Ovación
Domingo 08 de Octubre de 2017

Argentino derrotó 2-0 a Claypole en el Olaeta

El equipo de Vaquero tuvo pasajes de buen fútbol y sumó su segundo triunfo en el torneo

Necesario. Imprescindible. Obligado. Elija el adjetivo que más le guste para graficar la victoria del salaíto por 2 a 0 ante Claypole. Los tres puntos llevaron tranquilidad al pueblo albo. No porque haya estado en juego la continuidad del entrenador. Pero hubiese generado cierta incertidumbre sostener un proceso de seis derrotas en los primeros siete partidos. Ayer volvió a verse el Argentino que el torneo pasado estaba en boca de todos por practicar un fútbol en el que se hace un culto de la pelota por el piso. Algo saludable, pero muy temerario y riesgoso por el estado de los campos de juego de la categoría. Y si bien el Olaeta está en buenas condiciones, no es una alfombra verde y una sana intención se puede transformar en un boomerang porque por un mal pique mientras circula la pelota en la zona defensiva se puede perder un partido.

Un axioma del fútbol dice que los equipos se arman de atrás para adelante. Ayer, con el regreso de Lucas Rodríguez en el arco tras seis fechas de suspensión, se terminó de completar la defensa que tan buenos resultados le dio el torneo pasado. Esto no significa que los que jugaron hayan sido un desastre. Pero la gran cantidad de encuentros que tiene esta defensa le da otra prestancia y una buena mecanización al inicio de la jugada. Fabrizio siempre se mostró como una opción clara de salida, retrocediendo para meterse entre los dos centrales, mientras que Andrada, por derecha, y Córdoba, por izquierda, se proyectaban como aviones. En el medio, Vecchiarello se puso el traje de conductor y tuvo en Olocco a su segunda guitarra. Mientras que en ataque Céspedes y Leandro Gómez están yendo de menor a mayor.

Andrada, a los 18' y a los 22', tuvo las dos primeras que fueron bien conjuradas por Romero Quiroz, el punto más alto de la visita. Un minuto más tarde Luciano Céspedes fue más guapo que los marcadores centrales y definió por encima del arquero para poner el 1 a 0.

Claypole nunca hizo daño. Aportó algo de peligro a través de la muy buena pegada de Ignacio Salaberry, el hijo de Pedro que jugó junto a Hugo Maradona y Kuchumchoglu en aquel Sub 16 de 1985. Antes de los 60' el visitante hizo los tres cambios. Amontonó mucha gente en ataque que nunca logró superar la sólida defensa de Argentino.

Hasta que en el quinto minuto adicional una maniobra personal de Vecchiarello puso el 2 a 0 como marcador definitivo.

Ahora debe empezar a sumar de visitante. Pero Argentino logró una victoria que traerá mucha paz para encarar lo que viene.

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