Ni una menos
Domingo 13 de Noviembre de 2016

Otra mujer asesinada en Mendoza por su marido, que se dio a la fuga

El ataque ocurrió cerca de la capital provincial, 20 días después de un espeluznante triple crimen cometido por un karateca.

Un nuevo femicidio, el número 16 en lo que va del año en la provincia, sacude a Mendoza. Mariana Noemí Suárez, de 34 años, fue asesinada de un tiro en el abdomen el viernes a la noche en las afueras de la capital provincial. Su marido, acusado del crimen, hasta anoche continuaba prófugo.

Efectivos policiales buscaban intensamente a Carlos Daniel Maravilla, de 38 años, supuesto asesino de su esposa a quien le descerrajó un balazo mientras se encontraban en su casa de la localidad de El Algarrobal, departamento mendocino de Las Heras (Gran Mendoza). El acusado cuenta con antecedentes penales.

Eran las 21 cuando Suárez y Maravilla discutían en la puerta de la vivienda que compartían con sus hijos en la villa Democracia de El Algarrobal. En un momento el hombre habría sacado un arma tumbera y disparado contra Suárez, quien murió desangrada en su casa.

Maravilla, que hace algunos años estuvo en la cárcel, desapareció tras perpetrar el ataque. La Policía montó ayer un operativo en el asentamiento pero sin resultados.

El matrimonio tenía ocho hijos —el mayor de 16 años y la más chiquita de meses— y según trascendió, la mujer estaba embarazada. Aún no se informó oficialmente si los chicos fueron dejados al cuidado de algún mayor responsable.

Familiares y vecinos aseguraron que Maravilla maltrataba verbal y físicamente a su mujer y que las discusiones eran permanentes. También contaron que desde el barrio denunciaron en varias oportunidades las golpizas a las que el prófugo sometía a su esposa. Sin embargo, advirtieron que las autoridades nunca intervinieron. "A veces le pegaba en la calle, a plena luz del día", declaró una vecina a Canal 9 de televisión.

"Ella trabajaba en la calle por orden de él para que le trajera plata para que así pudiera drogarse y emborracharse", relató una sobrina de la víctima al diario Uno de Mendoza. "Era moneda corriente escuchar gritos e, incluso, sentir cómo la fajaba", agregó.

Según confirmaron en el barrio a periodistas, el hombre había sido varias veces denunciado por violencia de género.

La misma chica comentó al diario Uno: "Una hija de la pareja, de 12 años, me contó que cuando se ponía loco tenían que esconder los cuchillos, los tenedores y las cucharas porque temían que incluso pudiera usarlos para atacar no sólo a su madre, sino también a ellos".

"Era muy normal que se agarraran a las piñas", agregó otra vecina. "Era moneda corriente escuchar gritos e, incluso, sentir cómo la fajaba. Sin embargo, ella no decía nada, siempre acosada por el temor de que pudiera hacerles algo a los niños", prosiguió.

Acerca si hacía mucho tiempo que estaban juntos, la sobrina confirmó: "Desde que ella tenía 15 años. Fue el primer hombre de su vida. Después fue él quien la llevó a la vida que estaba haciendo para sacarle la plata".

"Es un gran violento en todo sentido —dijo una mujer entre lágrimas—. En una ocasión, el año pasado le pegó un tiro en la pierna a un cuñado, pero taparon todo para que no volviera a la cárcel".

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