Central
Domingo 07 de Mayo de 2017

Central enfrenta a San Lorenzo, un escalón que conjuga en presente y futuro para el equipo

El partido (18.15 - Canal 3) encierra la previa, a priori, del partido más complejo en lo que va del año para salir bien parado de cara al clásico que se viene.

Un plato fuerte por donde se lo mire. Tentador ciento por ciento. Para hacer que las expectativas y la tensión no decaigan. Porque si de mantener el ritmo se trata, la ocasión corre el telón y se presenta sumamente atractiva. Y no hay caprichos de por medio cuando se señala que el buen ritmo debiera seguir su curso. Detrás de esa idea hay una, dos o tres excusas imposibles de disimular. Difícil establecer cuál de ellas tiene mayor importancia. Sí se le puede poner la rúbrica que hay un hilo conductor entre todas. San Lorenzo es la parada, a priori, más brava desde que Montero tomó las riendas del equipo. San Lorenzo es el equipo entonado al que habrá que marcarle la diferencia para ratificar la estadía en zona de clasificación a copas internacionales. Pero San Lorenzo no es más ni menos que el paso previo al clásico. Así de simple, de lineal, de concreto. Porque quien insista en que la historia de hoy no tiene nada que ver, ni es capaz de modificar semblantes de cara al próximo fin de semana, se equivoca. En estos casos siempre suele relojearse lo que está un poquito más allá en el calendario.

   La cuesta que viene subiendo Central es para destacar. Muy pocos se atrevían a asegurar que cuando el torneo se reinició el equipo de Montero iba a pegar una escalada tan vertiginosa como la que protagonizó hasta aquí. Pero hay escalones y escalones. El de hoy será el más alto. Y para que esa zancada sea fructífera el esfuerzo posiblemente deba ser mayor.

   El presente de San Lorenzo, revitalizado por su victoria en Copa Libertadores, colabora en ese sentido. Pero lo dicho. La parada que se juega Central oficia de antesala de ese partido que pone las sensaciones en lo más alto. No es lo mismo llegar al clásico ante Newell's con el espaldarazo de un triunfo que hacerlo habiendo recibido un cachetazo, más allá de que cada Central-Newell's o Newell's-Central, como en este caso, sea una historia aparte.

   Hay una seguidilla de buenos resultados que no sólo es indisimulable, sino que forma parte de ese potencial que, se cree, es el envión que calza a medida. Cuatro triunfos consecutivos (Atlético Tucumán, Temperley, Gimnasia y Aldosivi) no es poco para los tiempos que corren, aunque claro, San Lorenzo puede presentarse como otro tipo de medida. Más acorde a las conclusiones que debe empezar a sacar este equipo de Montero que está en la postrimería de una serie de encuentros de otro relieve.

   Pero esta historia en particular no es una antesala más. Es el capítulo que se disfraza de aperitivo para lo que será el clásico, donde las conclusiones suelen dejar marcas con trazos indeleble. Tanto para bien como para mal.

   De todas formas, mirar más allá de lo que da la vista puede tener sus consecuencias. Porque también cuenta esta carrera de punto a punto que Central viene transitando de la mano de ese anhelo de lograr que el torneo aporte algo más fructífero que una mera buena campaña. Ahora que está mezclado entre los que miran el futuro con ribetes que trascienden las fronteras nadie querrá aflojar las riendas. Es lógico que eso suceda. Desde ese punto de vista, los tres puntos en juego esta tarde en el Nuevo Gasómetro cuentan de la misma forma que los que vendrán en apenas siete días.

   El ejercicio de demostrar que lo hecho hasta aquí no fue fruto de la casualidad será el abrazo mayor. Porque hacer pesar la historia de las últimas fechas servirá para superar ese escollo que el fixture pone por delante. Es mantener el nivel de juego para que los resultados sigan acompañando. Es permanecer en zona de Copa Sudamericana. Es reforzar el presente para fijar una postura mucho más sólida en la previa del clásico. Es pararse frente a un escalón importante y dar el tranco justo.

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