Central
Lunes 26 de Diciembre de 2016

Alfani, en la lista para ser considerado

El juvenil zaguero tuvo un muy buen debut ante Belgrano, en una posición en la que el equipo de Coudet sufrió el mayor déficit.

Las partidas de Alejandro Donatti y Pablo Alvarez fueron un vacío difícil de llenar en la zaga auriazul, como la lesión que sacó de la cancha a Javier Pinola. Este fue el principal déficit del equipo de Coudet en su última etapa y el DT no pudo subsanarlo ni trayendo tres marcadores centrales en el último mercado de pases. Lo que no hizo el Chacho fue bucear en las inferiores, un lugar en el que gracias a los partidos de esa poca atractiva Copa Santa Fe, algunos jugadores pudieron mostrarse. Ese fue el caso de Renzo Alfani, de lo mejor que mostró Central en aquellos clásicos y que recién en la última fecha cuando el director técnico Leonardo Fernández, quien lo bancó en las inferiores, le dio la oportunidad que el pibe no desaprovechó. Jugó muy sólido ante Belgrano, aún cuando su compañero de zaga Hernán Menosse se fue expulsado con 30 minutos por delante. Seguramente su nombre será uno de los que figure en carpeta para el nuevo entrenador.

"Espero dar una mano desde el lugar en el que me toque. Siempre el club tuvo buenas inferiores. De hecho fuimos los mejores este año entre todas las divisiones por primera vez. Ahora es un orgullo haber jugado y ganado ante Belgrano, porque la gente tiene que saber que el que esté bien va a dejar todo por la camiseta", resumió Alfani hablando con autoridad y habiendo guardado la camiseta 18 del debut "en casa". Es que "esa queda acá, porque sólo la familia sabe el sacrificio que hice para llegar".

Apareciste en los partidos de la Copa Santa Fe, pero lo que viviste frente a Belgrano debe haber sido diferente.

Sí, por supuesto. Este fue mi debut oficial en primera división y haberlo hecho de la manera en que se dio me enorgullece. Es distinto, los delanteros rivales son más mañosos pero para eso entrenamos tanto, para cuando llegue ese momento también poner lo nuestro.

¿Se te fueron los nervios en algún momento del partido?

No me vas a creer, pero no los tuve nunca. Desde el viaje en el colectivo hasta la entrada en calor estuve muy tranquilo porque así me lo hizo sentir este plantel. Me hicieron sentir parte y jugué como yo sé.

Entonces, lo viviste como Lovera, quien transmitió lo mismo.

Fue así, los nervios no me jugaron en contra. Hasta capaz que un poco me hubieran venido bien para prever un poco más las situaciones, pero me sentí tranquilo siempre. Después del partido contra Belgrano me agarró un poco de dolor de cabeza, como que se me acumuló toda la tensión.

A lo mejor también tuvo que ver con que jugaste mucho con varios en las divisiones inferiores, como

Lo Celso o Mansilla.

Sí, y bajo el mando de Leo Fernández, a quien lo tuve como técnico desde que llegué al club. Hace cuatro años que estoy y en tres estuve con él. Eso seguro que me dio una confianza terrible.

¿Sentís que tuviste la gran oportunidad de mostrarte

para ser considerado en

un futuro inmediato?

Seguro. Quería este momento para poder mostrar que yo también puedo ser considerado para el puesto y gracias a Leo lo pude hacer. Ojalá que el año que viene pueda entrenar con todo el plantel y ser titular. Espero que cuenten conmigo porque tengo mucho para dar.

¿Le diste vos el pase a Lo Celso para que se despidiera de Central con un gol?

(Risas) Bueno, pase, pase no fue. Fue más bien un rechazo. Vi uno de azul adelante mío y se la tiré. Y el Mono definió bárbaro en la corrida. Ya le dije que el último gol suyo en Central antes de partir se lo di yo, ja.

¿Cómo tomás que un compañero como Lo Celso, con quien compartiste equipo desde inferiores, dé este salto en su carrera y se vaya a Europa?

Es una alegría enorme. Siempre supe que iba a llegar porque siempre fue un talentoso, un distinto, y me enorgullece este crecimiento que tuvo.

¿Cómo fue el día después?

Muy gratificante. Todos los conocidos y gente cercana me hicieron llegar muchos mensajes de felicitaciones. Mi familia se sintió muy orgullosa, pero antes del partido (a Córdoba fue el padre y la hermana) no me presionaron para nada. La verdad es que fue todo muy lindo.

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