Central
Lunes 22 de Mayo de 2017

Ante Racing, Central pegó cuatro gritos en el Gigante y listo

Central mostró mucha personalidad y, sobre todo, momentos de buen juego para despachar a Racing con una goleada.

Apenas un rato de intriga después del penal cometido por Burgos y la conversión de Licha López. Antes y después de eso, una sensación tan grande como el Gigante de que Central estaba para pegarle un cachetazo a esas estadísticas que hablaban de las enormes dificultades del canalla de ganar después de una victoria en un clásico. Vaya si lo cumplió este equipo de Montero. Porque fue con suficiencia, con personalidad, con juego y con tantos goles que abrazaron la holgura de un trámite que Penel decidió darlo por finalizado sin adicionar ni siquiera un minuto. Triunfazo de Central para solidificar una idea, pero básicamente para apuntalar ese gran anhelo de la clasificación a una copa internacional.

Lo primero que hizo Central, y quizá haya sido el gran mérito, fue despojarse de esa sensación de que la relajación posclásico podía inhibirlo. Nada de eso sucedió. Y allí debe buscarse la piedra fundacional de lo que fue la victoria de anoche. Es que el equipo lució metido e incisivo como siempre. Lo dejó en claro ese tremendo bombazo que Pinola estrelló en el travesaño cuando iban apenas dos minutos de juego. Fue el prólogo.

A partir de ahí, mucho despliegue y puntos altos en un rendimiento colectivo que fue muchísimo más que las escasas pretensiones de Racing. Porque Ferrari trepaba cuantas veces podía por su carril y del otro lado Menosse no quería ser menos. Cómo habrá sido que de una corajeada del uruguayo llegó el primer tanto canalla, con el sello de Teo, por supuesto. Ni siquiera la detención del juego (tras el gol del colombiano los hinchas comenzaron a arrojar muñecos al campo de juego) adormeció las intenciones. Tampoco la temprana salida de Musto, por lesión. Porque Martínez se acoplaba en la misma medida que sus compañeros mantenían el nivel.

Mucho antes pudo empezar a definirse la historia, pero el remate de Camacho, una de las grandes figuras de la noche, dio en el palo y salió, cuando el primer tiempo empezaba a expirar. Central hizo todo. Lo bueno y algo malo también. Porque fue el canalla el que puso en partido a Racing luego del agarrón infantil de Burgos sobre Licha López que el propio delantero cambió por gol. Pero el Gigante tenía emociones de sobra. Pareció un libreto escrito a propósito que en la jugada siguiente fuera Burgos el encargado de poner en ventaja nuevamente al canalla, para que los hinchas trocaran aplausos por silbidos. Un par de minutos después llegó la gran arremetida canalla: remate Camacho a las manos de Orion, bicicleta y remate alto de Teo, tiro libre y atropellada de Ruben mano a mano con un Orion que antes había volado contra su palo izquierdo para tapar el remate del Pelado. Ninguna puso ser. Pero sí fue la próxima, con el cabezazo de Camacho tras el córner de Colman.

Fue el final anunciado de una historia que difícilmente podía ser cambiada por Racing. Quizá sí por Central, cuando aprovechara alguna otra jugada. Y esa jugada llegó, a los 42?, cuando Teo la aguantó y alargó para que Colman corriera más de 30 metros y asistiera a la ardilla Lovera, quien le puso el moño a la noche con una definición exquisita. Ni relajación, ni racha adversa, ni ningún otro contratiempo. Sí concentración, compromiso con la causa, pero básicamente juego. Porque de eso se valió Central anoche. De un juego sin distracciones para pegar cuatro gritos y decir que no se conforma con lo hecho, que quiere Sudamericana y que quizá pueda animarse a más.

Comentarios