Sábado 25 de mayo de 2013
Martes, 12 de junio de 201201:00 | Ovación

Central no aprovechó la chance de acercarse al ascenso y ahora tendrá que esperar

A las cosas hay que llamarlas por su nombre. A la desazón, desazón. Esa es la palabra que mejor grafica la caída canalla en Santa Fe ante Patronato por 1 a 0. Porque pudo quedar ahí del objetivo.

A las cosas hay que llamarlas por su nombre. A la desazón, desazón. Esa es la palabra que mejor grafica la derrota de Central en Santa Fe ante Patronato. Porque pudo quedar ahí del objetivo. Porque le ganaron con muy poco. Porque fue a rendir un examen bravo y podía, pero lo demostró cuando ya se le había hecho tarde. Porque dejó el sublime invicto que supo conseguir en una estación incómoda, cuando se necesita sobre todo no aflojar el sprint. Y porque se le metió una basurita en el ojo: la ausencia de entrada de Méndez, uno de sus jugadores indiscutidos titulares, una polémica innecesaria a esta altura. No hubo consuelo ayer. Hoy sí ya deberá barajar y dar de nuevo para minimizar el impacto. Pese a que pudo dejarlo casi asegurado, el ascenso directo sigue estando al alcance de la mano.

Si había un candidato tranquilo (o menos nervioso) en este desenlace de campeonato, era Central. Porque a Instituto le pesó la obligación y a River ni hablar. En cambio, el equipo de Pizzi, con sus bondades y algunas carencias a cuestas, vino llevando muy bien la responsabilidad. Es más, se puede decir que no fue ese el motivo por el cual dejó los tres puntos en el camino. Las razones fueron de otra índole. Futbolísticas ante todo, en las que debió tener implicancia la ausencia de Méndez (ver página 4), el golpe en escena antes de salir a la cancha.

Cuando se está en una instancia así, los detalles por más mínimos que sean pueden tener su importancia. Y tal vez ese, como también que se haya hablado más de la cancha que de lo que había que hacer en ella, lo tuvo. Nunca se sabrá con certeza cuánto. Pero Méndez casi le da el empate a Central a los 90’ y no por nada Pizzi lo mandó adentro en pleno dominio local, cuando Patronato entraba fácil por derecha en un inicio de complemento claramente desfavorable.

Pero lo dicho, no se sabrá cuánto incidió realmente esa movida táctica. Porque cierto fue también que a Central lo venció un rival durísimo, mezquino y organizado, que edificó su gran campaña de local, que fue tan acompañado como si hubiera jugado en el Grella y que ya antes había bajado a Quilmes e Instituto. “Y si jugamos así, le podemos ganar a River”, se ilusionaba el volante izquierdo Emanuel Urresti, porque para él “Central es mejor que River”. Lástima que el equipo de Pizzi se acordó tarde de demostrarlo.

Si allá cuando había perdido por última vez, con Almirante Brown, alguien hubiera pronosticado que llegaría a 2 fechas del final con dos puntos de ventaja sobre el tercero, lo hubieran tildado de demasiado optimista, ya que estaba cuarto y tres por debajo de Quilmes. Esa es la otra cara de la caída de ayer, igual de real, y en la que este plantel deberá apoyarse y hacer valer. Porque el fixture le hace un guiño cómplice y hasta igual podría ascender ante Chacarita. No debería desaprovecharlo y tiene con qué. Aunque, lástima, Central dejó para mañana lo que pudo hacer ayer en Santa Fe.

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