Ovación
Miércoles 19 de Octubre de 2016

Osella debe utilizar la receta de Russo

Un buen ejercicio de Diego Osella para lo que resta de la semana es mirar detenidamente cómo Miguel Angel Russo planteó aquel clásico del 20 de octubre de 2013 en el Gigante. Aquella tarde, el por entonces técnico de Central fue el factótum principal del triunfo canalla por 2 a 1. Prácticamente lo ganó solito el partido, aunque los autores de los goles fueron Alejandro Donatti y Hernán Encina. El tanto rojinegro fue de Maxi Rodríguez.

La gran virtud que mostró Russo fue primero reconocerse y luego saber que el equipo que conducía era inferior al de Newell's en ese momento. Por eso actuó en consecuencia y ejecutó con precisión quirúrgica lo que venía maquinando. Dicho llanamente: Potenció virtudes, desnudó defectos y golpeó estratégicamente para achicar las distancias que existían entre ambos.

Osella tiene que copiarse a libro abierto de esa página que escribió su colega y plantear un partido más en función de las debilidades de Central que de las potencialidades de Newell's.

Esto no quiere decir que Osella esté obligado a declarar en su contra y decir que Central está en un nivel superior al de su equipo. Los números en la tabla de posiciones no indican eso. Además, el propio entrenador rojinegro está convencido de que no es así. Igual, desde afuera, lo que se ve es que si Newell's quiere tener reales posibilidades de sepultar la racha adversa que arrastra contra Central debe considerar seriamente que el negocio está en no salir a poner la mejilla. Le conviene tramar una telaraña táctica para que Central se empantane en la impotencia.

Por eso lo peor que se le puede ocurrir a Osella es indicarles a sus jugadores que vayan a mojarle la oreja. En ese sentido, la imaginación empuja a pensar que el técnico de Newell's ordenará que el equipo intente pisarle la cola a su rival para descontrolarlo tanto o más como lo logró Estudiantes el sábado en la cancha de Quilmes. Russo supo hacerlo a la perfección en aquel clásico testigo que se citó al principio de esta opinión. También vale el recuerdo que lo que desenredó el ovillo y abrió el camino canalla fue la posición que ocupó Nery Domínguez. Aquella vez, el volante se encajonó casi como un tercer central y ofició de termómetro para cada ataque del equipo. Mateo podría embocarse tranquilamente cerca de la defensa para tejer una malla de contención, aunque Quignon es el más indicado para hacer un trabajo similar al que realizó Domínguez. Es que por cualidades técnicas, si Quignon logra ser el primer pase de salida y sortear el medio de Central, Newell's se meterá en el bolsillo una de esas monedas que valen y mucho para desarticular la disposición colectiva que acostumbra utilizar Central. Habrá que ver si Osella se anima a dar esas directivas. Tiene toda la inteligencia del mundo para darse cuenta de que si observa aquel video, empezará a soñar con ganar el clásico.

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