Ovación
Viernes 16 de Junio de 2017

A no apurarse en el armado de planteles

Armar planteles, una tarea difícil. Sobre todo cuando no está definido hacia dónde se debe apuntar. Cuando quedan tres partidos por jugarse, aunque serán en una semana.

Armar planteles, una tarea difícil. Sobre todo cuando no está definido hacia dónde se debe apuntar. Cuando quedan tres partidos por jugarse, aunque serán en una semana. Y ni hablar si la cuenta bancaria está en rojo. Nada da lo mismo. Y tanto en Central como en Newell's existen dudas sobre qué les deparará el destino para el semestre próximo, para todo un año (la temporada será de agosto a agosto), para dieciocho meses (las Copas se jugarán durante todo el 2018) como también ya se acostumbra a pensar a la hora de firmar contratos. Por eso no es aconsejable apresurar las decisiones. Lógico, hay que primerear para no correr de atrás en el mercado de pases. Del lado canalla, la clasificación o no a la Copa Sudamericana es todo un tema, y todavía la está peleando (hoy está adentro). No es lo mismo mirar hacia adelante con la necesidad de armar un plantel con pretensiones de hacer ruido en ese tipo de competencias que hacerlo con un equipo que sólo atienda las 28 fechas del próximo torneo local, más allá de la Copa Argentina. Por eso se entiende si Pinola duda en quedarse, si Teo elige irse, más el recambio de nombres que quedaron de los que trajo Coudet y respondieron a medias. Es lógico también que la dirigencia piense en no gastar de más, que vuelva a mirar a los pibes de inferiores para sacar a nuevos Cervi, Lo Celso y Montoya. Igual, se sabe que en Arroyito se persigue un título y deben apostar a conquistarlo. Del lado leproso los problemas hoy exceden a lo que quieran planificar los dirigentes con quien será el nuevo entrenador (Juan Manuel Llop), porque por más que el DT elija y le quieran dar el gusto, todo dependerá de la autorización del juez del paraguas judicial que maneja las cuentas, que le dice sí o no a cada tratativa (aunque por lo general siempre dio el visto bueno), porque los números de la economía del club están tan en rojo que se ve un horizonte negro. Y si bien la Lepra jugará la Libertadores o la Sudamericana (salvo una catástrofe en la tres fechas que restan) y para eso deberá reforzarse, la realidad lo golpea con partidas importantes (por ejemplo la de Formica), dudas clave (la de Scocco, tal vez Maxi) y el recambio por finalización de préstamos. Además, la lógica proyecta que sólo sacará la cabeza del fondo si apuesta por los juveniles y estos explotan. Así podrá capitalizarlos y con sus posteriores ventas enderezar de una vez el rumbo económico mientras pilotea el futbolístico, como pasó en esta temporada. Claro, deberá jugársela por ellos. Porque ya no lo apretará el promedio y porque no es casualidad que los pibes que fueron dirigidos dos temporadas por Vojvoda en la reserva fueran campeones de una y hoy peleen la segunda. Algo deben tener. Y sin chances de mostrarlos será imposible comprobarlo. Eso sí, auriazules y rojinegros deben ser sinceros en la apuesta, no traer por traer y, sobre todo, no tapar la proyección de los juveniles, que son los que generalmente hicieron grandes a Central y Newell's.

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