Central
Lunes 19 de Diciembre de 2016

Al mal tiempo buena cara

Central empezó a mitigar su dolor ganando en el mismo escenario en el que perdió la final de la Copa Argentina.

Nada borrará tan pronto el dolor de no poder levantar la Copa Argentina. De tenerla tan al alcance y quedarse en el intento. Pero aunque demasiado reciente, esa historia ya es pasado y ayer quedaban dos caminos: dejar que jugar justo en el mismo escenario se transformara en una ironía cruel o que sirviera para empezar a sanar tamaña herida. Para lo primero sólo había que llegar de nuevo a Córdoba a poner la cabeza. Para lo otro, se necesitaban hombres dispuestos a enfrentar el dolor con agallas. Central eligió el último. Se hizo cargo con los experimentados que pusieron la cara y los pibes que los complementaron. Y en un marco festivo por la despedida del emblema de Belgrano, Juan Carlos Olave, supieron cambiar el escenario para darle uno más acorde a la de Giovani Lo Celso. La victoria entonces por 2 a 0 le dio cierta fisonomía de deber cumplido ante lo inevitable de la pérdida.

En el Kempes parecía anidar aún el embrujo de la tristeza. El mismo vestuario que fue un velorio hacía tan sólo cuatro días, el mismo horrible campo de juego, la angustia a la que sólo se la puede enfrentar jugando, intentando, a la primera oportunidad. Y fue allí, enseguida, donde Central dio señales de que por algo peleó todo lo que peleó en estos dos años, cortando de paso una revancha adversa acumulada por sólo enfocarse en la Copa. Sobrellevó la carga con esos argumentos: actitud y fútbol, defendiendo inclusive mejor de lo que lo venía haciendo, aunque no sea justo comparar tanto en contextos tan diferentes.

Más bien, el triunfo canalla que despidió un año y cerró un ciclo para dar pie al nacimiento del próximo, se cargó de simbolismos. Una derrota tal vez hubiera sido fácil de justificar. La victoria, en cambio, necesitó de mucha fuerza de voluntad de sus intérpretes. Central fue capaz de darse un desahogo, lo hizo con emblemas como Marco Ruben en la cancha, que pidió estar, con un gol de Herrera que supo responder cuando fue titular, con chicos que dejaron la sensación que traen una interesante renovación y con el último grito de Lo Celso, que también se puso a disposición, arriesgando el físico que en otras circunstancias hubiera sido más que cuidado para que nada obstaculice su partida al poderoso PSG francés.

Sus palabras acaso reflejaron mejor que nada todos esos significados. "Había que venir a dar la cara y cerrar con un triunfo. Costó mucho la previa pero debíamos dar vuelta la página más allá del dolor". Así, el talento que Coudet mandó a la cancha, que no devolverá todo lo que el club le dio con un título pero sí con el dinero que deja su transferencia, gritó como un desahogo su zurdazo a la red después de una corrida fenomenal para poner el 2 a 0, jugando por entonces con diez. Lo que valorizó aún más lo conseguido. Y fue abrazado por todos sus compañeros, que saben que dejará la 10 vacía por ahora, a la espera que el talento que ayer mostró Lovera o el pibe Rivas que no entró puedan suplantarlo en breve.

Lo dicho. Al mal tiempo buena cara. Nada compensará el dolor, pero no había otra cosa para hacer que empezar cuanto antes a mitigarlo. Y a sembrar de nuevo para cosechar otra oportunidad en un futuro, que todo Central espera que llegue más temprano que tarde.

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