Ovación
Viernes 02 de Junio de 2017

Adiós al Maestro Roberto De Vicenzo

Falleció Roberto De Vicenzo a los 94 años. El máximo exponente del golf cosechó 231 torneos y dio cátedra, también en Rosario

Falleció Roberto De Vicenzo a los 94 años. El máximo exponente del golf cosechó 231 torneos y dio cátedra, también en Rosario

"Venir a Rosario me hace sentir bien, me reencontré con muy buenos amigos. A- demás, venir a este barrio (Fisherton) me recuerda mi pa- sado. Muchos igno- ran que en mis co- mienzos yo viví u- nos años en esta zo- na, frente a la plaza y pegadito a la iglesia". El párrafo es parte de una nota que La Capital le hizo al mejor jugador argentino de golf de todos los tiempos, Roberto De Vicenzo, quien falleció ayer a los 94 años por causas naturales. Hoy será sepultado, a las 13, en el Cementerio Parque Iraola de la localidad bonaerense de Berazategui. "Adiós maestro", fue el saludo del mundo deportivo para quien ganó nada menos que 231 torneos, venció a grandes rivales como Jack Nicklaus y Gary Player, y se ganó un lugar en el Salón de la Fama.

Un año después de esta nota de 1998, De Vicenzo fue nombrado uno de los cinco deportistas más grandes de la historia argentina junto al automovilista Juan Manuel Fangio, el futbolista Diego Maradona, el boxeador Carlos Monzón y el tenista Guillermo Vilas por el Círculo de Periodistas Deportivos Argentinos.

De Vicenzo había visitado esta ciudad para brindar una clínica en el Jockey Club de Rosario, especialmente dedicada a los más chicos del golf. Cuando se refería a ellos, los rescataba como "los más atrevidos, los que preguntan más".

Su clase fue una de las tantas muestras de docencia que desplegó De Vicenzo, símbolo latinoamericano en didáctica, profesionalismo y humildad. A este último atributo se refirió el instructor de golf Bruno Vicentín, de 89 años, en diálogo con Ovación, un hombre que trabajó codo a codo con él (ver aparte).

Nació en 1923 en Villa Ballester. A los 9 años se inició como caddie en los greens del Ranelagh Club de Berazategui, su lugar en el mundo. En 1933 jugó su primer torneo de golf y de allí en más no paró de construir la gloria por la que obtuvo en 1967 la "Jarra de plata" al adjudicarse el Abierto Británico y convertirse en el golfista más importante del país.

Un año más tarde hizo inmortal la célebre frase: "Qué estúpido soy". Fue en el torneo norteamericano de Augusta, cuando un error de su compañero de línea le hizo perder la chaqueta verde. Tommy Aaron había anotado un golpe de más en su tarjeta en el hoyo 17 y sin revisarla De Vicenzo la presentó. Si no fuese por ese error, en el cual se anotó un golpe de más, hubiese ganado el torneo. Nunca le echó la culpa a su compañero, otra muestra de su humildad.

Pero De Vicenzo tuvo su revancha sobre ese torneo: en 2009 el trofeo quedó en manos del cordobés Angel Pato Cabrera, quien se lo dedicó al maestro.

De Vicenzo se animó hasta no hace mucho a golpear una pelotas en el campo. "Uno pierde la fuerza pero no la mente, y la mente piensa que vas a hacer birdie en cada hoyo. La desilusión está, pero me divierto, la paso bien. Todavía pego 260 yardas, y si el viento me ayuda, llego a 300", recordó hace pocos años. Pero el 21 de marzo pasado, sufrió una fractura de cadera en un accidente doméstico y a partir de allí su salud se deterioró.

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