Central
Miércoles 10 de Mayo de 2017

Central, un mundo de sensaciones

El equipo de Paolo Montero entrega señales de que en cualquier momento puede marcar un gol y desequilibrar, pero de la misma forma puede quedar expuesto y que le conviertan.

Ante partidos que suelen presentarse como bisagra, los análisis son más finos, la osadía suele estar más contenida y, sobre todo, los recaudos pueden presentarse de manera más elocuente. Central está en las postrimerías de un choque de este estilo y de allí la logística futbolística a la que se le deba dar vida. La forma de juego de este equipo de Paolo Montero obliga a hacerlo. Es que Central hoy es un equipo con una identidad definida, pero en la que las sensaciones juegan un rol preponderante. Sensaciones que pueden reforzar méritos y de las otras también. Pasando en limpio: esta versión canalla entrega claras sensaciones de que, aun en un nivel de juego bajo, está en condiciones de hacer un gol, pero de la misma forma alimenta, en todo momento, el pensamiento de que se expone al cachetazo. Sobran los ejemplos, tanto de un lado de la taba como del otro.

   Esto no es nuevo. Es parte intrínseca de ese comportamiento que Montero intentó impregnarle al equipo desde el primer día de trabajo. Intentar asfixiar al rival, jugar preferentemente con las líneas adelantadas y potenciar la búsqueda es una parte de la historia. Pero todo ello abre las puertas al riesgo de desequilibrase con mayor facilidad y de quedar a expensas de las virtudes del equipo contrario, especialmente de los delanteros.

   "Este Central entrega la sensación de que en cualquier momento te puede hacer un gol, pero también que en cualquier contra le pueden convertir". Un integrante de la delegación canalla, en el Nuevo Gasómetro, analizó de manera escueta pero con precisión quirúrgica los rasgos más salientes de un equipo que juega de una manera determinada, pero básicamente que está convencido de que ese es el mejor camino.

   No por ser el más claro, sino por tratarse de lo último que le tocó vivir al canalla, vale el ejemplo del último partido. El modus operandi de Central en cancha de San Lorenzo fue ni más ni menos que el que mostró en la mayoría de los encuentros desde que Montero es el técnico.

   Aun sin poder desplegar un juego de alto vuelo ni exhibir una partitura acorde a las pretensiones, mostró que las sociedades de las que se había valido hasta aquí podían generar desequilibrio. Eso fue lo que le permitió durante muchos pasajes del encuentro manejar la pelota e imprimirle velocidad al juego haciéndolo a un toque, sin que ello haya desembocado en una cantidad importante de situaciones frente al arco de Navarro. Porque en el medio del descalabro al que lo indujo San Lorenzo se las ingenió para llegar al descuento y manejar el balón hasta el último minuto, ayudado, claro, por el repliegue del Ciclón.

   En ese terreno de aspectos nominales, Teófilo Gutiérrez, Camacho y Carrizo son quienes enarbolan la bandera de esas sociedades que aun en espacios reducidos pueden marcar la diferencia.

   Pero si de momentos ejemplificadores se trata, el pase largo de Ortigoza que dejó a Blandi picando, desde la mitad de la cancha, mano a mano con el Ruso Rodríguez sirve para exponer lo que compete a la otra cara de la moneda. Y no fue sólo esa jugaba. Fueron otras tantas en el Nuevo Gasómetro. Y fueron unas cuantas más en otros partidos y ante rivales de mucha menor jerarquía. El propio Sarmiento de Junín, de una campaña decididamente flaca, contó con innumerables chances de poner en ridículo a un Central que ya en esos primeros partidos tras el reinicio dejaba en claro por dónde pasaba su verdadero espíritu futbolístico y dónde se cimentaban sus postulados tácticos, pero sobre todo estratégicos.

   Seguramente la historia les cabe a todos los otros partidos jugados en 2017. Porque este Central se acostumbró a ser un equipo cuando ataca, que es cuando intenta potenciar sus principales virtudes, y otro muy distinto cuando se somete a los riesgos que implica esa búsqueda.

   Entrega sensaciones claras cuando sucede una cosa. También las genera a la hora de pensar la otra.


Riestra, el rival en Copa Argentina

Central ya tiene rival para los 16avos. de final de la Copa Argentina. Se trata de Deportivo Riestra, que ayer venció por penales a Tigre, tras empatar 2 a 2 en el tiempo reglamentario. A priori se trata de una buena noticia para el canalla, ya que el equipo de Villa Soldati milita en la Priemera B Metropolitana. Central enfrentó a Riestra en la edición pasada, por los 32avos. y le ganó 1 a 0 con gol del defensor Esteban Burgos.

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