Ovación
Domingo 14 de Mayo de 2017

Ciancaglini y Santecchia: siempre en el banco, con los guantes listos

Ciancaglini, que nunca debutó en la Lepra, repasó el 2 a 2 de 1989, en el que estuvo de suplente; Santecchia no jugó en la primera, pero siendo relevo en la semifinal casi entra por una lesión de Carnevali.

Jorge Ciancaglini se enteró del empate en el vestuario

Sigue poco el fútbol. Lo saturó. Se dedica al alquiler de inmuebles en Villa Carlos Paz. Pero Jorge Ciancaglini retornó por un instante al fútbol para contar cuando ocupó el banco de suplentes de Newell's en cuatro clásicos. Si bien no pudo debutar en la primera rojinegra, el ex arquero no olvida su paso por el club. Conserva en la memoria el partido que le ganaban a Central 2 a 0 en el Coloso en 1989, irse al vestuario y enterarse allí que terminó 2 a 2.

"En esa época, cuando se hacía el segundo cambio, los suplentes se iban al vestuario. En los clásicos se pagaban premios doble, era mucha plata para uno que recién empezaba. Eran como tres sueldos, mucho para mí que era muy joven, hacía un año que había saltado a la primera y todavía la pasaba muy mal económicamente con mi mujer y un bebé", recuerda.

"Newell's lo ganaba cómodo, así que nos fuimos al vestuario contentos con los demás compañeros que estábamos en el banco. Cuando terminamos de bañarnos, nos enteramos de que habían empatado 2 a 2", relata.

Ciancaglini se fue a vivir desde su Necochea natal a la pensión del club, a los 17 años, haciendo "un sacrificio enorme". Fue suplente de la primera en 52 partidos (39 de Scoponi y 13 de Panciroli) entre 1988 y 1990, sin dar el salto a primera. Le tocó ir al banco 4 veces frente a Central. En dos fue suplente de Scoponi y en los restantes de Panciroli.

"La tranquilidad que tenía estando en el banco era que sabía que era difícil que pudiera entrar. Era imposible porque Scoponi jugaba siempre, hasta lesionado, y no lo amonestaban nunca. Era muy rápido de piernas, un monstruo en todo sentido", dice.

"Claro que me hubiese gustado jugar un clásico", dijo sin dramatizar el ex Banfield, Talleres, Chicago y Central Córdoba (ascendió a la Primera B, con Cristian Domizi), entre otros clubes, tan distante del fútbol que ya no mira partidos completos.

Estuvo en los partidos contra Central de la Liguilla Pre-Libertadores de 1989 (1-1 en Vélez y 5-3 en Ferro), en el banco, donde "tenía libertad de mirar lo que pasaba en la tribuna", porque si le tocaba jugar, sabía que era "entrar y atajar", sin misterios.

El último cruce contra el canalla lo perdían 1 a 0 en 1990, se suspendió por incidentes en las tribunas del Gigante y se lo dieron por perdido a ambos.

Dice que esta violencia se recrudeció. "Antes no existía de que amenacen a los jugadores. Al jugador se lo cuidaba más", manifiesta Ciancaglini (51 años), que por motivos como estos perdió interés por el fútbol.

No vaticinó un resultado para hoy porque no tiene sentido y remarcó que hay que fomentar que son "rivales pero no enemigos".

A Juan Carlos Santecchia le quisieron tirar toda la presión

La expulsión de Ricardo Ferrero y su reemplazo por Daniel Carnevali llevó a Juan Carlos

Santecchia a convertirse en el arquero suplente en el último tramo del Nacional de 1980. Estuvo en el banco ante Unión, en la revancha de los cuartos de final. En forma inmediata le tocó ser relevo ante Newell's por las semifinales. Fue 3-0 y 0-1, con un resultado global que llevó a Central a la final. Con 57 años, dice que en ese momento, siendo un joven de 21, no imaginó que "nunca más iba a tener esa sensación de ganar un clásico", antes de rememorar aquella revancha, en la que sostiene que quisieron sacar provecho de su juventud y lograr que ingrese en el arco auriazul en reemplazo de Carnevali.

"Estuve durante todo ese año integrando el plantel de primera. Había una buena cantidad de chicos de mi edad, Palma, Sperandío, Gaitán, el Patón Bauza, Teglia. Yo era el tercer arquero. Cuando me tocó ser el segundo, empecé a tomar conciencia de que era otra cosa a la tercera división, en la que si perdías o hacías algo mal, volvías a tu casa y no se enteraba nadie", dice.

"Igual no tuve mayores problemas cuando tuve que ir al banco de primera. Lo transité con serenidad o no me di cuenta de lo que pasaba. Tenía 20 años y cuando sos tan joven te creés que te llevás todo por delante", señala.

Central ganó por 3-0 en el Gigante y perdió por 1-0 en el Coloso. Por diferencia de gol accedió a la final y se coronó ante Racing de Córdoba (5-0 y 0-2), con Santecchia siendo uno más de esa conquista.

"Fui con mi hija a ver las dos finales (de Copa Argentina) en el Mario Kempes y trataba de explicarle que alguna vez su papá había dado allí la vuelta olímpica. Si la tuviera que dar otra vez, lo haría en cámara lenta, de haber sabido que nunca más iba a tener esa sensación, que fue la misma sensación de ganar el clásico, de hacerlo por 3 a 0", dice.

"Todo eso lo viví a los 21 años, a 6 meses de ser profesional. Creía que eso lo iba a volver a vivir en cualquier momento", señala.

Santecchia fue suplente en 19 encuentros (17 de Carnevali y 2 de Ferrero) entre 1980 y 1982. En la revancha de la semifinal ante Newell's en el Coloso, con la presión rojinegra por revertir el 0-3, señala que hubo "cosas raras".

"Se hablaba de que había un pibe muy joven en el banco. A los pocos minutos hubo un tiro libre para Newell's, se le tiraron todos encima a Carnevali y lo metieron dentro del arco. Quedó golpeado y ahí sentí que quizás tenía que sacarme el buzo y entrar. Pero Daniel era un fenómeno y no iba a salir porque sí", recuerda.

"En aquella época siempre pensaba que iba a llegar a jugar un clásico", dice Santecchia, quien participó en otro desde el banco (1982), no pudo atajar en primera y siguió en clubes de ligas de la zona y en el torneo Regional.

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