partidos.

   ¿Y allá en Rusia? Con medio año de trabajo de los nuevos, dificílmente se llegue mucho más lejos que con los que están. Estos a los que hoy tanto se los critica, los mismos que recibieron muchos elogios antes de las finales perdidas. Los que eran pedidos para la selección antes de que se fueran al exterior y que hoy como están en el exterior no los quieren. Muchos pretenden a los de acá, que ni bien pisen la selección se irán para allá.

   Obviamente, todo dependerá de los resultados, que son los que manejan hasta los estados de ánimo. Entonces los que no sirven pasan a ser indispensables y los salvadores quedan directamente en inservibles.

   La situación también se agrava cuando hay que mirar hacia el tercer escalón, por debajo de las estrellas europeas y de los internacionales que en la teoría no alcanzan con su nivel para merecerse la actual selección. Entonces ahí aparecen los del fútbol local, los que juegan un torneo devaluado de 30 equipos más cercanos a un nivel de medianía que luego se ve reflejado en las copas sudamericanas, con derrotas y empates ante cualquiera que se le anime. ¿Y más abajo? Las selecciones Sub 20 y Sub 17 que ni figuran, que no le llegan ni a los talones a las que estaban integradas por los hoy cuestionados de la mayor.

   Acá no se trata de cambiar por cambiar. Si hace falta retocar, que sea eso, con un par de piezas que acompañen y sean alternativas válidas. Después, si las cosas no salen, si Argentina se queda sin ir a Rusia o si de allá se vuelve antes de la final, el ciclo estará cumplido. No antes.

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