Ovación
Sábado 12 de Agosto de 2017

Brian Sarmiento, un mundo de fútbol, buena onda y solidaridad

En diálogo con Ovación rememoró su infancia en los potreros de zona sur, dijo que trabajó de albañil pero "después de cargar dos carretillas de escombros le dije a mi viejo que quería jugar a la pelota".

Estaba feliz. Sonriente. Fue uno de los días más importantes de su carrera futbolística. La música de cumbia que sonaba en la previa en el recinto donde Newell's presentó a sus refuerzos amenizaba a la perfección la llegada de un jugador alegre, "activo" y de sangre ciento por ciento rojinegra como Brian Sarmiento. También estaban las otras siete caras nuevas (ver aparte), pero está claro que el "muchachito de la película" en el lluvioso mediodía del Parque era Brian, el futbolista rosarino que de joven emigró al fútbol español y tuvo su último paso en el bravo Banfield de Julio César Falcioni. En contacto con los numerosos medios de prensa hizo un par de bromas, dijo que está "ensayando un paso de baile para cuando convierta un gol" y que hasta podría sumar en el festejo a otra de las incorporaciones, como es el caso de Luis Leal: "Debe bailar bien aunque todavía no se animó", expresó con una mueca cómplice y abrazando al jugador portugués. Luego de las luces de los flashes, ya instalado en la comodidad del palco oficial del Coloso, el flamante número diez leproso aceptó dialogar unos minutos a solas con Ovación y allí volvió a mostrar su franqueza y código de barrio en cada respuesta. Fue un Sarmiento auténtico, que siempre relata una nueva anécdota para reflejar su vida intensa y polifacética.

Su niñez en los potreros de la zona sur de la ciudad, los primeros clubes de baby en los que jugó, su corta prueba como albañil, de la que recordó: "Cargué dos carretillas de escombros y le dije a mi viejo que mejor me iba a jugar a la pelota", el paso por España y su soñado desembarco en el "club más grande del mundo", como él cataloga a Newell's, fueron los ejes de la charla con el carismático refuerzo rojinegro.

Ya había culminado la presentación formal y Brian aceptó charlar unos minutos con Ovación. Su infancia en la zona sur de la ciudad fue el puntapié inicial del diálogo. "Nací en Santiago al 4000 y de esta zona conozco a un montón de pibes que ahora son hinchas de Newell's. Por eso es una alegría volver a mi lugar de origen, a mi club, así que estoy muy contento. De chico estaba todo el día jugando a la pelota y esperaba el fin de semana para ir a la cancha. Hacía malabares para entrar al estadio, me colaba, pasaba por los tejidos o saltaba los molinetes. Más de una vez me corrieron los policías con los caballos. Por eso ahora el hecho de poder defender esta camiseta y estar adentro de la cancha será algo único. Un sueño cumplido", confió el mediocampista ofensivo.

¿A qué jugadores veías y admirabas de chico?

A Larry (Julio César) Saldaña y al Gringo (Norberto) Scoponi. Después uno va creciendo y teniendo distintos ídolos. Me gustaba mucho cuando estaba Damián Manso. Y ahora el tiempo de Maxi Rodríguez. Cuando la gente cantaba: "Pomelo, Pomelo" (por Diego Mateo) me quedaba sin voz.

¿Siempre tuviste pasión por el fútbol?

Estaba todo el día en el potrero jugando a la pelota en la esquina de mi casa. Después llegó un momento que mi papá me entrenaba todo el día. Pasaba la gente y le decían que me iba a "matar" de tanto practicar. Mucho de lo que sé con la pelota fue gracias a mi padre.

¿Cómo eran tus días en la infancia?

Mis viejos laburaban todo el día, yo iba a la escuela y a la tarde jugaba a la pelota. Fui creciendo así hasta que llegó un momento en el que además fui a trabajar para ayudar en casa. Ahí cargué dos carretillas de escombros y le dije a mi viejo que mejor me iba a jugar a la pelota a ver si tenía suerte. Fui albañil y un par de veces también fui a pintar, algo que no me molestaba. El tema era cuando había que hacer un esfuerzo muy importante en el laburo. Entonces decidí probar suerte con la pelota (risas).

¿En qué clubes de baby jugaste en Rosario?

En Villa del Parque, pasé por Grandoli, Deportivo Rosario y después en Mitre de Pérez, donde empecé a jugar en cancha de once. Desde allí me llevó Claudio Vivas a Estudiantes de La Plata y luego realicé mi carrera profesional.

¿Cómo te marcó el paso por el fútbol europeo?

Técnicamente mejorás un montón. Para mí el fútbol argentino es el más difícil. Me tocó medirme contra equipos ingleses e italianos, también jugué en Brasil y Perú, y en todos los casos hay una diferencia muy grande con jugar en Argentina. Acá no juega cualquiera. En Argentina se pega más, es mucho más físico y cuando vas a recibir la pelota ya te pegaron diez patadas y veinte codazos. En Europa esto no pasa. Pero ahora estoy contento porque soy de Rosario y estoy en el club que amo.

Acá los rivales te van a buscar con dureza. En el amistoso con Talleres que te lesionaste te dieron varias patadas en apenas 20 minutos.

Pero era un amistoso. En los partidos oficiales es otra cosa y estoy preparado para hacer mi juego.

Estuviste en los programas de Marcelo Tinelli y Susana Giménez, ¿cómo te llevas con la fama?

Bien. Yo soy agradecido a todo esto. Uno nunca pensaba en estar en estos programas que son los más importantes de Argentina. Me da mucha alegría y estoy tranquilo por lo que estoy viviendo. Siempre trato de devolverle a la gente el cariño que me da accediendo a sacarme una foto o firmando una camiseta.

Te fue muy bien en esos programas con el rating. ¿Pensaste en que después del fútbol te podés dedicar a la música o al espectáculo?

Yo por ahora pienso en debutar con Newell's y hacer las cosas bien para el equipo.

¿Al clásico de la fecha doce ya lo soñás? ¿Pensás lo que puede ocurrir en ese partido, que al final será en cancha de Central?

Sí. Jugando para otros equipos del país cuando arrancaba el campeonato lo único que miraba era cuándo jugaban Newell's y Central. Imaginate ahora que formó parte del plantel. Todos los hinchas lo que queremos es ganar el clásico, así que vamos a trabajar duro para eso.

¿Cuántas veces te pidieron que cuentes la anécdota de la bala que tenés alojada en la espalda en el episodio que viviste en Brasil?

La conté muchas veces, pero no me molesta relatarlo. Fue un día muy triste por todo lo que aconteció, pero no pasó más que eso. Fue una bala perdida que me impactó y tuve suerte porque pudo ser peor.

¿No te preguntás si esa bala podría haberte lastimado mucho más?

Es por eso que aprendí a disfrutar la vida de otra manera y a ser feliz.

Tenés tres hijas, ¿qué significan para vos?

Siempre prefiero hablar de cosas futbolísticas, pero mis hijas son las que me dan la fuerza para estar bien todos los días.

Dijiste que Newell's es el equipo más grande del mundo...

Para mí, sí. Soy de Rosario, soy fanático del club y en mi vida no hay otro equipo que no sea este.

¿Un sueño que tengas de acá en adelante?

Ganar el clásico y salir campeón con Newell's.

¿Se pueden lograr estos objetivos con este equipo que se está armando?

Esperemos que sí. Estamos trabajando y soñamos con conseguir estos logros.

Luego de la charla Brian saludó con una sonrisa y siguió su camino. Por la tarde tuvo un gran gesto de solidaridad con un chico que atraviesa una dura enfermedad en el hospital Español. "Les quiero contar que hoy (por ayer) lo que más feliz me hizo en el día fue visitar a mi amiguito Nahu y sus papás. Realmente me llenaron el corazón", publicó en un sentido mensaje en las redes sociales el mediocampista leproso. "Muchas veces nos quejamos sin sentido de las pavadas que pasamos a diario. Sean felices, abracen, quieran, ayuden, disfruten de sus seres queridos y sobre todo traten de vivir alegres, porque la vida es una sola", concluyó.

Así es Brian, divertido, un futbolista con talento y siempre dispuesto a ayudar. Newell's sumó a un jugador de diez. Se está recuperando de una molestia muscular, pero pronto saltará a la cancha.

Comentarios