Central
Lunes 04 de Septiembre de 2017

Central superó a Deportivo Riestra y volvió a clasificar a octavos de la Copa Argentina

Central sigue con su buena estela en la Copa Argentina y aunque sufrió más de la cuenta con Deportivo Riestra está en los octavos de final de nuevo. Boca puede ser el rival

Central volvió a pasar de fase en la Copa Argentina. Esa es la mejor noticia. Este torneo, que se ha vuelto una obsesión luego de quedarse tres veces a las puertas de la gloria, que es un gran atajo a un título ya que se llega en apenas seis pasos, lo encuentra de nuevo en los octavos de final. Un escalón más cerca. Ninguna conclusión debe ningunear el hecho, para el cual el club invirtió de nuevo fuerte en el mercado de pases. Lo demás debe tener en cuenta las formas. Y en ellas Paolo Montero debió haberse llevado alguna preocupación, una vez pasada la zaranda de la alegría por la clasificación. Es que su equipo generó muy poco ante un rival que sólo se dedicó a defender, acorde a la diferencia de jerarquía e historia. Al punto que debió ser un defensor, que prácticamente no tuvo trabajo en lo suyo, el que aliviara una jornada que amenazó como la misma tormenta durante toda la tarde. De todas formas hay que remarcarlo, el 2 a 1 sobre Deportivo Riestra fue totalmente justo y el técnico uruguayo pudo festejar su cumpleaños número 46 con el objetivo cumplido.

   Excepto en 2013, cuando peleaba por volver a primera y no llegó a las instancias de 16avos. por culpa de Central Córdoba, Central había pasado siempre a los octavos de final de la Copa Argentina, aún en aquellas casi olvidadas ediciones del 69 y 70. Y el escollo del duro y entusiasta Deportivo Riestra le hizo un llamado de atención pero no le cortó esa seguidilla, que en las últimas tres ediciones directamente lo llevó hasta la misma final. El sufrimiento no pasó desapercibido para la masa auriazul que copó La Paternal pero el triunfo al cabo estuvo bien, fue justo.

   Tampoco en la historia de estas tres últimas ediciones, sobre todo, a Central el camino le resultó sencillo. Ni siquiera a ese gran equipo de Eduardo Coudet le resultó un lecho de rosas. Parece haber quedado en un lejano recuerdo aquel exiguo 1-0 sobre Villa Mitre o la victoria por penales ante Rafaela. O ante Ferro en los octavos de la copa 2015, también definida desde los 12 pasos. Por eso, y porque en definitiva todo se define en apenas 90 minutos y en una cancha neutral, donde a veces las pequeñas contingencias definen, no hay que quitarle virtud a la victoria de Central.

   Si un mérito mayor hay que atribuirle a la tarea del equipo de Montero fue que no se desesperó, que confió en sí mismo, que el empate de Riestra en la única que tuvo prácticamente tampoco lo sacó de foco y que hizo las dos diferencias por ir a buscarlo con convicción. Por supuesto, no puede obviarse la falta de juego en un mediocampo lento para resolver, previsible, ante un rival que supo aprovechar las pequeñas dimensiones del estadio de La Paternal para abroquelarse bien. Que tuvo de protagonista en el manejo más al Colorado Gil que a Carrizo o Camacho, en un planteo que adolece de conductor definido y que, por ahora, no complementa las bondades de dos 9 extraordinarios como Ruben y Zampedri. Aunque el entrerriano hoy aparece más metido y de hecho empezó a saldar su cuenta con goles.

   Pero mientras todo eso será seguramente tema de análisis, en apenas dos partidos de ciclo que bien pudieron terminar ambos en victoria, la mejor manera de hacerlo es con la tranquilidad que siempre dan los éxitos. Más en un certamen en el que todo se juega a cara o cruz y no hay revancha. Más en un campeonato que sólo vale ganar. En el cueste lo que cueste en que se transformó la cita de ayer con Riestra, Central lo hizo, está en 8ª y continúa soñando. Todo lo demás, al menos hoy, es cháchara.

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