Ovación
Lunes 13 de Marzo de 2017

Ana Gallay y Georgina Klug, guerreras también en arena rosarina

Guerreras siempre. No importa de qué batalla. Esa es la esencia que distingue a la dupla Nº 1 del beach volley argentino, Ana Gallay y Georgina Klug. Guerreras que no aflojan en ningún contexto y razón fundamental por la que ayer se quedaron con la tercera etapa del Circuito Sudamericano que se disputó este fin de semana en el balneario La Florida, por primera vez en formato de Grand Slam (menos selecciones, más puntos en juego para el ránking). En síntesis: campeonas tras vencer en la final a Venezuela por 21/17 y 21/15 para el disfrute de todos los que se acercaron hasta la cancha y pudieron ver en vivo y en directo a las campeonas panamericanas de Toronto 2015.

Guerreras siempre. No importa de qué batalla. Esa es la esencia que distingue a la dupla Nº 1 del beach volley argentino, Ana Gallay y Georgina Klug. Guerreras que no aflojan en ningún contexto y razón fundamental por la que ayer se quedaron con la tercera etapa del Circuito Sudamericano que se disputó este fin de semana en el balneario La Florida, por primera vez en formato de Grand Slam (menos selecciones, más puntos en juego para el ránking). En síntesis: campeonas tras vencer en la final a Venezuela por 21/17 y 21/15 para el disfrute de todos los que se acercaron hasta la cancha y pudieron ver en vivo y en directo a las campeonas panamericanas de Toronto 2015.

Cuando Ana Gallay tomó la pelota y se paró en la zona de saque con cinco match points no había dudas. El partido de la final se quedaba en casa. Después del 6/7 que significó apenas la segunda vez de la dupla compuesta por Norisbeth Agudo y Gabriela Brito adelante en el marcador, se vino el quiebre definitivo de Argentina, que hilvanó seis puntos consecutivos que la llevaron por el camino seguro de la consagración. Y entonces, todo lo que hizo Gallay cuando se paró sobre la citada línea fue un saque tan estratégico como certero, que se transformó en ace y cierre de la aventura. La entrerriana también había clausurado el primer segmento con un remate cruzado por posición dos, burlando el doble bloqueo rival. Pero el saque cerró todo. Le puso el moño a un muy buen fin de semana para las parejas argentinas (ver aparte). Entonces, las recientes representantes albicelestes en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro estallaron, exultantes, dándose el gustazo de quedarse con este Grand Slam, única competencia del Circuito Sudamericano por jugar en el calendario que les compete (ya abocadas al Circuito Europeo).

Gallay y Klug llegaron a Rosario a poco de finalizar la pretemporada. Apenas habían jugado un torneo, en EEUU, y este les venía bárbaro. Para tomar ritmo y por sobre todas las cosas disfrutar de la localía. Contó Gallay tras la victoria: "Estuvimos un poquito duras". Pero no se notó. No al menos en el ojo del espectador común que las vio eliminar a Brasil por la mañana (2-0) y mandar de punta a punta en la final. Protagonizaron una especie de remake de tardes inolvidables de emoción "al palo". Y lo hicieron acá, con mucho vóley. Un lujazo.

Comentarios