Ovación
Lunes 20 de Febrero de 2017

Bolt se ofrece como delantero por las puntas

En el mundo de los excéntricos nadie le gana a Usain Bolt. Siempre se sale con alguna cosa extraña.

En el mundo de los excéntricos nadie le gana a Usain Bolt. Siempre se sale con alguna cosa extraña. El jamaiquino, mejor velocista de la historia, no sólo ha tenido la capacidad de romper absolutamente todos los récords de su disciplina sino que provoca un tsunami con el simple andar. Cualquier estadio de atletismo "se cae" apenas pone un centímetro de su pie en la pista. Y explota sin atenuantes cuando lo ve "volar". Eso en competencias oficiales. Pero Bolt también tiene la capacidad (y el carisma para generarlo) de ponerse en el centro de la escena aún cuando no está corriendo. Esta semana lo hizo otra vez. Al tiempo que se habla de la posible recuperación de la medalla olímpica que le sacaron recientemente porque un compañero dio positivo en la posta 4x100 de los Juegos Olímpicos de Beijing, él se ocupó de otra cosa: instar públicamente al DT de Manchester United, José Mourinho, para que le permita realizar una prueba en el club a fin de poder "probar" como jugador en el fútbol profesional. "A veces miro partidos y pienso que tal vez soy mejor que muchos de ellos", tiró Bolt. ¿Qué tal? Eso sí, con humildad: "Aunque quizás no llegue a ser el mejor del mundo".

Es sabida la simpatía que tiene Bolt por Manchester United. En 2012 le dijo algo parecido a Sir Alex Ferguson, pero la película no fue más allá de un coqueteo simpático. En 2013 sí se puso la pilcha del equipo Rojo y disputó el partido homenaje a su amigo Rio Ferdinand en Old Trafford. Además, entrenó con Real Madrid del cual ama a Cristiano Ronaldo, proclamándose fehaciente seguidor. Esta semana, en el marco de la entrega de los premios Laureus (ganó como mejor deportista de 2016) instó a Mourinho y le pidió una prueba: "No llegaré a ser el mejor del mundo pero puedo estar al nivel de Wayne Rooney", dijo. Y aseguró que le vendría bien a Mou alguien como él, jugando por afuera de la delantera. Por lo pronto, esperará la respuesta (y la oportunidad de la prueba) entrenando en las filas del Borussia Dormund.

No viene esta nota a rescatar todos los lauros del jamaiquino, sino a valorar lo que tantas veces se presenta como un pesar para las grandes estrellas mundiales: ¿qué hacer después del retiro? Usain lo tiene claro: quiere jugar al fútbol profesionalmente. Y se tiene tanta fe que hasta elige a dónde quiere hacerlo. Para evitar "el vacío" inmenso que, se dice, atraviesan las grandes figuras, él ya está elaborando una "listita" con lo que quiere hacer después del retiro: "Entre las primeras cosas está el fútbol", confesó que anotó. "Siempre jugué al fútbol con amigos, me divierte, quiero probar lo de ser jugador", insistió en el medio de una presente y mala temporada de Manchester United, para el que se postuló y que vaga por la mitad de tabla de la Premier League.

Bolt compitió por última vez y a lo grande en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, donde otra vez, como en Londres y en Beijing, se colgó el triplete de medallas de oro posible: las pruebas de 100, 200 metros y 4x100. Si le devuelven la medalla que le sacaron por el doping positivo de su compañero (saltó hace poco, por una muestra de prueba archivada), el triple-triple olímpico volverá a estar en sus vitrinas. Como todas sus plusmarcas mundiales. Aunque por ahora no se preocupa.

Con el retiro anunciado (probable, no confirmado) para 2017, el hijo del viento, de 30 años, entrena, hace lo suyo y también planea el futuro. Y más allá de si Mourinho le dará o no la oportunidad que espera, ya demostró, como cuando pisa la pista de atletismo, que sabe dónde está parado, usando una muy frecuente estrategia del fútbol: tirar la presión al otro lado (en este caso sería Mou aceptando su desafío).

Usain entrena en Borussia. Quiere jugar en Manchester. Aunque si no puede dijo que no le importará que sea en otro equipo, de alguna liga menor y no necesariamente de primera división. Al final tampoco era tan pretencioso. Apenas un personaje fabuloso.

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