Central
Sábado 18 de Marzo de 2017

Central no mejoró en el juego pero esta vez ganó con un cabezazo agónico ante Quilmes

El único gol del encuentro fue convertido por el volante Washington Camacho, a los 44 minutos de la segunda parte.

Cuesta abstraerse de lo que mostró en el reinicio del torneo largo. Porque cuando se apela al ejercicio de la memoria, la resultante converge en que Central exhibió anoche la misma imagen que ante Godoy Cruz. Claro, lo que varió fue nada menos que el final. Y eso lo posiciona de cara al futuro con otro semblante. Porque si el equipo no le ganaba a Quilmes hubiese sido una nueva semana compleja puertas adentro del mundo canalla. Sea por el resultado o por factores de que tiene a algunos jugadores de peso como protagonistas excluyentes. A su vez, Montero tendrá varios días para repasar y ajustar las piezas de una estructura que todavía sigue tambaleando.

Central sigue verde. El ciclo que tiene como cabeza de grupo a Paolo Montero continúa sin convencer. A eso hay que agregarle que las declaraciones de Teo Gutiérrez que efectuó postriunfo pueden provocar efectos colaterales en cualquier momento.

Porque el colombiano habló con la paz espiritual que comulga ante los medios y afirmó sin ponerse colorado, entre otras cosas, que "he jugado con grandes números 9" cuando se lo consultó sobre el episodio que protagonizó junto a Marco Ruben, más allá de que también dejó sentado que "en mayo me voy" y que "jugué en varios equipos grandes".

Central no deja de asombrar. Es como una romería por momentos. A la poca seducción futbolística hay que sumarle que estos episodios que se generaron el pasado domingo no colaboran a la hora de encarar lo que vendrá. Está a la vista que todo está más que endeble en la estantería auriazul. Sea desde lo deportivo como dirigencial, porque en este rubro también hay cortocircuitos pese a que los actores protagonistas se encarguen de negarlo públicamente. La carrera por el sillón presencial está en marcha, pese a que resta mucho tiempo para las elecciones (en 2018).

Mientras que desde lo futbolístico, Montero está obligado a seguir poniendo mano porque hasta el momento no seduce con su estilo. Por más que se vea una leve mejoría en el fondo, lo cierto es que en el medio hay anarquía. Las piezas no encajan como amerita la situación. La baja de Montoya se siente. La de Lo Celso ni hablar. El entrenador uruguayo viene improvisando con lo que tiene, aunque en esta ocasión el final le terminó haciendo una sonrisa.

Tigre está a la vista. La cita será en el Gigante el próximo sábado. Y el cuerpo técnico tendrá que exponer una obra más atractiva de que la puso en la derrota ante Godoy Cruz. El triunfo de anoche le vendrá bárbaro porque le permitirá probar, pulir y repasar las consignas una y otra vez con otro semblante. Sabiendo que viene de ganar luego de una semana movida y cuando su proceso incluso entró en jaque y es cuestionado por lo poco que está mostrando.


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