Ovación
Sábado 07 de Octubre de 2017

50 y 50

Argentina depende de sí misma para ir a Rusia, pero el porcentaje de razones para clasificar es similar al del peor desenlace. El vaso medio lleno y el medio vacío. Un repaso de los argumentos

Le queda una vida y lo curioso es que pese a la desazón que invade este final de eliminatorias, Argentina puede entrar al Mundial de Rusia por lo que haga en la cancha, no sólo el martes sino en una eventual eliminación directa con Nueva Zelanda en noviembre. En un momento límite que hace que sea un chiste el tilde de "fracaso" que se le dio a los subcampeonatos mundial y de Copa América de los últimos tres años, todavía puede. Pero así como hay razones para creer, también para ser pesimita. Aquí una lista de ellas:

Por esto sí

El mejor del mundo: Cualquier equipo que tenga a Lionel Messi corre con ventaja. Los rivales lo saben, le dedican toda la atención y así y todo no pueden anularlo. Puede desaparecer de un partido por algunos pasajes, pero cuando lo hace genera siempre peligro. Ante Perú, además de sus dos chances, dio cinco pelotas de gol. No entraron, es cierto, pero siempre es mejor crear las oportunidades que no hacerlo. Es el estandarte argentino y el que ninguno se imagina que pueda ausentarse de Rusia. La gran razón de que Argentina debe ir al Mundial.

Superioridad sobre el rival: En estos tres partidos límites con Sampaoli al mando, Argentina fue superior a todos sus rivales. No por nada, sobre todo en el complemento en Montevideo, y en los 90 minutos en Buenos Aires, Uruguay, Venezuela y Perú jugaron prácticamente con los once jugadores en su campo. No los ganó, es cierto, pero siempre habrá más chances de ganar sometiendo al adversario a un dominio permanente.

Depende de sí mismo: Si la selección de Sampaoli gana se asegura el repechaje de mínima ante Nueva Zelanda y por lo tanto depende de sí mismo. El impensado triunfo de Paraguay en Barranquilla le abrió esa posibilidad más que cierta. No hubo mejor noticia que esa el jueves por la noche. Los errores increíbles de David Ospina, el arquero cafetero, y los aciertos de Tacuara Cardozo y Sanabria en ese final de locos, revivieron a Argentina cuando había llegado al vestuario totalmente desmoralizado.

El adversario: Nada mejor para Argentina que enfrentar a un rival que acaba de quemar su última chance de clasificación el jueves en Santiago de Chile. Ecuador no es el equipo que venció con autoridad en la primera fecha en el Monumental, se fue desinflando y arrastra una enorme desilusión. Difícil que el hecho de tener la oportunidad de sacar a la selección y a Messi de un Mundial los motive lo suficiente.

El compromiso: Se podrá decir muchas cosas de este plantel, pero el compromiso con su selección siempre fue prioridad para sus integrantes. Messi hasta revió la decisión de no jugar más con la albiceleste luego de la nueva desazón de la Copa América y volvió a intentarlo. Ayer él y Javier Mascherano, referentes indiscutibles, se quedaron en Ezeiza pese a tener libertad para ir a visitar a sus familias (ver aparte). Pueden estar presionados al máximo, pero no le esquivan al bulto.

Por esto no

Con el mejor no alcanza: Portugal tiene a Cristiano Ronaldo y es una selección de segundo orden por los que lo rodean. Messi es superior al jugador del Real Madrid y quizás alrededor haya jugadores de más jerarquía. Pero hoy no lo parece y esta Argentina se asemeja a los lusos, con una gran estrella y pocos satélites que la hagan brillar más. Parece que hay una distancia sideral entre el rosarino y el resto, y es una de las razones de la angustia con que se irá a Quito.

Se gana con goles: El mejor 9 en efectividad que pasó por Argentina en las eliminatorias fue Lucas Pratto, el fetiche del Patón Bauza, con 2 gritos en 5 partidos. Toda una síntesis. De los otros centrodelanteros, apenas Gonzalo Higuaín marcó 1 gol en 9 juegos, Sergio Agüero, Mauro Icardi y Darío Benedetto no hicieron ninguno. Tampoco Paulo Dybala. Gabriel Mercado marcó los mismos tantos que Di María (2) y Messi, ¿quién otro? es el máximo artillero con 4 en 9 encuentros, mejor promedio que Pratto y el resto.

Precisa de los otros: Argentina ganando se asegura el repechaje pero para ir directo al Mundial de Rusia, una de las ayudas que precisa es nada menos que la de su clásico rival Brasil. La verdeamarelha no debe perder en San Pablo ante Chile para que ello ocurra. Ante Bolivia puso a la mayoría de los habituales titulares y se espera que repita ante la selección de Juan Antonio Pizzi. Otra chance es la del empate Perú-Colombia y otras combinaciones.

El principal adversario: No es Ecuador, ni siquiera lo que pueda hacer Brasil. El principal rival que tiene Argentina es Argentina misma. Son los propios fantasmas que lo vienen rondando desde que, vaya paradoja, no pudo coronar con un título las grandes campañas del Mundial de Brasil y las Copa América de Chile y Estados Unidos. La presión pareció sentirla como nunca, con los jugadores que vivieron ese proceso y con aquellos que se sumaron después.

El afuera: Los cambios de entrenador, de conducción en la AFA y hasta de escenario no hicieron más que confundir y desenfocar el objetivo. Demasiado río revuelto hubo en el proceso de las eliminatorias que culminó, ya con una AFA legitimizada, con el cambio de cancha que demostró que fue inútil e injustificado, agregando una polémica innecesaria y una presión extra a la selección para vengar la eliminación del 69, que era a todas luces inconveniente. Todas malas señales que explican este presente de eliminación posible.

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