Ovación
Sábado 06 de Mayo de 2017

Castigos, perdones y justicia

Cuando de justicia se trata, no hacen falta demasiados análisis o elucubraciones para concluir que en el principio mismo del concepto prima una cuestión subjetiva

Cuando de justicia se trata, no hacen falta demasiados análisis o elucubraciones para concluir que en el principio mismo del concepto prima una cuestión subjetiva. Aunque a veces, huelga decirlo, la subjetividad al palo produce cierto escozor y, no pocas veces, algo parecido a la bronca.

Haber sido favorecido en este caso con el "indulto" a Messi no debiera obnubilar la mirada crítica de la cuestión. Porque habrá que volver a sopesar ciertos conceptos acuñados en el último tiempo sobre ganar a cualquier precio. Y sí, el mundo futbolero quiere clasificar al Mundial a como dé. Acá, igual que en Uruguay y Chile, por citar sitios cercanos geográficamente. Ese "a como dé" implica un montón de artilugios y vericuetos que navegan en la frontera de lo permitido y lo no permitido, lo legal y lo ilegal. Como el mismo fútbol "enseña" a través de su historia de fechorías y travesuras.

Y el problema, en todo caso, es en qué lado del mostrador se encuentra cada quien. El tema es que los damnificados alzan sus voces y despotrican a los cuatro vientos. Y los beneficiados se mandan a callar y miran para otro lado, como si la rueda de la subjetividad no les fuera a tocar alguna vez.

Y aquí entra a tallar otro tema: el poder. Porque con poder es más fácil estar la mayoría de las veces del lado del mostrador de los beneficiados que del otro lado.

Entonces, y en este caso cuando un organismo de apelaciones hizo lugar a la presentación pidiendo clemencia, cuando es "legal" el beneficio, la cuestión ingresa en el terreno de que "todo vale para ganar", aunque en el fondo se sepa que hubo una utilización supersubjetiva de la justicia. Y que naturalizar ese estado de cosas alguna vez tendrá consecuencias más nocivas que actualmente.

Estas palabras no son absolutamente críticas al caso del perdón a Messi, porque también es permitido pensar que la Pulga rosarina, el mejor jugador del mundo, fue beneficiado con el ahora tan en boga "dos por uno" para algunas cosas.

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