Ovación
Martes 13 de Junio de 2017

10, el número de la bestia

Nadal ganó por décima vez Roland Garros y agigantó su figura, la del jugador más imponente de la historia sobre polvo de ladrillo

"¿Qué está ocurriendo allí?", se preguntaban algunos. Una gran aglomeración de público se había concentrado en una de las pistas secundarias de Roland Garros. Muchos esperaban en la puerta y los más afortunados se apretujaban en la pista. Rafael Nadal estaba concluyendo su último entrenamiento y, cuando intentó salir, chocó contra una auténtica avalancha de revistas, fotos y papeles en busca de su firma. Un agobio. Pero, a pesar de sus sólo 18 años, el tenista español no se asfixió: "Al contrario. Estoy muy agradecido a los aficionados por el interés que demuestran por mí. Gracias a ellos he logrado ganar muchos partidos".

   Ocurrió el domingo, justamente un día antes del debú (sic) del balear en el torneo en el que más deseaba competir: la catedral de la tierra batida. Y la historia se repitió ayer. Nadal consiguió llenar la tercera cancha más importante, apodada la plaza de toros, con capacidad para 4.000 espectadores, que le animaron frente al alemán Lars Burgsmüller, 99º del mundo, al que ganó por 6/1, 7/6 (4) y 6/1 en una hora y 45 minutos. Con la victoria pudo templar un poco sus nervios. Ahora le espera el belga Xavier Malisse (46º).



El texto, sin quitarle una coma, fue escrito por el periodista Manuel Serras en la edición papel del diario El País de Madrid el martes 24 de mayo de 2005, un día después de que Rafael Nadal jugara y ganara, a los 18 años, su primer partido entre profesionales en Roland Garros.

   Aquel pibito de musculosa y pantalones capri hoy es el tenista más importante de todos los tiempos sobre polvo de ladrillo. El domingo ganó su décimo Roland Garros, una cifra que probablemente nadie pueda repetir.

   Rafa (cuando se dice o se escribe Rafa no hacen falta aclaraciones, es Nadal), que lo único que hace con la mano izquierda es jugar al tenis desde que su tío lo decidió cuando era un gurrumín, jugó 12 veces en París y ganó 10. Su récord, espeluznante, es de 77 partidos ganados contra apenas 2 derrotas en el complejo parisino. Perdió con el sueco Robin Soderling en los octavos de final de 2009 y con Novak Djokovic en los cuartos de 2015.

   La leyenda empezó a construirse en 2005. Ese año, Gastón Gaudio defendía el título y había cuatro argentinos preclasificados entre los 10 primeros; el Gato, Guillermo Coria, Guillermo Cañas y David Nalbandian. Pero fue el cordobés Mariano Puerta el que inesperadamente llegó a la final y cayó ante Rafa por 6/7 (6), 6/3, 6/1 y 7/5.

   Eran tiempos de gloria para el tenis de esta parte del mundo que disfrutaba a pleno de la Legión, protagonista en todas las grandes competencias del circuito mundial.

   Por las manos del manacorí pasaron en aquel Roland Garros 2005 Burgsmüller, Malisse, Richard Gasquet, Sebastien Grosjean, David Ferrer, Roger Federer y Puerta. Nadal había vencido ya en las finales de Montecarlo y Roma a Coria, finalista en la edición 2004 de París, y a Juan Carlos Ferrerro (campeón 2003 en Francia) en Conde de Godó, por lo que llegaba a su primer abierto con 18 victorias seguidas.

   Con el Mago, que sólo pudo ganarle la primera vez que se enfrentaron, fueron dos verdaderas batallas: 6/3, 6/1, 0/6 y 7/5 en Mónaco y 6/3, 3/6, 6/3, 4/6 y 7/6 (6) en el Foro Itálico. Por esos años las finales de los torneos Masters 1000 se disputaban al mejor de 5 sets.

   En aquel 2005, la pergaminense Paola Suárez y la española Virginia Ruano Pascual ganaron la competencia de dobles en Francia. Emiliano Massa y Leo Mayer se impusieron en el torneo por parejas masculino de juniors.

   Nadal repitió en 2006, 2007 y 2008 frente a Roger Federer y en 2010 se vengó en la final de Soderling, que lo había derrotado en 2009.

   En 2011 la víctima volvió a ser el suizo y en 2012 apareció en escena Djokovic, a quien derrotó en 4 sets.

   En 2013 apabulló a su compatriota David Ferrer. En 2014 la víctima volvió a ser Djokovic y el domingo último Stan Wawrinka, que había ganado las tres finales de Grand Slam que había disputado. Pero claro, Rafa nunca perdió una final de Roland Garros: jugó 10 y ganó 10.

   Salvo un par de récords de Guillermo Vilas (ver aparte), todo lo demás está en las vitrinas del manacorí en materia de polvo de ladrillo.

   De a poco fueron quedando en el camino los 6 títulos del sueco Bjorn Borg y los 49 trofeos del gran Willy en canchas lentas. Este año, cuando festejó su décimo Montecarlo, Rafa llegó a los 50 títulos sobre la superficie naranja. Ya va por los 53.

   Es una máquina imparable que sólo tiene a Federer como más ganador de títulos de Grand Slam que él: 15 contra 18. Con su décimo Roland Garros desempató con el estadounidense Pete Sampras, que quedó tercero con 14 grandes.

   Cuando Rafa tenía unos seis años jugaba la derecha a dos manos porque no tenía la fuerza suficiente. Su tío Tony consultó con especialistas y, obviamente, le sugirieron que empezara a golpear con su brazo más hábil porque a medida que avanzara en las competencias ese impacto a dos manos iba a ser utilizado por sus rivales para someterlo. De hecho, ningún jugador profesional pega el drive a dos manos.

   Rafa es diestro, pero Tony pensó que si lo convertía en zurdo lo beneficiaría. Laver, Orantes, Connors, Mc Enroe, Vilas, Muster, Ivanisevic, Andrés Gómez, Navratilova, Seles lo son... El dicho dice que no hay zurdo malo, aunque existan varios ejemplos en contrario.

   Ya de chiquito comprendió y aprendió lo que era reinventarse y lo llevó a cabo con la perseverancia que sólo es propiedad de las grandes estrellas.

   A los 31 años volvió a reconvertirse para ganar su décimo Roland Garros cuando parecía que nunca jamás volvería a festejar en su amada tierra batida.

Los récords que no podrá sacarle a Vilas

Hay un récord que Rafa Nadal nunca tendrá y otro que probablemente tampoco. Ambos pertenecen a Guillermo Vilas. El que el manacorí no podrá derrumbar tiene que ver con la cantidad de partidos ganados sobre polvo de ladrillo. Y el que probablemente no pueda romper es el de la final más amplia de toda la historia. Todo lo demas le pertenece al español.

   Guillermo jugó 821 partidos en canchas lentas, más del doble de los que disputó Nadal hasta aquí, y ganó 659. Una cifra verdaderamente escalofriante de los tiempos en que había muchos más partidos a 5 sets y el último parcial no permitía el tie break.

   La final de Roland Garros 1977 fue un suspiro, una verdadera paliza. Vilas despachó al estadounidense Brian Gottfried por 6/0, 6/3 y 6/0 en una hora y 53 minutos. Perdió sólo tres games frente al quinto favorito del torneo. Una verdadera aplanadora.

Comentarios