Eliminatorias Sudamericanas
Martes 10 de Octubre de 2017

Argentina, con altura futbolística para no caer en el abismo

Sampaoli dispondrá un juego algo distinto al que pregona, en los 2.850 metros de Quito, privilegiando conquistar el pasaje a Rusia

Quién hubiera proyectado que Argentina iba a llegar a la última fecha de las eliminatorias sudamericanas sin revelar el misterio de su clasificación al Mundial. Es que habitualmente la selección nacional juega estos partidos sólo para cumplir con el calendario. Nunca para jugarse la vida futbolística como le pasará esta noche contra Ecuador en Quito. Literalmente ahora sí el conjunto de Jorge Sampaoli deberá respirar profundo y tratar de no perder la vertical porque no sólo enfrentará al rival, sino al valor agregado de los 2.850 metros en los que está ubicado el estadio Olímpico Atahualpa.

Ya de por sí, el partido se da en una circunstancia contranatural. Por la situación de apremio de la selección argentina y también por las cuestiones ambientales que rodean y seguramente incidirán en el normal desarrollo del funcionamiento argentino.

Justamente atendiendo esto es que Sampaoli se animará a trastocar su esencia como entrenador. Por eso lo que se verá hoy en cancha no será un equipo con su copyright. Fuentes cercanas al Zurdo le confiaron a Ovación que la frase que utilizó para el armado del equipo fue la siguiente: "A veces es preferible un sistema imperfecto en el que todos crean que uno ideal que no los convenza a todos".

Muy simple se lee eso. Como lo hizo tantas veces cuando dirigía a Emelec contra los equipos de altura, Sampaoli tiene claro que el partido de hoy requiere de una preparación especial. Entiende, sobre todo por la experiencia vivida, que no le convendrá ser un equipo con una voraz determinación para salir a atacar ni tampoco ser fácilmente reconocible por su prepotencia ofensiva. La altitud es una cuestión imposible de soslayar.

Elegirá a los once jugadores que mejor comprendan que ante cada esfuerzo que realicen le seguirá un jadeo profundo. Será necesario dosificar las energías para no fundir la máquina prematuramente y entregarle de esa forma el partido servidito a Ecuador. Si la selección logra administrar bien el aire y establecer las diferencias de jerarquías entre uno y otro equipo, habrá dado un paso tan alto como Quito para quedarse con el triunfo.

De cualquier manera, la latitud siempre será una aliada más para el conjunto local. Mucho más todavía si se descansa en la visión que tiene el técnico argentino Jorge Célico, quien ya adelantó que apostará por una formación joven, atlética y, sobre todo, acostumbrada a moverse como pez en el agua en la altura.

Cuando se habla de Argentina también se habla de Lionel Messi. Qué sería de este equipo sin él. Discutir su liderazgo es una imprudencia que la sensatez tardó más de lo aconsejable en reparar. Otra vez, y ya van..., deberá asumir el desafío de conducir al equipo, aunque en esta oportunidad el reto que le espera nunca lo imaginó para su carrera. Siempre fue para intentar ganar finales o coleccionar títulos en Barcelona. Esta vez su cruzada, siempre silenciosa, será quijotesca. Nada menos que clasificar al Mundial. Lo que se presume su último Mundial. Por eso hay que prenderle velas y entregarse a sus pies, sobre todo al izquierdo. Nada lo obsesiona más que gritar campeón con su selección. Y la vida o, mejor dicho, su carrera, lo pone de nuevo bajo observación del pueblo futbolero argentino. Pero Leo está dispuesto a desbaratar el plan de esos maliciosos que viven de decir, como una patraña, que él desaparece en las difíciles. Esta noche tendrá que demostrar que están equivocados. Porque Argentina ya no lo necesita para codearse con la gloria, sino para evitar la tragedia futbolística que enlutaría a nuestro país si no se clasifica al Mundial.

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