Ovación
Domingo 24 de Septiembre de 2017

Central recibe a Banfield con la necesidad de levantar cabeza en la Superliga

Tras un flojo arranque, Central busca su primer triunfo en la Superliga. El duro escollo de Banfield se presenta justo en la previa de otro partido clave: el miércoles ante Boca.

Cuatro partidos disputados en el semestre, tres por la Superliga y el restante por la Copa Argentina, con tres empates y una victoria. Eso es lo que embolsó el Central de Paolo Montero. No hay indicios de que haya motivos que le abran la puerta a la preocupación. Tampoco que la distensión pueda hacer de las suyas. Sí hay ciertas urgencias que gozan de cierta mejor salud. Por la necesidad de recomponer rápidamente la imagen en el torneo local, que es lo inmediato. Pero en el radar también el partido más complejo del semestre, en el torneo que claramente puso entre los principales objetivos: el de Boca por Copa Argentina. Será duro Banfield, pero más el compacto Boca, lo que pone a Montero en los días de mayor complejidad desde que llegó a Arroyito.

   Como suele ocurrir en la previa de un partido tan importante como el del Boca, pero con otro compromiso en el medio, es claro el pensamiento que sería un error saltar etapas. Esto es poner la cabeza en el encuentro por Copa Argentina antes que el desafío con el Taladro, el domingo en el Gigante. Varios de los protagonistas ya pusieron blanco sobre negro en esa situación. Pero el conjunto de los compromisos que se avecinan sí pueden tomarse como un combo. El propio Montero dejó claro que es difícil no pensar en Boca.

   Ahora esa necesidad de erguir la figura en el torneo local no es cuento. Por más que la mira pueda calibrarse en simultáneo con lo del próximo miércoles y que eso sea parte del combo, Central no está en condiciones de estacionarse en un casillero lejano a los puestos de vanguardia y mucho menos retroceder.

   Quizá ese flaco arranque en el torneo sea el principal motivo para que Montero se la juegue con lo mejor que tiene hoy contra Banfield. El razonamiento es demasiado sencillo: de haber logrado una mejor cosecha en las tres primeras fechas, por ahí el técnico hubiese gozado de cierta licencia para darles rodaje a jugadores que habitualmente no son titulares. Con un claro y único objetivo, el de llegar con el máximo potencial al partido por Copa Argentina.

   Pero todo eso forma parte de una especulación que hoy no encuentra demasiados sustentos. Hoy la realidad es más fuerte. Y golpea de una forma inesperada. Con una potencia que seguramente no estaba en los planes. Por las dudas, Montero se amparó en el concepto que "para un jugador no hay nada mejor que jugar domingo y miércoles".

   Conjeturas, especulaciones y suspicacias al margen, hay una decisión clara por parte de Paolo en esto de tirar toda la carne al asador. Quizás eso le sirve también para acelerar el proceso de afianzamiento que el equipo aún no logró, más teniendo en cuenta el volantazo que pegó desde lo táctico en el último partido, con la única misión que el equipo adquiera la cuota de fútbol que le faltó en los primeros tres partidos.

   Lo mismo que puede pensar Montero y la mayoría de sus dirigidos, más allá de que los discursos viajen en otro sentido, pueden pensar los hinchas, para quienes los 90 minutos contra Banfield lo serán todo, pero también les dispensarán un pequeño lugar a lo que ocurrirá a mediados de la próxima semana en Mendoza.

   ¿Se puede tomar el choque de esta tarde en el Gigante como un compartimento estanco? Sí. De hecho, Montero no guarda nada. ¿Se le puede adosar al mismo lo que ocurrirá dentro de 72 horas? También. Allí cobra fuerza el combo al que Central debe afrontar. Porque es una seguidilla. Y una seguidilla importante. Pero para Boca falta, aunque esté en el radar canalla.

   Por la decisión del técnico uruguayo, nada mejor que llegar entonado a aquello habiendo estado a la altura en esto. Y esto es Banfield, la estación, a priori, más compleja de las cuatro que el fixture le puso al equipo canalla en el inicio de la Superliga.

Justo ahora que está ante la necesidad de levantar la cabeza.

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