Miércoles 19 de junio de 2013
Domingo, 12 de agosto de 2012  01:00 | Ovación

Rosario Central arrancó muy verde y perdió de local con Sarmiento de Junín

Central decepcionó en su debut. Se pegó un porrazo feo en la primera fecha. Entregó una imagen futbolística demasiado endeble, raquítica, preocupante si no se corrige de inmediato.

 

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Bracamonte pierde la estabilidad ante la marca de un defensor juninense. (Foto: G. de los Ríos)

Central decepcionó en su debut. Se pegó un porrazo feo en la primera fecha. Entregó una imagen futbolística demasiado endeble, raquítica, preocupante si no se corrige de inmediato. Los futbolistas canallas fueron un manojo de imprecisiones con la pelota al pie y quedó en evidencia que los nervios, como en el final del torneo pasado, siguen haciendo estragos y atando de manera preocupante a los jugadores. Por supuesto que hubo fallas garrafales, tanto en el plano individual como colectivo, que tuvieron como saldo la victoria austera pero justa de Sarmiento de Junín por la mínima diferencia. El peor arranque, más que por la derrota en sí, por el aplazo en el funcionamiento. El director técnico Miguel Angel Russo sabe en su fuero íntimo que en este equipo está todo por hacer, y cuanto antes mejor.

   Siete refuerzos en cancha (seis de titulares), con Miguel Angel Russo en el estreno de su cuarto ciclo en Central y en una primera fecha cargada de expectativas e ilusiones. Un marco imponente de gente que volvió a colmar el Gigante de Arroyito.
Hasta la camiseta flamante era una señal inequívoca de que algo distinto y esperanzador estaba por comenzar. Pero fue sólo un espejismo. Una quimera. Porque toda esta buena vibra duró apenas dos minutos. Central entró dormido y con una cuota alarmante de inocencia que le terminó costando carísimo.

   Defendió para el diablo en el primer y casi único ataque del verde de Junín y el gancho al mentón que significó la conquista de cabeza de Cuevas terminó siendo la sentencia previa e inamovible del resultado.

   ¿Puede una jugada a los 2 minutos ser tan decisiva? Anoche sí. Porque si bien había 88’ minutos por delante, el canalla de manera inexplicable ya no se pudo recuperar, no tuvo ni juego ni enjundia para inclinar la cancha y acorralar al rival aunque sea a los ponchazos. No supo ni siquiera vender cara la derrota.

   Así RosarioCentral, en su primer día de clase, dejó en claro que debe aprender a leer y escribir para ser un equipo que tenga aspiraciones de dar pelea. Es cierto que la película recién empieza y el camino es muy largo, pero fue tan opaca la producción canalla que incluso dejó a la derrota en un segundo plano. Sólo Gagliardi en el segundo tiempo dispuso de un par de arremetidas netas que chocaron con el inspirado Ischuk.

   El resto fue todo pelotazo, falta de convicción para elegir el mejor camino de ataque y cero ideas para desequilibrar en los metros finales. Un cóctel demasiado espeso para aspirar al menos al empate.

   El orden y la paciencia que pregona Miguel Angel Russo anoche estuvieron ausentes sin aviso (ver página 4). El debut dejó un saldo deficitario en todos los ítems. Por eso la silbatina generalizada con que los hinchas despidieron al equipo.
Un arranque demasiado verde del conjunto canalla, que puso en evidencia que para poder pelear por el ascenso el equipo deberá madurar. Hay tiempo y material para hacerlo.

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