Ovación
Lunes 10 de Julio de 2017

Aquellas cosas del Gringo

Gabriel Heinze ahora festejó un título como técnico. Como futbolista se cansó de dar vueltas olímpicas. Y en Newell's también se dio ese gusto, además de jugar por la camiseta, cobrando el mínimo y aportando al club.

Un ganador nato. Campeón dentro y fuera de la cancha. Así se lo puede denominar a Gabriel Heinze, que con trabajo y seriedad devolvió a Argentinos Juniors a la máxima categoría. Lo fue como jugador y se cansó de ganar títulos. En distintas partes del mundo y también en el fútbol argentino. Ahora lo consiguió como entrenador cultivando el bajo perfil, algo que conservó a lo largo de toda su carrera dentro del fútbol. Y hoy está en boca de todos por lo que logró desde el banco de suplentes y pregonando un estilo de juego que dejó obnubilados a propios y extraños, con un plantel armado con un escaso presupuesto. Lo que le entrega un plus a toda su tarea.

   Heinze es un ganador. Desde siempre. Ese fue el rasgo que tuvo en su extensa carrera como futbolista. Vistió las camisetas de los mejores equipos del mundo y se dio el gusto de jugar dos mundiales. Lo que permite pintar no sólo su jerarquía sino también su enorme personalidad. "Hay muchas cosas que no se saben y que elevan aún más su figura", contó un dirigente de Newell's que convivió con el ex marcador central durante su estadía en el Parque.

   Hay una anécdota que pinta de cuerpo y alma lo que es el Gringo. Aquel 15 de junio de 2013, cuando Newell's venció de visitante a Atlético Rafaela por 3 a 0, el ex defensor se sintió campeón. Lo expresó públicamente y después festejó en soledad en el vestuario. "Heinze se fue al baño y se sentó a fumar un habano. Y contó que se lo había regalado un dirigente la primera vez que salió campeón. Cada vez que conseguía un título fumaba un poquito de ese puro", contó el ex directivo sorprendido por la acción. Teniendo en cuenta todo lo que consiguió en su carrera (diez como jugador) fueron muchas las veces que lo encendió. ¿Habrá hecho lo mismo el sábado tras la consagración con el Bicho?

   En Newell's, donde regresó con el fin de cerrar su carrera futbolística vistiendo la camiseta leprosa, también dejó huellas que hoy son resaltadas por aquellos que lo trataron a diario. No sólo por el profesionalismo y lo que transmitió en el vestuario. Un lugar al que jerarquizó aún más junto al resto de jugadores de trayectoria que compartieron equipo, como Maximiliano Rodríguez y Lucas Bernardi, entre otros.

   Cuando llegó al club pidió cobrar un sueldo mínimo que percibían futbolistas que prácticamente recién daban sus primeros pasos en la primera división (en la misma sintonía estaba Bernardi, que también tenía un salario bajo). Pero hubo un detalle que generó estupor entre los dirigentes cuando dijo: "En todos los clubes a los que fui solicité que se estableciera un premio por salir campeón. En Newell's quiero que lo pongan". Grande fue la sorpresa porque "estábamos armando un equipo con el fin de hacer un buen torneo, no pensando en salir campeón". Ese accionar, más allá de lo llamativo, resaltó aún más el carácter y mentalidad ganadora del entrerriano.

   Después de la consagración y al momento de la renovación del vínculo con la Lepra se produjo una nueva charla. El monto del mismo ascendió, aunque teniendo en cuenta lo que significaba Heinze no era un monto impagable. Estaba dentro de lo lógico. El Gringo hizo una solicitud al momento de renovar: que casi la totalidad del sueldo fuera destinado a la construcción de un bar en el predio de Bella Vista. "Sólo cobró un porcentaje insignificante del sueldo, el resto fue destinado a esa obra", contaron desde la entidad.

   Heinze ganó millones de dólares recorriendo distintas partes del mundo. Igualmente, como todo futbolista, tiene derecho a cobrar un sueldo sin focalizar el sentimiento o amor por una camiseta que pueda tener. No hay lugar a la discusión en este sentido cuando se tiene en cuenta que es un trabajo. Más allá de todo esto, el Gringo mostró su chapa de ganador dentro de la cancha y fuera de la misma con gestos que quedarán en la historia leprosa. Y ahora, como DT, mostró su estirpe también ganadora imponiendo su sello futbolístico y devolviendo al Bicho a la máxima categoría.

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