Ovación
Sábado 25 de Marzo de 2017

Central, que viene de ganar, recibe a Tigre entre la realidad y necesidad de turno

Central viene de ganar, pero ahora choca con la acción de triunfar en el Gigante con Teo en el banco.

La expectativa es grande. La imperiosa necesidad de obtener puntos es igual. El rival es de escasa relevancia. Por eso la cita de esta tarde en el Gigante es importantísima. Pero, a diferencia de la última vez que Central fue local frente a Godoy Cruz, llega a este compromiso con el nada despreciable impulso de una victoria impactante que logró desde lo emocional ante Quilmes. Y también con la sensación de que puede empezar a hacer pie en este torneo. Un certamen que será de transición para los canallas prácticamente porque la magra cosecha que hicieron en la primera mitad bajo el mando del Chacho Coudet no alcanza ni apostando la ilusión y el optimismo para pelear arriba. A eso hay que sumarle que la decisión de Paolo Montero de dejar a Teo Gutiérrez otra vez entre los suplentes marca que el entrenador apostó por el grueso del grupo, ese mismo que por ahora lo respalda a capa y espada, tanto fuera como dentro de la cancha.

No caben dudas de que el ánimo ahora está en alza tras un inicio de competencia que dejó tela para cortar desde el episodio que ofrecieron Teo y Ruben cuando ante el Tomba se pelearon como nenes de jardín para ver quién pateaba el penal que finalmente erró el capitán auriazul.

Los días fueron pasaron y el colombiano quedando relegado de los titulares por decisión táctica. El entrenador uruguayo argumentó su postura en ambas ocasiones. Después cada uno sacará sus propias conclusiones. Porque en el fútbol no reina la lógica como muchos quieren hacer creer.

Está a la vista también que el equipo debe mejorar sustancialmente la imagen. Porque a pesar de haber vencido al cervecero y tomado una buena bocanada de aire, eso no lo exime de calibrar sus líneas y ofrendar otra puesta a punto. Sobre todo en mitad de campo, donde Montero decidió mandar desde el vamos a Washington Camacho y José Luis Fernández, para además darle el rol de conductor a Pachi Carrizo. Todo en pos de hacer pie dentro de la cancha de una vez.

También hay que resaltar que el técnico uruguayo sigue sin poder encontrar los mejores intérpretes para llevar a cabo su proceso con más prolijidad y esperanza. Por algo en estas tres fechas que afrontará oficialmente como responsable máximo no podrá repetir formación, algo tan indispensable como necesario para mirar el futuro con otra perspectiva.

Los cambios de nombre vienen por diversas circunstancias. Por eso hoy se verán otras caras en la foto inicial. A eso hay que agregarle que esta versión no es de alta gama como deseaba la gente.

El semestre pasado se invirtió muy mal a la hora de las incorporaciones y ahora está limitado, más allá de que en este mercado de verano llegaron José Leguizamón y Federico Carrizo, quienes hasta el momento están haciendo más que todos los que habían firmado entre julio y agosto pasado y a un costo muchísimo inferior por cierto. Eso da la pauta además de que cuando se une la falta de conocimiento con la endeble postura dirigencial surge un cóctel explosivo que atenta contra la propia fantasía.

No obstante, y sabiendo que no todo es color rosa en Arroyito, el canalla irá hoy por otros tres puntos fundamentales en su lucha por salir de la mediocridad, más teniendo en cuenta que no peleará por nada importante hasta el fin de temporada. Más allá de eso, hay expectativa en la masa. También mucha ilusión por obtener un triunfo en casa después de casi medio año sin ganar en el Gigante. No caben dudan de que Montero y compañía están inmersos entre la realidad y necesidad de turno.

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