Central
Domingo 04 de Junio de 2017

Central dejó escapar una gran chance para afianzarse entre los clasificados a la Sudamericana

Miles de veces se dijo que cada partido vale por sí mismo. También suele tenerse a mano la frase de que un resultado puede darle vida o hacer valer a otro

Miles de veces se dijo que cada partido vale por sí mismo. También suele tenerse a mano la frase de que un resultado puede darle vida o hacer valer a otro. Esto último suele ocurrir cuando se viene de un empate. Allí es cuando los protagonistas dicen que "si se gana el próximo partido este punto va a tener más importancia". Aquella sobria actuación en el Monumental pudo ser tranquilamente un trampolín. Pero no lo fue. Porque la chance que se presentaba como propicia para dar un salto de calidad terminó en una verdadera mueca de fastidio. Es que el punto dejó a Central dentro del lote de los clasificados a la Copa Sudamericana. Pero la sensación fue que se debió haber hecho algo más para que el futuro presente los escollos lógicos pero con menos complejidades.

   Entre todas las voces escuchadas al término del encuentro la palabra "bronca" fue la más utilizada. Debe consignarse que esa sensación tuvo más que ver por la enorme situación de gol dilapidadas, pero que en definitiva fueron las que privaron al equipo de Paolo Montero de alejarse de algunos equipos que hoy persiguen el mismo objetivo que el canalla.

   Cuando el auriazul saltó al campo de juego lo hizo sabiendo que Defensa y Justicia ya había trastabillado y que Talleres iba camino a eso (iba perdiendo por dos goles ante Temperley). Un plato tentador por donde se lo mire, pero al que había que meterle el bocado. Todo se redujo a una simple degustación.

   Que las exigencias se tornen cada vez más pesadas sobre Central es una clara muestra de que hay argumentos sólidos para hacerlo. Lo expresa esa racha de buenos resultados que llevaron al equipo desde la zona baja a la de clasificación a copas internacionales. Por eso se valoró que le haya hecho jugar a River un partido tan incómodo. Y por eso se pensó que llevarse por delante a Colón podía ser la consecuencia de una actuación acorde a las que venía mostrando. Sólo se cumplió con una parte. Porque la búsqueda, sin el brillo de otras veces, quedó huérfana de esa eficacia de la que en partidos anteriores pudo hacer gala.

   El paredón que levantó Fatura Broun en su arco, tanto en el primer tiempo como en el segundo, fue el principal escollo de la tarde-noche en el Gigante. Y de eso se valió Colón para mantener a Central a una distancia de la que todos en Arroyito estaban dispuestos a hacerla volar en mil pedazos. Era el objetivo de mínima ayer para potenciar el de máxima, ya pensando un poco más a futuro.

   Hasta cabía la chance de avivar el sueño y pensar que fortaleciendo el puesto en la Sudamericana se podía aspirar a mirar con más cariño la Libertadores. El punto se encargó prácticamente de desechar esa posibilidad, aunque nunca se haya presentado como la de fondo.

   Como el resto de los equipos, Central entró en un terreno en el que cada triunfo, cada empate y cada derrota serán mirados y analizados de acuerdo a la implicancia que tengan. Por eso si se empata con este River el punto tendrá una lectura. Pero si ocurre lo mismo ante otro equipo de menor relieve, y jugando de local, la lectura indefectiblemente variará. Por rendimiento, el canalla sintió haber actuado en consecuencia, básicamente porque todos coincidieron en que el arquero rival fue la gran figura, pero a las sensaciones muchas veces no hay con qué darle. No es poco para Montero y los suyos saber que cuando la fecha llegue a su fin habrá un lugar para Central entre los clasificados a la Sudamericana. Pero también les llevará al menos un par de días despojarse del fastidio con el que dejaron el Gigante por no haber saltado la línea de ese punto que sonó a bajas calorías.

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