Ovación
Martes 20 de Junio de 2017

Adiós a los 30

El lunes terminará un torneo que sólo duró dos ediciones, que estuvo repleto de críticas y que también contó con un alto porcentaje de injusticia por las localías. Pero nunca perdió la competitividad, el gran tesoro del fútbol argentino

En menos de una semana el torneo de 30 equipos será historia. Nunca más una competencia con semejante cantidad de participantes. Bah, supuestamente no se repetirán errores. Pero así y todo, con los defectos que tiene el torneo argentino, en ninguna de las dos ediciones que tuvo perdió su esencia. Es muy probable, casi un hecho (podría confirmarse esta nochecita alrededor de las 20), que Boca sea el campeón otra vez de un torneo largo, pero el campeonato que seguramente tendrá su cierre el lunes 26 jamás perdió la esencia del fútbol argentino, que tiene en la competitividad un tesoro que en Europa no se consigue. Tampoco en la mayoría de los torneos sudamericanos.

   Por ejemplo: el único que puede arrebatarle el título a Boca es Banfield. Ni River ni San Lorenzo ni Racing ni Independiente ni Central ni Newell's... Banfield.

   El último campeón, Lanús, está décimo y aunque su clasificación a la Copa Sudamericana es casi un hecho no deja de ser un premio consuelo para un equipo potencialmente superior a la mayoría.

   A propósito de poderosos, otro ejemplo de competitividad. Malas decisiones de Herrera al margen, Central fue desplazado de ese cupo por el humildísimo Defensa y Justicia. Ahora los canallas ya no dependen de sí mismos para jugar en el ámbito internacional, casi una necesidad imperiosa para alimentar el alto presupuesto de la institución.

   Siempre se dijo, y es bastante sencillo ratificarlo con argumentos, con ingresos y con números, que los equipos ascendidos por decena en 2015 deterioraban, o deteriorarían, la competitividad del torneo. Y es cierto sólo en parte. El sentido común indica que un torneo de 30 equipos es una competencia desnaturalizada si se disputa todos contra todos a una sola rueda. Pero la realidad contrasta con esa sentencia. Hasta ahora, uno solo de los tres descendidos confirmados integraron aquel ascenso masivo.

   A fines de 2014 subieron Unión, Crucero del Norte, Sarmiento, Temperley, Argentinos Juniors, Colón, San Martín de San Juan, Huracán, Aldosivi y Chicago.

   En diciembre de 2015 descendieron Crucero y Chicago, a mitad de 2016 Argentinos y ahora Sarmiento. Pero a medida que pasa el tiempo los equipos se van aclimatando y terminan hasta incidiendo en la definición del torneo y la clasificación a las copas. Temperley, por citar uno, ya no se siente en un cuento de hadas, sino que vive y pelea la realidad y hasta se lleva puestos a algunos grandes.

   A pesar de la deformación de la competencia que supone ascender 10 equipos de un plumazo, el torneo argentino, contra todos los pronósticos, jamás perdió competitividad.

   Además, muchas de esas instituciones saben que es una experiencia única que terminará cuando regresen a la B Nacional, probablemente su hábitat natural.

   A menos de una semana de la expiración del último torneo de 30, que en la próxima temporada ya bajará a 28, conviene desmitificar algunas cuestiones y ratificar otras.

   No es el torneo más largo del mundo, sí el de mayor cantidad de equipos entre las ligas de élite. Tiene 30 equipos, pero como se juega a una sola rueda, recorre sólo 30 fechas. Ocho menos que las ligas española, italiana, brasileña, inglesa o francesa; cuatro menos que la alemana. Pero también esa sola rueda a veces inclina la balanza de la justicia hasta desestabilizarla. No es lo mismo enfrentar a Newell's y Central en Rosario que recibirlos en Buenos Aires.

   Muy probablemente Boca sea el campeón y tendrá sus merecimientos, pero en la grilla se podrá advertir que después del domingo próximo habrá sido local de Racing, Independiente, Central, Newell's, Colón, Unión, Talleres y Belgrano. Y aunque les haya ganado a River en el Monumental y a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro y haya perdido con Talleres y River y empatado con Central en la Bombonera, el cronograma lo benefició con la localía frente a la mayoría de los equipos que se hacen mucho más fuertes en su propia casa.

   Otro de los mitos es que este que termina el lunes es el más abultado de la historia en cantidad de equipos. Nada más alejado de la realidad.

   La mayoría de los torneos nacionales de primera división que se disputaron entre 1967 y 1985 tuvieron 32 equipos. Y hasta hubo uno de 36 (1974) y otro de 34 (1976).

   La idea concebida por Valentín Suárez, por entonces interventor de la AFA, entidad que presidió entre 1949 y 1953, arrancó con 16 equipos en 1967, año en el que Racing fue campeón del mundo.

   Ese año jugaron todos contra todos y se incorporaron 4 equipos del interior (San Lorenzo de Mar del Plata, San Martín de Mendoza, Chaco For Ever y Central Córdoba de Santiago del Estero) a 12 clasificados de primera (Central, Boca, River, Independiente, Racing, Ferro, Platense, Lanús, Estudiantes, Vélez, San Lorenzo y Quilmes).

   Fue el primer paso hacia la incorporación de los equipos que estaban indirectamente afiliados a la AFA a los torneos principales del fútbol argentino.

   Desde 1986 la idea se consolidó con la creación de la Primera B Nacional, cuyo primer campeón fue Deportivo Armenio.

   Se juegan las últimas dos fechas del torneo de 30 que desde la semana que viene será historia. Vendrá uno de 28 equipos y después otro de 26. Y así hasta llegar a 22 ó 20. Las modificaciones serán torneo tras torneo. Mientras no cambie la genética del fútbol argentino, el atractivo de los campeonatos estará a salvo. Como hasta ahora. De los 30 participantes, 21 todavía pelean por algo. Si se toma en cuenta que del resto 3 descendieron en la fecha 28, sólo 6 están al margen de cualquier interés. Impresionante, incomparable.

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